El escudo invisible contra el retorno a la pobreza

Hoy, una gran mayoría de peruanos se encuentra en una situación de vulnerabilidad extrema

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pobreza - agricultura - turismo
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A propósito del Día del Seguro, es imperativo reflexionar sobre nuestra misión como industria en un contexto social desafiante. Los recientes datos de pobreza publicados revelan una realidad que no podemos ignorar: la delgada línea que separa la vulnerabilidad de la carencia extrema en nuestro país.

Cada mayo, el Perú cumple con el ritual de analizar las cifras de pobreza del año anterior. Si bien celebramos cuando los indicadores muestran un retroceso, la realidad es que muchas familias peruanas viven en un estado de “entrenamiento constante”, similar al de un atleta en el gimnasio que intenta levantar un peso crítico. Sin embargo, sin la técnica adecuada —o en nuestro caso, sin mecanismos de protección— cualquier factor externo puede hacer que las pesas caigan.

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Los datos recientes nos recuerdan que no basta con “salir” de la pobreza; el verdadero reto es no regresar a ella. Hoy, una gran mayoría de peruanos se encuentra en una situación de vulnerabilidad extrema. Ser vulnerable significa que cualquier evento inesperado —un accidente, una enfermedad o la inseguridad que obliga a cerrar un negocio temprano— se convierte en el disparador que empuja a una familia de vuelta al abismo de la pobreza.

La falta de una red de seguridad social eficiente y el acceso limitado a servicios de salud de calidad actúan como barreras para el progreso sostenible. Es aquí donde el seguro deja de ser un producto financiero para convertirse en una herramienta de resiliencia social.

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Un ejemplo valioso de política pública con enfoque preventivo es el trabajo del Midagri, que actualmente cubre a la mitad de los agricultores de subsistencia ante riesgos climáticos con un Seguro Agrario Catastrófico (SAC). Este seguro permite que, ante una sequía o inundación, el agricultor no pierda su medio de vida. Lamentablemente, sectores como la pesca artesanal aún carecen de este “paraguas” protector, quedando a merced de la volatilidad del entorno.

Ahora que estamos próximos a iniciar un nuevo gobierno creemos que la conversación no debe centrarse únicamente en cómo sacar a las personas de la pobreza, sino en cómo evitar que más familias caigan en ella. Recordemos que el seguro es el mecanismo que compensa los riesgos de la vida diaria: el desempleo, la invalidez o la vejez sin pensión.

En este Día del Seguro, reafirmamos nuestro compromiso de ampliar la red de asistencia y protección social. El objetivo es claro: que el esfuerzo de los peruanos por salir adelante no se vea truncado por el primer “shock” externo. Trabajemos para que el seguro sea ese aliado estratégico que transforme la vulnerabilidad en estabilidad

Eduardo Morón
Eduardo Morón, presidente de Apeseg