Fran Sánchez, psicólogo: “Parece injusto, pero hay que hacer contacto cero aunque no haya pasado nada malo, es supernecesario”

El especialista en salud mental defiende esta estrategia para conseguir superar el duelo de una ruptura

Guardar
Google icon
La imagen muestra a un hombre preparado para marcharse de casa, con una maleta en mano, mientras una mujer llora desde el sofá, probablemente tras una ruptura dolorosa. Encima de la fotografía, un marco circular muestra el retrato de Fran Sánchez, psicólogo.
El especialista en salud mental defiende esta estrategia para conseguir superar el duelo de una ruptura. (Montaje Infobae)

Una ruptura no es siempre sencilla de llevar. Significa decir adiós a una persona importante, con la que se han vivido momentos íntimos, inolvidables y que marcan la forma de ser de cada uno. La pérdida de este vínculo supone una etapa de duelo, proceso que ayudará a pasar página de la relación.

A veces, las rupturas no se hacen de la mejor manera: se discute, se espetan insultos innecesarios, se rompen límites definidos... Otras veces, el proceso es amigable, sin grandes dramas, pero termina inevitablemente con al menos un corazón roto. Y es posible que, para curarse, necesite optar por el contacto cero.

PUBLICIDAD

Esta estrategia de autocuidado consiste en cortar toda comunicación con alguien, tanto en persona como a través de mensajes, redes sociales o llamadas. Algunos consideran que esta técnica puede ser cruel e innecesaria, sobre todo cuando la relación se ha dejado en buenos términos y no hay que lamentar traiciones o maltrato. Pero el psicólogo Fran Sánchez apunta que, aunque no se haya hecho “nada malo”, el contacto cero puede ser imprescindible para poder superar la ruptura.

“El contacto cero no siempre viene unido con que el otro haya sido malo o con que la relación haya sido mala. Cuando uno se está viendo forzado a desvincularse, cuando la ruptura no entraba en sus planes, cuando no es lo que deseaba ni lo que esperaba para su vida, cuando todavía hay un apego muy intenso, avanzar estando en contacto es algo muy difícil“, explica Sanz en un reciente vídeo publicado en sus redes sociales (@minddtalk).

PUBLICIDAD

El contacto cero más allá de una mala ruptura

un hombre mira triste su teléfono
Un hombre mira triste su teléfono. (Canva)

“Normalmente entendemos perfectamente que alguien aplique un contacto cero cuando intentamos salir de una relación dañina o tóxica y casi adictiva de la que no somos capaces de irnos, o cuando alguien decide que ya no quiere estar con nosotros, pero tampoco nos suelta, o cuando ha habido una deslealtad”, apunta el psicólogo. Sin embargo, cuando no ha habido ningún tipo de daño, “mucha gente piensa [que] no deberías aplicarle un contacto cero”, porque “el otro no ha hecho nada malo”.

Pero Sanz defiende que el contacto cero puede ser la estrategia clave para aquellos que no se esperaban la ruptura y no consiguen salir adelante. “La mente de alguien que todavía sigue muy vinculado, pero no le queda otra que aceptar la ruptura, que entrar en el duelo, sobreinterpreta todo“, explica. ”Y es que cuando todavía existe un apego muy intenso, esperanza o un daño muy profundo, cualquier interacción puede reactivar el vínculo y hacer mucho más difícil el proceso", apunta.

Las publicaciones en redes sociales se vuelven ataques, que parecen mostrar lo rápido que ha superado una relación tan importante; o mensajes encriptados que parecen decir que hay esperanza para que la relación vuelva a retomarse. Incluso cuando la otra persona mantiene las distancias, esta actitud puede leerse como ser frío, distante o incluso cruel. “Todos esos pensamientos e interpretaciones y muchos más vuelan por la cabeza de alguien que se ha visto obligado a vivir la separación sin quererlo, porque está intentando desprenderse emocionalmente de alguien de quien realmente no se quiere desvincular”, apunta el psicólogo.

Sanz pide que las personas que decidieron terminar la relación entiendan que su expareja quiera aplicar contacto cero. “No es un acto de desprecio, de inmadurez o de injusticia. Es una forma de cuidarse y de avanzar en el proceso de alguien que está viviendo algo que nunca hubiera deseado”, asegura.

“A veces, querer bien, aunque ya no sea románticamente, aunque sea la persona, es entender que tu presencia en un momento dado puede dificultar muchísimo el proceso del otro. Respetar el contacto cero, aunque no hayas hecho nada malo, es muchas veces un gesto de amor hacia el otro y de responsabilidad afectiva”, concluye.

Google icon

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD