Hasta los tres años los niños afrontan berrinches. Foto Latinstock
Hasta los tres años los niños afrontan berrinches. Foto Latinstock

Los chicos de dos años  (y hasta los tres, en la mayoría de los casos) suelen poner a prueba la paciencia de las mamás. Es la edad del no, la omnipotencia, el desafío y la obstinación. Los chicos sienten la necesidad de controlar las cosas que los rodean (incluidos los padres, porque todavía no diferencian entre objeto y sujeto) y pasar los límites. Necesitan, también, poner agresión afuera. Es el tiempo de los berrinches.

LA SOLUCIÓN. ¿Qué tenemos que hacer antes de perder los estribos?: abrazarlos con la suficiencia fuerza, aunque se resistan y en ese momento no puedan hablar. Decirles "te quiero" y hablarles en voz baja: porque es un acto de continencia. "Cuando un chico tiene un berrinche siente que se desarma, se siente perdido y desprotegido. Ante todo, lo que pide a gritos es comprensión", analiza y aconseja la médica, pediatra y psicoanalista de la Asociación Psicoanalista Argentina, APA, Felisa Lambersky de Widder. ¡Probalo!

texto MARA DERNI (mderni@atlantida.com.ar)