La celiaquía impone una reeducación alimentaria que suele costarles mucho a los chicos. Foto: Archivo Atlántida / Para Ti Mamá.
La celiaquía impone una reeducación alimentaria que suele costarles mucho a los chicos. Foto: Archivo Atlántida / Para Ti Mamá.

La celiaquía no es una enfermedad que se puso de moda, sino que años atrás no se la sabía diagnosticar adecuadamente. Consiste básicamente en la intolerancia al gluten, un elemento presente en las harinas de trigo, avena, cebada y centeno.

A raíz de que en los últimos años se tomó conciencia de su incidencia en la población, se busca y se detecta más rápido, de modo de evitar los contratiempos que genera en la vida diaria.

Y si bien puede sucederle a cualquiera, lo cierto es que cuando alguno de los padres es celíaco, se presta especial atención a la evolución del bebé. A la vez, aunque los padres no lo sean, si el pediatra lo considera necesario, hará los análisis correspondientes, para descartar o verificar la hipótesis.

En cualquier caso, lo importante es enfocar en la educación alimentaria de los chicos, a quienes les cuesta adaptarse a la situación y, sobre todo, brindarles herramientas para la vida diaria.

Síntomas

Entre los principales síntomas a los que el pediatra presta atención en relación a la celiaquía, tanto en el bebé como en el niño, se pueden mencionar: retraso en la curva de peso y/o de talla, distensión abdominal (panza), atrofia muscular, diarreas frecuentes o constipación, etc.

En el bebé, algunos de estos síntomas pueden aparecer cuando comienza a ingerir los primeros trocitos de pan, galletas o fideítos, que provocan cuadros de diarrea frecuente, vómitos y distensión abdominal. En los chicos se da de la forma más habitual, la digestiva, o queda a la vista que el niño no crece, por ejemplo.
La pediatra Silvia Robledo, que es ella misma paciente celíaca, explica que la enfermedad adopta variadas formas de presentación clínica. Incluso hasta puede ser asintomática, o en el adulto pasar como colon irritable. Décadas atrás, ante síntomas como estos, se buscaban otras causas. Hoy ya se trata de descartar la celiaquía ante la menor duda. Como aún hay algunas dudas y mitos al respecto, aclaremos algunos puntos.
*Si alguno de los padres es celíaco, ¿se analiza al bebé o se espera a que aparezcan síntomas? Responde la médica: "Se analiza si el niño comienza con síntomas y signos de enfermedad. De lo contrario, se retrasa la administración de gluten hasta los 8 meses y se va evaluando si es necesario estudiarlo tempranamente. En ese caso, se hace un análisis de sangre para detectarla".
*¿Es hereditario o puede suceder que ninguno de los padres sea celíaco y su hijo sí? No es una enfermedad hereditaria, aunque si uno de los padres es celíaco, puede haber un aumento en la incidencia. De hecho, hay padres celíacos con hijos no celíacos o viceversa, hijos que lo son de padres que no.
*Si la mamá es celíaca, ¿puede amamantar igual? Sí, el gluten no se transmite por la lactancia. Y si el bebé es celíaco y la mamá no, lo puede amamantar sin problemas.

La enfermedad adopta variadas formas de presentación clínica.

La comida es el remedio

La celiaquía, al menos por ahora, se trata como una enfermedad crónica y se reduce a no consumir ningún alimento o bebida que contenga TACC (trigo, avena, cebada y centeno). Parece complicado porque a simple vista los productos envasados contienen entre sus ingredientes algo de gluten y, encima, ¡estamos rodeados de harinas!

Sin embargo existe cada vez más una amplia oferta de productos aptos para celíacos. Incluso se han abierto locales exclusivos para este tipo de alimentos, también restaurantes.

Reeducar a los chicos

Para los chicos puede ser un poco más complicado adaptarse, pero con ayuda de quienes los rodean todo se vuelve más fácil. La doctora Robledo sugiere lo siguiente:
*Hablá con su maestra y las mamás de sus compañeritos. "Al comienzo parece una tarea ardua, pero con el tiempo todo se calma y se organiza", tranquiliza la médica. Hay que ser claros y explicarles que ni siquiera una "pavadita" es posible, porque no se sabe cuánto tolera el organismo y hasta la mínima "pavadita" puede descomponerlo.
*Cuando le prepares su vianda, explicale que nadie debe tocar sus alimentos ni él debe aceptar los de sus compañeros.
*Fijate que siempre en su mochila lleve alguna fruta, galletitas o alfajores sin TACC. Y hablá en el buffet o kiosco de la escuela para que haya alimentos aptos para celíacos.
*Si va a un cumpleaños, hablá con los papás del cumpleañero para que haya opciones sin gluten. De todos modos, mejor hacerlo comer antes de ir, para que llegue con menos hambre.
Por último, la médica asegura que, si bien es todo un cambio de hábitos, chicos y grandes nos terminamos adaptando, y con la ayuda del pediatra, el gastroenterólogo, las asociaciones de celíacos, contención psicológica si es necesaria, sumado al mejoramiento paulatino de los síntomas, se logra".

 

Por Florencia Romeo / Asesoró: Dra. Silvia Reneé Robledo, pediatra del Sanatorio Las Lomas y Centro Médicus, M.N. 89.158 y M.P. 449.408.

SEGUÍ LEYENDO