Cuando el bebé levanta fiebre, primero se le brinda confort y luego se habla con el pediatra o se lo lleva a una guardia médica. Foto: Archivo Atlántida / Para Ti Mamá.
Cuando el bebé levanta fiebre, primero se le brinda confort y luego se habla con el pediatra o se lo lleva a una guardia médica. Foto: Archivo Atlántida / Para Ti Mamá.

La fiebre no siempre es síntoma de un cuadro delicado. Puede tener diversas causas. "Para analizar su origen se puede empezar por hacer un recuento de con quien estuvo el bebé en las últimas horas. El estar en contacto con otros chicos y adultos es mayor el riesgo de que se contagien infecciones", asegura el Dr. Juan Pablo Tibiletti, pediatra, presidente del Círculo Médico Las Flores.

Antes que nada, hay que tener en cuenta que se considera que una persona tiene fiebre cuando llega a los 37,8 grados centígrados y que este síntoma puede verse acompañado por otras molestias.

"Frente a cualquier dolor que manifieste el bebé: si se agarra la panza o los oídos, tiene vómitos o diarrea, o presenta manchitas en la piel, habrá que acudir inmediatamente al pediatra o acercarlo a una guardia para descartar algo grave", recomienda el Dr. Tibiletti.

De todos modos, no todos los bebés presentan los mismo síntomas: algunos pueden estar en perfectas condiciones y tener fiebre alta, y otros sentirse muy mal y tenerla apenas elevada.

Temperatura en ascenso

"En caso de que tenga fiebre, lo primero que hay que hacer es darle el confort necesario para que se encuentre lo mejor posible. Mantenerlo en un ambiente fresco, desabrigarlo, hacerle un baño de inmersión con agua tibia y de a poco ir enfriándola", recomienda el pediatra, quien aclara que, además, lo ideal es administrarle un antitérmico, siempre bajo la supervisión de un médico.

También es probable que haya que suministrarle mucho líquido ya que la fiebre viene muchas veces acompañada de diarrea y esto inevitablemente provocará que el cuerpo vaya perdiendo agua. Como aclara el Dr. Tibiletti, la dosis del antitérmico depende del peso de cada bebé y del que se vaya a utilizar y el intervalo entre las dosis debe ser de 6 horas, por lo menos.

Muchas veces se dice que cuando un bebé supera los 40 grados centígrados puede tener convulsiones. Pero el Dr. Tibiletti aclara: "No hay un valor de temperatura por el que los bebés vayan a sufrir convulsiones. Habitualmente las provoca el ascenso brusco de la fiebre".

Lo importante es que actúa como un síntoma de que algo no está bien y eso es lo que habrá que determinar para bajarle la temperatura. "A los chicos con fiebre se los ve decaídos, pero una vez que cede suelen recuperar el estado anímico y sentirse mejor", manifiesta el Dr. Tibiletti y aclara que esto es importante, ya que si cuando volvió a su temperatura normal continúa decaído, habrá que volver a ver al pediatra.

En caso de emergencia

La Sociedad Argentina de Pediatría aclara que las convulsiones febriles, a diferencia de episodios convulsivos graves, son benignas y no dejan secuelas. Además, enumera una serie de medidas que deben ser consideradas como primeros auxilios:

–Acostarlo boca arriba o de costado si vomita.

–Mirar el reloj y registrar cuándo empieza y cuando termina cada convulsión, para contar cuánto dura.

–No sujetarlo, a no ser para protegerlo de golpes o caídas y alejar mesas, sillas u objetos cercanos.

–Aflojarle la ropa.

–No introducir ningún objeto ni los dedos en la boca, para tomarle la lengua. No se atragantarán.

–No es necesario reanimarlo. Recuperará la respiración y el color sin ayuda.

–Trasladarlo a la guardia médica más próxima.

–No es necesario mantenerlo despierto cuando la convulsión cesa.

Por Paula Labonia / Asesoró: Dr. Juan Pablo Tibiletti, pediatra, presidente del Círculo Médico Las Flores.

 

SEGUÍ LEYENDO