El 21% de jóvenes en Lima aspira a tener su primera tarjeta de crédito, pero la mayoría ni siquiera sabe qué es historial crediticio

Solo 1 de cada 100 jóvenes en la capital revisa su reporte crediticio de forma regular, mientras que el 28% nunca lo ha hecho, según Experian. ¿Y la Generación Z?

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mano con tarjeta de crédito
El préstamo personal es el producto financiero más solicitado por la Generación Z, seguido por tarjetas de crédito y compras en cuotas.

Un informe de Experian Perú muestra que la Generación Z en Lima Metropolitana y Callao presenta un interés creciente por acceder a tarjetas de crédito y otros productos financieros, aunque la mayoría desconoce cómo funciona el historial crediticio.

El estudio, publicado en 2025, indica que el 62% de los jóvenes limeños no está familiarizado con este concepto, lo que limita su inclusión financiera.

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La mayoría de la Generación Z en Lima y Callao desconoce su historial crediticio

Solo el 16% de la Generación Z ha tenido experiencia de endeudamiento formal en los últimos dos años. Este grupo, conformado por personas entre 18 y 25 años, es el segmento con menor penetración crediticia frente a los millennials y jóvenes de niveles socioeconómicos altos, quienes registran tasas cercanas al 40%.

El 68% de la Generación Z prefiere solicitar créditos en bancos tradicionales, mientras que solo el 3% opta por aplicaciones financieras digitales. El préstamo personal es la modalidad más utilizada por quienes se endeudan (53%), seguido de la tarjeta de crédito (24%) y las compras en cuotas (14%).

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El principal motivo de endeudamiento en los jóvenes limeños es el emprendimiento: el 31% destina los recursos a negocios propios, por encima de quienes adquieren tecnología o artículos del hogar (28%) o los que cubren gastos cotidianos (18%). Además, el 21% de la Generación Z aspira a obtener una tarjeta de crédito, superando la demanda por otros productos como créditos hipotecarios o vehiculares.

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Experian Perú recomienda fortalecer la educación financiera y personalizar productos digitales para mejorar el acceso al crédito joven en Perú.

El bajo conocimiento financiero restringe el acceso al crédito en jóvenes limeños

El desconocimiento sobre el historial crediticio es una de las principales brechas detectadas. Solo el 24% de la Generación Z entiende el término, mientras que el 37% nunca lo ha escuchado y el 20% solo ha oído hablar de él sin comprenderlo. Entre los millennials y los jóvenes de niveles socioeconómicos altos, el conocimiento es mayor (46% y 64%, respectivamente).

El uso y la consulta del historial crediticio también son bajos. Solo el 1% de la Generación Z revisa su historial con frecuencia y el 28% nunca lo ha hecho. La mayoría lo consulta solo cuando solicita un préstamo o una tarjeta. A pesar de esto, el 83% considera útil el historial crediticio, principalmente para saber si puede acceder a productos financieros o detectar fraudes.

El 68% de los jóvenes peruanos de la Generación Z prefiere la banca tradicional antes que aplicaciones digitales para créditos. REUTERS/Dado Ruvic/Illustration/File Photo
El 68% de los jóvenes peruanos de la Generación Z prefiere la banca tradicional antes que aplicaciones digitales para créditos. REUTERS/Dado Ruvic/Illustration/File Photo

La falta de educación financiera profundiza la exclusión bancaria, según Experian

La experiencia crediticia formal sigue siendo limitada: solo tres de cada diez jóvenes en Lima y Callao ha accedido a un crédito en los últimos dos años, y entre los de 18 a 20 años la cifra baja al 9%. El canal preferido para acceder al crédito es la banca tradicional, influido por la percepción de mayor confianza y seguridad, aunque existe un grupo dispuesto a probar aplicaciones digitales o fintechs.

Finalmente, el informe de Experian Perú identifica una oportunidad para fortalecer la educación financiera en este segmento. La falta de conocimiento sobre el historial crediticio y su uso reactivo, más que preventivo, restringe el acceso responsable al crédito. El desarrollo de estrategias educativas y la oferta de productos personalizados pueden mejorar la inclusión financiera de la Generación Z limeña, que concentra su interés en el emprendimiento y la tecnología.