
En la conferencia del miércoles 16 de abril de Fuerza Popular, más allá del mensaje que dio Keiko Fujimori en torno al convulso momento electoral que vive el Perú, hay un hecho que llamó la atención. Detrás de candidata había un fondo con letras rojas y negras sobre blanco, abandonando el característico naranja, color que durante años ha sido sinónimo del fujimorismo, desde Cambio 90.
Este cambio cromático no es fortuito: responde a un reposicionamiento simbólico de segunda vuelta, orientado a captar al electorado desde un plano emocional más que racional. Tanto el comunicador y dibujante Diego Avendaño como el estratega en comunicación de marcas Daniel Varela analizaron para Infobae Perú la estrategia visual de Fujimori.
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La selección del rojo como color protagonista imprime sentido de urgencia y acción. “El rojo no es contemplativo. Es un color que empuja. En un país atravesado por inseguridad y hartazgo, el mensaje implícito es: ‘Esto no se conversa más. Esto se resuelve’”, explica Varela, docente en la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas. Para Avendaño, la puesta en escena de Fujimori, vestida de blanco y con símbolos como el dije de cruz, refuerza la proyección de una imagen sobria y cercana.
Añade que Fujimori se adapta mucho, cierta sencillez. Recuerda cuando recorrió el Callao hace unas semanas y fue con un polo blanco, jeans. “Quiere mostrarse más de barrio, bailando, con una cerveza en la mano. Eso también lo hacía Alan [García] cuando tomaba cerveza y tiraba el resto al piso, También ha usado prendas de color rosado, que muestran feminidad, siguiendo la narrativa de que el rosado está asociado a la mujer, y el azul a los hombres, algo que les gusta a los [del colectivo] ‘Con mis hijos no te metas’”, refiere.
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Reposicionamiento de identidad
El giro hacia el rojo no implica la eliminación del naranja, aclara Varela, sino su relegación a un segundo plano para poner al “rojo como protagonista”, puntualiza. El naranja, históricamente asociado a la cercanía y la popularidad, mantiene su función como base de identidad para los militantes de Fuerza Popular, mientras que el rojo se convierte en el mensaje de conquista para la segunda vuelta. Es, en palabras del estratega, “un doble código: fideliza sin limitar expansión”. Esta jugada, calificada como inteligente y poco evidente para la ciudadanía, revela una madurez y un aprendizaje de campañas anteriores.
Durante la segunda vuelta de la campaña presidencial de hace cinco años ante Pedro Castillo, Keiko Fujimori recurrió a los colores de la bandera nacional y utilizó la camiseta de la selección peruana para apelar al nacionalismo y la identificación colectiva. Sin embargo, el contexto actual exige otra narrativa.
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“En 2021, el uso del blanco y rojo buscaba nacionalismo, unidad e identificación emocional transversal. Era una estrategia para suavizar su imagen y diluir rechazo. Ahora el contexto es otro. El elector está en modo supervivencia”, señala Varela. El mensaje ha evolucionado de “soy como tú, estamos juntos” a “puedo poner orden donde nadie pudo”, un salto retórico que la comunicación visual refuerza mediante la predominancia del rojo y la sobriedad de la puesta en escena.
Avendaño resalta que Fujimori se está apropiando del concepto del orden, así como los Provida se apropiaron del término de estar a favor de la vida, cuando en la práctica hacen cosas que se desligan de ello. “En el caso de la camiseta [blanquirroja] es una representación, porque no puedes ponerte la bandera como una prenda. La camiseta es lo más vestible”.
En otras ocasiones, la candidata ha optado en esta campaña por el uso de prendas blancas, maquillaje discreto y, en ocasiones, blusas cercanas a la camisa masculina, una estrategia para enfrentar los prejuicios de género en la política peruana. “Una profesora de Sociología me decía que las mujeres tienen que disfrazarse de hombres en algunos casos, para ser tomadas en serio”, comenta el comunicador, quien observa en Fujimori un intento de superar el escepticismo social sobre el liderazgo femenino.
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El riesgo de un nuevo código visual
La estrategia de reposicionamiento cromático no está exenta de riesgos. “El rojo puede activar recuerdos negativos asociados al fujimorismo duro y reforzar rechazo en sectores antifujimoristas. Si no se equilibra, puede percibirse como autoritarismo”, advierte Varela. Por eso, la candidata cuida el tono: voz calmada, gestos contenidos y menor confrontación explícita, en contraste con campañas anteriores. Para el especialista, el equilibrio es fundamental: “Rojo más agresividad genera miedo, pero rojo más control emocional transmite liderazgo”.
En segunda vuelta, el objetivo no es agradar a todos, sino consolidar una identidad fuerte frente al adversario. “El rojo también divide. Y eso, en segunda vuelta, no es un problema: es una estrategia”, sostiene Varela. Explica que Fujimori apuesta por instalarse como la solución al caos, desplazando el tradicional mensaje de cercanía que transmitía el naranja. El fondo blanco, los gestos sobrios y el dominio del rojo buscan construir una promesa: la de orden y liderazgo en un momento de crisis política.
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Avendaño apunta que la imagen de la candidata se adapta al clima actual. “Ahora vemos a una Keiko Fujimori un poco más suave, conciliadora, que aparenta cierto llamado a la calma, que contrasta con lo que hemos visto antes”, describe. Este viraje, pretende mostrar una candidata menos confrontacional y más adaptada a los desafíos del escenario actual.
“No está cambiando de imagen ni de rostro, está reenfocando su rol”, concluye Varela. El desafío será mantener esa promesa de liderazgo y orden sin despertar los fantasmas del pasado.
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Mensaje de Keiko Fujimori
Un recorrido por las campañas presidenciales de Keiko Fujimori. A pesar de llegar siempre a la segunda vuelta, la victoria le ha sido esquiva. Conoce cómo ha evolucionado su estrategia política, desde la confrontación hasta un enfoque más moderado para las próximas elecciones
La lideresa de Fuerza Popular, Keiko Fujimori, manifestó su rechazo ante la convocatoria a una “insurgencia civil” planteada por otros sectores políticos tras el cuestionamiento de los resultados electorales. Fujimori enfatizó la responsabilidad de las figuras políticas en el mantenimiento de la paz social y la institucionalidad, señalando que los reclamos deben resolverse mediante los mecanismos legales vigentes para evitar el descontrol en el país. Al respecto, declaró: “Quienes lideran partidos políticos tienen el deber, por encima de cualquier interés personal, de preservar el orden y canalizar sus reclamos a través de los procedimientos y reglas establecidas”.
En su pronunciamiento, instó a los organismos electorales a actuar con máxima claridad para disipar dudas sobre el proceso, subrayando que la transparencia es la única vía para legitimar el resultado final. Fujimori reafirmó que su agrupación no respaldará acciones que promuevan la inestabilidad o el quiebre del orden democrático en un momento de alta tensión política. Bajo esa premisa, concluyó con un llamado a la calma y al cumplimiento estricto de la ley: “Cualquier otra vía conduce al caos y eso no lo podemos aceptar”.
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