Entre la estructura e improvisación: dos modelos de coordinación para el éxito empresarial

El modelo jazz es particularmente efectivo en industrias y situaciones que requieren alta adaptabilidad y respuesta rápida a cambios impredecibles

Guardar
Google icon
Un facilitador de pie señala un logo de engranaje en una pizarra blanca, mientras seis trabajadores sentados en mesas redondas asisten a una formación en una oficina.
En una oficina contemporánea, un facilitador dirige una sesión de formación grupal para varios trabajadores sentados en mesas redondas, con una pizarra mostrando un logo de engranaje azul marino. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Desde la gestión de las organizaciones, a veces puede ser complicado definir un modelo de gestión que ayude al desarrollo de esta. Existen muchos factores internos y externos que considerar, por ello propongo clarificar los modelos de organización y coordinación mediante el uso de la metáfora de los conjuntos musicales.

El modelo del Jazz: maestría individual y sincronización En un cuarteto de jazz, cada músico domina profundamente su instrumento y posee un vasto conocimiento del lenguaje musical. La coordinación surge de las capacidades individuales para interpretar señales sutiles, anticipar movimientos musicales y responder creativamente en tiempo real. No existe una partitura rígida; en su lugar, hay una estructura básica (el “tema” y la progresión de acordes) que sirve como punto de referencia común. Los músicos se comunican a través de miradas, gestos corporales y elementos musicales, creando una conversación en tiempo real donde cada participante puede liderar o seguir según se requiera. Esta coordinación requiere años de experiencia, un profundo entendimiento mutuo y la confianza en que cada miembro puede contribuir de manera valiosa.

PUBLICIDAD

El modelo jazz es particularmente efectivo en industrias y situaciones que requieren alta adaptabilidad y respuesta rápida a cambios impredecibles. Los emprendimientos tecnológicos, los equipos de consultoría estratégica, y los grupos de respuesta a crisis comunicacionales se benefician enormemente de este enfoque. En estos contextos, los equipos están compuestos por profesionales altamente experimentados que pueden tomar decisiones autónomas informadas, pivotar rápidamente ante nueva información, y generar soluciones innovadoras sobre la marcha.

El modelo de la Música Clásica: Precisión a través de la estructura Un cuarteto de cuerdas clásico opera bajo un paradigma diferente. Aquí, la coordinación se logra mediante la adhesión precisa a una partitura detalladamente escrita, donde cada nota, cada dinámica y cada tempo están especificados. Los ensayos se enfocan en perfeccionar la interpretación colectiva de esta estructura preestablecida, donde cada músico conoce exactamente su papel y el momento preciso de su participación. La excelencia se alcanza mediante la repetición disciplinada, la sincronización perfecta y la ejecución impecable de lo planificado. Esta aproximación permite lograr niveles extraordinarios de precisión, donde la suma del conjunto trasciende las capacidades individuales a través de la adherencia a un diseño maestro.

PUBLICIDAD

El modelo clásico se ajusta bien en industrias donde la precisión, la consistencia y el cumplimiento de estándares son críticos para el éxito, las exigencias de calidad y la seguridad. Los equipos quirúrgicos, las líneas de producción manufacturera de alta precisión, los equipos de auditoria financiera, y las operaciones de vuelo comercial son ejemplos donde este modelo es esencial. En estos contextos, la desviación de procedimientos establecidos puede resultar en consecuencias catastróficas, y el valor se crea a través de la ejecución perfecta de procesos probados y refinados – garantizando que nada será mejor ni peor que el nivel de excelencia definido.

¿improvisar con jazz o escribir una partitura clásica? Los líderes organizacionales deben evaluar honestamente la naturaleza de los desafíos que enfrentan sus equipos -no sus preferencias personales- antes de decidir qué modelo de coordinación implementar. Si el entorno es altamente volátil, si las soluciones no pueden ser pre-determinadas, si la innovación continua es crucial para la supervivencia, y si se cuenta con talento excepcional con profunda experiencia, entonces el modelo jazz será más efectivo. Por otro lado, si el éxito depende de la ejecución consistente, existen prácticas bien establecidas, los errores tienen costos altos, y la escalabilidad requiere procesos estandarizados, entonces el modelo clásico será superior.

El desafío organizacional en la era del “nunca-normal”, es entrenar a sus líderes en reconocer que ambos modelos tienen su lugar y desarrollar las capacidades para liderar adecuadamente las demandas de ambas situaciones a medida que la velocidad exponencial del cambio invita a gestionarlos en tandem. El desafío de los líderes será inspirar y orquestar el trabajo de sus equipos acorde al ajuste con el desafío y no a sus preferencias personales o éxitos del pasado.

Imagen CHXF4SBWZVAX5MXGR2WGQVFNXA