Robó más de 400 iPhones sin que nadie lo notara: así operaba el almacenero del Jockey Plaza que sustrajo celulares valorizados en más de S/1 millón

Durante siete meses, Edwin Benavides utilizó su acceso al almacén para extraer celulares de alta gama sin levantar sospechas. El material sustraído era entregado a su primo, quien los colocaba en el mercado informal

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El plan delictivo de Edwin Benavides para robar celulares de alta gama valorizados en más de S/1 millón. X: Cuarto Poder

Durante meses, una conocida empresa tecnológica que opera en el Jockey Plaza sufrió un desfalco sistemático sin percatarse de lo que ocurría en su propio almacén. La pérdida, millonaria y sostenida, solo se descubrió cuando las inconsistencias en el inventario se volvieron imposibles de ocultar. El principal responsable resultó ser un trabajador de confianza con cinco años en la compañía, quien aprovechó su cargo para ejecutar un plan calculado.

Edwin Benavides Pane, encargado del área de almacenamiento, sustrajo 437 celulares de última generación entre iPhone 13, 15 Pro y 15 Pro Max, en presentaciones de 128 y 256 GB. Según la División de Robos de la Policía Nacional, el valor de lo robado supera los S/1.750.000. El modus operandi del implicado quedó registrado en videos de seguridad y fue revelado por un reportaje de Cuarto Poder, que también accedió a la confesión del acusado y los detalles de la red que operaba con él.

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Cajas dobles y salidas encubiertas

Las grabaciones de seguridad muestran a Benavides dentro del almacén de la tienda ubicada en el Jockey Plaza. En ellas se le ve armando una caja, introduciendo los celulares y luego realizando un cambio estratégico: transfiere los equipos a una segunda caja y sella todo con normalidad. Antes de salir, revisa que nadie lo observe. El personal de limpieza y sus colegas están de espaldas. Luego, se dirige al baño del centro comercial.

Imágenes de seguridad muestran cómo el trabajador sella el paquete con celulares robados antes de salir del local. 
Captura de pantalla: Cuarto Poder
Imágenes de seguridad muestran cómo el trabajador sella el paquete con celulares robados antes de salir del local. Captura de pantalla: Cuarto Poder

Según el reporte policial, allí lo esperaba su primo, José Luis Cotrina Pane, quien recibía el paquete y se encargaba de retirarlo del lugar. Esta maniobra se repitió durante meses. La empresa no detectó el faltante debido a que el propio Benavides manejaba tanto los despachos como el control interno del stock. Su experiencia y antigüedad en el puesto lo mantenían fuera del radar de supervisión.

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Un sistema manipulado desde adentro

Cuando las irregularidades empezaron a notarse, Benavides intentó cubrir las pérdidas alterando los datos desde su propia laptop. Durante un inventario realizado el 8 de enero, bloqueó visualmente su pantalla con dos torres de cajas. En lugar de escanear productos reales, apuntó el lector de códigos hacia su monitor, donde había generado combinaciones falsas de códigos de barra a partir de los IMEI de los celulares ya desaparecidos.

Este procedimiento permitía registrar en el sistema que los equipos estaban presentes, aunque en la práctica ya habían salido del almacén. La investigación reveló que el responsable había creado múltiples códigos para justificar el contenido de cajas inexistentes. Mientras tanto, las ventas seguían realizándose en paralelo, sin que nadie sospechara.

Una red que colocaba los equipos robados

Los modelos robados eran iPhone 13, 15 Pro y 15 Pro Max, valorizados entre S/6.500 y S/7.500.
Composición: Cuarto Poder/ Infobae Perú
Los modelos robados eran iPhone 13, 15 Pro y 15 Pro Max, valorizados entre S/6.500 y S/7.500. Composición: Cuarto Poder/ Infobae Perú

Benavides no operaba solo. Su primo actuaba como nexo logístico y financiero, pagándole directamente en efectivo o a través de adelantos. Los celulares robados eran entregados luego a una pareja identificada como Nury Inga y David Huamán Flores, quienes se encargaban de revenderlos tanto en redes sociales como en un local en una galería del Cercado de Lima.

Los dispositivos eran ofrecidos como nuevos, sellados y con garantía de Apple, a precios que oscilaban entre S/2 mil y más de S/4 mil, muy por debajo del valor comercial real, que podía superar los S/7 mil por unidad. En uno de los videos analizados, se escucha al primo anunciar los modelos y colores disponibles a través de mensajes grabados, celebrando la llegada de nuevos lotes.

Interceptados antes de desaparecer del mapa

La División de Robos siguió durante semanas los pasos de todos los involucrados. Cuando se ejecutó el operativo, las autoridades encontraron que algunos implicados ya sabían de la orden de detención y habían eliminado sus cuentas en redes sociales. Aun así, fueron localizados y capturados uno por uno.

Nury Inga y David Huamán Flores, sindicados como los principales compradores de los celulares robados, fueron detenidos tras semanas de seguimiento policial. 
Captura: Cuarto Poder
Nury Inga y David Huamán Flores, sindicados como los principales compradores de los celulares robados, fueron detenidos tras semanas de seguimiento policial. Captura: Cuarto Poder

El testimonio de Benavides, revelado en el reportaje dominical, confirmó que aprovechaba los despachos masivos para sacar entre ocho y diez equipos por pedido. Declaró que organizaba su propio flujo de cajas, creando una para la tienda y otra con contenido ilegal. La empresa ha reportado pérdidas por más de S/1.7 millones, mientras el Ministerio Público ha solicitado prisión preventiva para los cuatro implicados.