Leptospirosis: cómo prevenirla con mascotas y alimentos mal almacenados, según especialista del Minsa

La falta de higiene, la mala manipulación de alimentos y la presencia de roedores convierten espacios cotidianos en escenarios propicios para la propagación de la bacteria

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Autoridades de salud alertan que prácticas domésticas inadecuadas, como no lavar alimentos o permitir la exposición a roedores, incrementan el riesgo de leptospirosis en entornos urbanos. (Composición: Infobae)
Autoridades de salud alertan que prácticas domésticas inadecuadas, como no lavar alimentos o permitir la exposición a roedores, incrementan el riesgo de leptospirosis en entornos urbanos. (Composición: Infobae)

La leptospirosis mantiene presencia constante en el país y plantea riesgos tanto en zonas rurales como en entornos urbanos. Aunque el aumento de casos suele coincidir con temporadas de lluvias e inundaciones, especialistas advierten que en las ciudades también existen condiciones que favorecen el contagio, sobre todo cuando fallan las prácticas de higiene en el hogar o el control sanitario de animales domésticos.

El contacto cercano con mascotas y la exposición a alimentos mal almacenados figuran entre los principales factores de riesgo en áreas urbanas. La bacteria responsable de esta enfermedad puede permanecer en ambientes cotidianos sin que las personas lo noten, lo que dificulta la prevención si no se adoptan medidas básicas.

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Desde el Ministerio de Salud del Perú, el médico César Munayco explicó a la Agencia Andina que el problema no se limita a escenarios de emergencia climática. La circulación de la bacteria responde también a hábitos diarios que pueden facilitar la contaminación en espacios domésticos.

Contagio en entornos urbanos y rol de los animales

MINSA advierte posible aumento de leptospirosis en 24 regiones por temporada de lluvias. (Foto composición: Infobae Perú/Agencia Andina)
MINSA advierte posible aumento de leptospirosis en 24 regiones por temporada de lluvias. (Foto composición: Infobae Perú/Agencia Andina)

La leptospirosis se origina por una bacteria que se aloja en los riñones de animales infectados y se elimina a través de la orina. Este agente puede contaminar agua, suelo húmedo, lodo y alimentos. El ingreso al organismo humano ocurre por la piel, sobre todo si existen heridas, o mediante mucosas como ojos, nariz o boca.

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Munayco detalló que en ciudades el riesgo se vincula con la presencia de roedores, perros, cerdos y, con menor frecuencia, gatos. “La bacteria se elimina a través de la orina y puede contaminar el entorno. Hay que tener más cuidado con los perros porque están en contacto más cercano con las personas; mucha gente los abraza, los besa e incluso duerme con ellos”, señaló.

El especialista insistió en que el vínculo cercano con mascotas requiere controles sanitarios periódicos. Indicó que los animales pueden exponerse al patógeno si circulan sin supervisión en zonas con menor control sanitario.

Alimentos y almacenamiento

El manejo de alimentos dentro de la vivienda representa otro foco importante. Productos almacenados en sacos, como arroz o maíz, pueden contaminarse si quedan expuestos a roedores.

Munayco advirtió sobre este riesgo con claridad: “Los roedores pueden orinar sobre estos alimentos. Si están infectados y no se lavan adecuadamente o se consumen, existe riesgo de contagio”. Ante cualquier sospecha de contacto, recomendó desechar los productos para evitar infecciones.

El vocero del sector salud también recordó antecedentes de brotes en espacios colectivos. “Se han registrado brotes en espacios como cuarteles, donde la contaminación de alimentos por roedores ha derivado en infecciones”, indicó.

Determinados grupos enfrentan mayor probabilidad de contacto con la bacteria. Entre ellos figuran veterinarios, guardaparques, trabajadores de zoológicos y personal de saneamiento que manipula aguas residuales. También se incluye a turistas que visitan zonas amazónicas y tienen contacto con aguas estancadas.

En estos entornos, la bacteria puede ingresar incluso por los ojos, lo que amplía las vías de contagio. Las cochas y acumulaciones de agua representan un escenario frecuente de exposición.

Síntomas y señales de alerta

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Los primeros síntomas suelen incluir fiebre alta, dolor de cabeza intenso y dolores musculares, con mayor incidencia en piernas y espalda. A estos signos se suman náuseas, vómitos, diarrea, dolor abdominal y enrojecimiento ocular.

El reconocimiento temprano de estas señales resulta clave, sobre todo si existe antecedente de contacto con agua estancada o ambientes contaminados. La recomendación consiste en acudir de inmediato a un establecimiento de salud.

Munayco explicó que la mayoría de casos presenta evolución leve si recibe tratamiento a tiempo. “El problema es que muchas personas no acuden a tiempo. Confunden los síntomas con dengue, se automedican o solo van a la farmacia. Cuando llegan al hospital, la enfermedad ya está en una fase más complicada”, advirtió.

Entre el 5 % y 10 % de los pacientes puede desarrollar el síndrome de Weil, una forma grave que incluye ictericia, hemorragias, insuficiencia renal y compromiso de órganos.

Medidas de prevención recomendadas

El Ministerio de Salud planteó una serie de acciones para reducir el riesgo de contagio. Entre ellas figuran el uso de botas altas al tener contacto con agua acumulada, la limpieza constante de espacios de cocina y la eliminación adecuada de residuos para evitar la proliferación de roedores.

También se recomienda lavar y almacenar correctamente los alimentos, limpiar los envases antes de su consumo y beber agua hervida. En el caso de mascotas, el control veterinario y la vacunación forman parte de las medidas clave.

Finalmente, el sector salud recordó que ante cualquier duda o síntoma se puede acudir al establecimiento más cercano o comunicarse con la Línea 113, disponible las 24 horas, para recibir orientación especializada.