Comercio exterior y propuestas electorales: el rol de las exportaciones en la economía peruana

Más del 70 % de las exportaciones se concentra en productos tradicionales, principalmente minería. Es decir, tenemos puertas abiertas, pero pocos están preparados para cruzarlas

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Fotografía de archivo del 4 de septiembre de 2023 de un buque carguero a su llegada al puerto de Callao (Perú). EFE/ Paolo Aguilar
Fotografía de archivo del 4 de septiembre de 2023 de un buque carguero a su llegada al puerto de Callao (Perú). EFE/ Paolo Aguilar

En cada proceso electoral, el debate económico suele reducirse a una discusión ideológica: izquierda, derecha o centro. Sin embargo, el verdadero debate debería centrarse en cómo generar crecimiento, empleo formal, inversión y sostenibilidad fiscal. En esa agenda, hay un eje estructural que no puede quedar como un tema secundario: el comercio exterior.

Las exportaciones peruanas en 2025 superaron los US$ 90 mil millones, marcando un récord histórico, y representan más del 25 % del PBI (BCRP). Además, el Perú cuenta con más de 20 Tratados de Libre Comercio, que le dan acceso preferencial a mercados que concentran más del 80 % del PBI mundial (MINCETUR). Desde la mirada de gestión, esto no es solo una ventaja: es una plataforma de crecimiento.

La paradoja

El Perú tiene acceso a los mercados más grandes del mundo, pero su base exportadora sigue siendo limitada y concentrada. Según MINCETUR, más del 70 % de las exportaciones se concentra en productos tradicionales, principalmente minería. Es decir, tenemos puertas abiertas, pero pocos están preparados para cruzarlas.

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Las MYPE, que representan más del 95 % del tejido empresarial, participan de forma marginal en el comercio exterior. No por falta de oportunidades, sino por brechas en calidad, certificaciones, logística, inteligencia comercial, marketing, financiamiento y gestión exportadora.

El verdadero problema

El verdadero problema es que el comercio exterior se ha tratado más como una aspiración de política pública que como un sistema de gestión. Se habla de promover exportaciones, diversificar mercados o impulsar la oferta exportable, pero pocas veces se aterriza en los procesos, capacidades, indicadores e instituciones necesarias para lograrlo. Hoy, el Perú tiene acuerdos comerciales, pero no ha desarrollado de forma suficiente: • Inteligencia comercial aplicada. • Infraestructura logística competitiva. • Capacidades empresariales para internacionalizarse.

El reto

Pasar de exportar más a exportar mejor. Esto implica cambiar el enfoque: • De volumen a valor. • De commodities a diferenciación. • De precio a posicionamiento.

Casos como la agroindustria lo demuestran: el Perú se ha convertido en líder mundial en exportación de arándanos y uvas (MIDAGRI), no solo por producción, sino también por estándares, tecnología y acceso a mercados. El reto es escalar esa lógica a más sectores.

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El cambio clave

Gestionar el comercio exterior como una estrategia país, sin tintes políticos. Hay que verlo como un motor para generar resultados económicos. Esto implica diseñar una arquitectura de ejecución: • Sistemas de inteligencia de mercados accesibles al empresario. • Reducción de sobrecostos logísticos (el Perú tiene costos logísticos de hasta el 30 % del valor del producto, BID). • Programas de desarrollo exportador enfocados en capacidades, no solo en promoción.

La promoción es vital, pero es solo la punta del iceberg. Se debe desarrollar un camino exportador mediante el fortalecimiento de capacidades en estrategia, marketing, gestión y acceso a certificaciones. Aquí es donde la marca Perú cobra vital importancia. Porque competir afuera no empieza en la aduana. Empieza en la gestión interna de la empresa.

Entonces…

En este contexto electoral, el comercio exterior no debería ser un capítulo más del plan de gobierno, sino un eje estratégico. En un mundo donde los países compiten por inversión, mercados y reputación, exportar no es solo vender afuera. Es demostrar que un país puede producir con calidad, cumplir estándares, construir marcas y sostener confianza. Y en esa competencia, la diferencia no la marca el discurso; la marca la gestión.