Anita y Lupe, madre e hija felices. Foto Axel Indik/ Para Ti
Anita y Lupe, madre e hija felices. Foto Axel Indik/ Para Ti

Anita Korman (35) tenía 17 años cuando empezó a trabajar como productora. Fue en un desfile de Benito Fernández, en París: él necesitaba a alguien que le diera una mano y para Anita era una oportunidad única. La menor de siete hermanos todavía cursaba quinto año del colegio San Andrés. Sabía que quería estudiar algo vinculado a la moda. Lo que se encontró en el viaje fue un oficio del que nunca había escuchado, pero que hoy lleva 18 años ejerciendo.

De los míticos desfiles de Giordano a las producciones para revistas y estilismo de celebrities, Anita hizo todo lo que la carrera permite. "La verdad que no sé de dónde salió mi pasión por la estética y el diseño: mi mamá es licenciada en Economía y cero de la casa o la moda y mi papá trabajaba en negocios", reflexiona.

Lo dice sentada en el living del departamento al que se mudó hace dos meses, con su marido, Miguel Ayerza, y su hija, Guadalupe. "Todavía me falta bastante porque, así como llegamos, nos fuimos a Estados Unidos por un curso que iba a hacer Mike en Stanford", aclara. Enérgica, pero tranquila, se nota que la panza no es ni fue una excusa en los siete meses que ya pasaron de este segundo embarazo. Del armado de todos los looks de personajes como Zaira Nara (en su programa diario y compromisos sociales) a las producciones en revistas, lo suyo es un buen equilibrio entre percheros y vida familiar.

Anita con algunas de sus piezas de porcelana que pinta como hobby. Foto Axel Indik/ Para Ti
Anita con algunas de sus piezas de porcelana que pinta como hobby. Foto Axel Indik/ Para Ti

LA BENJAMINA. Anita tiene seis hermanos: tres por el lado de su mamá, dos por el de su papá, y su hermano Agustín y ella, hijos de los dos. La aclaración sobre los parentescos sólo surge cuando se le piden detalles de edades (muy superpuestas en los mayores), porque en su familia los hijos de unos y otros se criaron juntos en una casa de Tortugas que todavía los reúne los fines de semana. "Yo, que soy la más chica, tengo doce años de diferencia con la más grande. Salvo por Agustín y yo, el resto son muy seguidos", cuenta.

"Fuimos una familia ensamblada muy unida, todos crecimos juntos", asegura. Su papá, Pablo Korman, y su mamá, Ana Recalde, eran divorciados y tenían hijos pequeños cuando se conocieron. Cuando Anita era muy chica su papá fue diagnosticado de cáncer y murió nueve meses después. "Tengo algunos recuerdos puntuales de él, pero siempre cuentan que era un tipo muy distinto, con una cabeza cinco pasos adelante del resto", cuenta Anita.

"Mi mamá fue una genia: se hizo cargo de toda la familia y la verdad que le salimos muy bien", se ríe. Aunque la historia es dura, Anita no lo cuenta como una tragedia sino como algo difícil de lo que supieron salir adelante: "Al día de hoy mamá te habla de papá como el amor de su vida y, aunque haya vuelto a tener una pareja, no pretende que sea lo mismo. Igualmente, más allá de eso, es una mujer a la que la vida le dio cosas muy lindas".

Una vista privilegiada y estilo ecléctico son las claves del éxito en el living. Foto Axel Indik/ Para Ti
Una vista privilegiada y estilo ecléctico son las claves del éxito en el living. Foto Axel Indik/ Para Ti

Hasta que los hermanos de Anita empezaron la facultad, los Korman se quedaron en Tortugas y evitaron los cambios en la rutina. Una vez que los más grandes empezaron a estudiar, su mamá decidió volver a Buenos Aires y mantener la casa de la infancia como lugar de descanso.

EN CARRERA. Del San Andrés a la carrera en la Universidad de Palermo, la más chica no tuvo grandes crisis al momento de tomar una decisión: "En esa época no existía la producción, así que me inscribí en diseño convencida de que iba por ahí". Aunque jamás se dedicó a eso, para ella la formación en diseño fue una herramienta clave en su trabajo como productora. Damasia Lemos fue su mentora y con quien dio los primeros pasos, y en Editorial Atlántida tomó vuelo cuando entró a tiempo completo e hizo producciones para prácticamente todos los títulos.

El comedor mantiene el estilo ecléctico con una mesa cuadrada y sillas de diseño, detalles cálidos como la lámpara rústica, un sillón de cuero desgastado y otros objetos familiares como el cuadro. Foto Axel Indik/ Para Ti
El comedor mantiene el estilo ecléctico con una mesa cuadrada y sillas de diseño, detalles cálidos como la lámpara rústica, un sillón de cuero desgastado y otros objetos familiares como el cuadro. Foto Axel Indik/ Para Ti

"Este trabajo tiene la particularidad de que para que te vaya bien tenés que estar muy al palo todo el tiempo: hacer producciones, ir a eventos para relacionarte y generar clientes… Yo estuve así muchos años hasta que quedé embarazada y decidí que en ese momento iba a priorizar la familia", reflexiona Anita. "Por suerte tuve mis años de matarme y trabajar como una bestia: la verdad es que no lo tengo pendiente y no me torturo si en este momento no lo hago. Michael también me ayudó a ver eso, entender que no pasa nada si te perdés de algunas cosas por otras".

Una elección. Una vida para contar.

Anita pone manos a la obra. Foto Axel Indik/ Para Ti.
Anita pone manos a la obra. Foto Axel Indik/ Para Ti.
En la mesa, Anita replica el mismo eclecticismo: jarras de porcelana artesanales, copas de cristal e individuales bordados a mano. Foto Axel Indik/ Para Ti
En la mesa, Anita replica el mismo eclecticismo: jarras de porcelana artesanales, copas de cristal e individuales bordados a mano. Foto Axel Indik/ Para Ti
En el cuarto, un acolchado liso con almohadones de color se suma a una rústica mesa de apoyo de madera. Foto Axel Indik/ Para Ti
En el cuarto, un acolchado liso con almohadones de color se suma a una rústica mesa de apoyo de madera. Foto Axel Indik/ Para Ti
En el cuarto de Lupe, un mural musical es el protagonista. Foto Axel Indik/ Para Ti
En el cuarto de Lupe, un mural musical es el protagonista. Foto Axel Indik/ Para Ti

textos LUCÍA BENEGAS (lbenegas@atlantida.com.ar)