¿Por qué aparecen los lunares de carne? Señales para acudir al dermatólogo

Suelen aparecer en zonas de roce como el cuello o las axilas, especialmente con el paso de los años

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Primer plano de piel clara con múltiples lunares y pequeñas protuberancias de diferentes tamaños y colores, incluyendo un lunar más grande y oscuro
Primer plano de piel con múltiples lunares y pequeñas protuberancias, resaltando la necesidad de chequeos dermatológicos regulares para la detección temprana de anomalías cutáneas. (Oncosalud)

Los llamados lunares de carne son una de las consultas más frecuentes en dermatología, especialmente entre adultos a partir de los 30 años. Aunque suelen ser benignos y no representan un peligro inmediato, su aparición puede estar vinculada a factores metabólicos que conviene monitorear. La doctora Claudia Castillo Ruiz, dermatóloga especialista, explica por qué surgen estos crecimientos cutáneos y cuáles son las señales que requieren la consulta con un profesional de la salud.

Los lunares de carne, conocidos en medicina como acrocordones o fibromas blandos, son pequeñas proliferaciones de piel que aparecen con mayor frecuencia en zonas de pliegue, como el cuello, las axilas o debajo del busto. Según explicó en una entrevista con RPP, estos “lunares” son benignos y no suelen transformarse en lesiones malignas. Su aparición tiende a incrementarse con la edad y es más común en personas con sobrepeso o antecedentes familiares.

En términos médicos, los acrocordones se forman debido a una hiperplasia localizada de la epidermis y la dermis, lo que provoca que pequeñas porciones de piel se eleven y formen estructuras blandas y móviles. La especialista señala que, aunque suelen ser inofensivos, un aumento repentino o la aparición de numerosos fibromas blandos puede estar relacionado con resistencia a la insulina o alteraciones en el metabolismo, como el síndrome metabólico.

¿Cuándo es necesario acudir al dermatólogo por lunares de carne?

Una paciente mujer adulta es revisada por una dematóloga - (Imagen Ilustrativa Infobae)
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La doctora Castillo Ruiz recomienda prestar atención a ciertos signos que pueden indicar la necesidad de una evaluación médica. Si los lunares de carne aparecen en gran número, crecen rápidamente o presentan cambios de color, forma o sangrado, es fundamental consultar a un dermatólogo. Estos síntomas pueden sugerir la presencia de un desbalance metabólico o, en casos excepcionales, ser una señal de otras patologías cutáneas más graves.

Dentro de las molestias asociadas, es frecuente que los pacientes consulten por irritación, inflamación o sangrado accidental de estas lesiones, especialmente cuando se ubican en áreas sometidas a fricción constante. Ante cualquiera de estos escenarios, la extracción debe ser realizada únicamente por un profesional, generalmente mediante procedimientos como la electrocauterización.

En caso de sangrado, la recomendación inicial es aplicar una compresa fría y presión directa durante al menos cinco minutos. Posteriormente, puede utilizarse una crema cicatrizante que contenga óxido de zinc, pero siempre se debe confirmar el diagnóstico con un especialista, ya que existen otras lesiones cutáneas que pueden confundirse con los acrocordones.

No es aconsejable retirar estos lunares en casa, ya que esta práctica puede provocar infecciones, inflamación o dejar cicatrices. La doctora Castillo Ruiz insiste en que la evaluación dermatológica es la mejor garantía para descartar complicaciones y recibir el tratamiento adecuado.

La aparición de lunares de carne aislados suele ser un proceso normal del envejecimiento cutáneo. Sin embargo, su aumento repentino o la presencia de múltiples lesiones deben ser motivo de consulta para descartar desórdenes metabólicos y asegurar un correcto diagnóstico.