Centro de Investigación de la Universidad de Panamá respalda el desarrollo de antivenenos

La cría y el mantenimiento de escorpiones en cautiverio para estudiar su veneno requiere observación, control y cuidado sostenido

Cada escorpión recibe un recinto propio. Las cajas incluyen algodón humedecido para la hidratación y refugios elaborados con cartones de huevo. (UP)
Cada escorpión recibe un recinto propio. Las cajas incluyen algodón humedecido para la hidratación y refugios elaborados con cartones de huevo. (UP)
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En el laboratorio de crías del Centro de Investigación e Información de Medicamentos y Tóxicos (CIIMET) de la Universidad de Panamá, los escorpiones más jóvenes permanecen bajo vigilancia durante meses antes de pasar a otras áreas.

Su fragilidad impide extraerles veneno en esta etapa, por lo que el equipo espera hasta que alcancen un desarrollo adecuado.

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El cuidado de estos animales exige protocolos para resguardar al personal y preservar el bienestar de ejemplares que pertenecen a especies de importancia médica en Panamá, informa la revista Hacia La Luz.

La asistente Amy Sánchez está a cargo de los escorpiones recién nacidos. Muchas hembras llegan desde el campo ya preñadas y algunas especies se reproducen por partenogénesis, sin la intervención de un macho.

Las crías, dijo, se distribuyen en “cunas”. Cada caja reúne a una camada de hermanos y mantiene una temperatura ligeramente superior a la de los ejemplares juveniles.

Un vial de antídoto contra picadura de alacrán, una jeringa vacía y un escorpión conservado en un frasco, todos dispuestos sobre una bandeja quirúrgica metálica.
Un vial de suero antialacránico, una jeringa y un escorpión preservado se presentan sobre una bandeja metálica, simbolizando la urgencia y eficacia de este tratamiento vital. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El espacio dentro de esos recintos busca reducir el canibalismo, una conducta frecuente entre los escorpiones panameños. La alimentación incluye grillos diminutos, adaptados al tamaño de los animales.

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“Podemos tener hembras que paren tres crías”, explicó Sánchez a la publicación. Añadió que otras pueden tener 30 o más descendientes.

Cada camada permanece bajo observación hasta que los ejemplares tienen el tamaño necesario para separarlos. El proceso demanda un seguimiento constante de su estado y crecimiento.

El ayudante del proyecto, Carlos Morán, indicó que las crías permanecen entre tres y seis meses en esa área. Después son trasladadas a otros laboratorios, cuando superan la fase más delicada de su desarrollo.

“En esta etapa no se les extrae veneno”, afirmó Morán ante la publicación. El equipo aguarda el momento apropiado para evitar riesgos para los animales.

Un escorpión negro con las pinzas abiertas y la cola levantada sobre tierra dentro de un recinto de vidrio con plantas y musgo.
Un escorpión negro reposa sobre el sustrato de un terrario acondicionado con vegetación y troncos de madera. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El trabajo del escorpionario comienza antes de que un ejemplar ingrese a una caja individual. Cuando los animales llegan desde el campo, deben atravesar un período de cuarentena.

Maribel Barría, una de las responsables del escorpionario número dos, explicó que ese paso permite controlar las condiciones de los recién llegados antes de incorporarlos al resto de la colección.

Tras esa fase, cada escorpión recibe un recinto propio. Las cajas incluyen algodón humedecido para la hidratación y refugios elaborados con cartones de huevo.

Cada animal también recibe un código único. El registro permite reconstruir su trayectoria desde el lugar de colecta hasta las extracciones de veneno que haya tenido.

La información almacenada incluye especie, sexo, fecha de ingreso y procedencia. El equipo también anota eventos como partos y mudas en documentos físicos y bases de datos digitales.

Un científico con mascarilla y guantes azules sostiene un escorpión con pinzas sobre una caja con arena en un laboratorio con microscopios.
Un investigador equipado con mascarilla y guantes manipula un escorpión con pinzas entomológicas dentro de un laboratorio de investigación. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El escorpionario alberga especies como Tityus jaimei, Tityus cerroazul, Tityus championi, Centruroides panamensis, Centruroides bicolor, Centruroides granulosus y Centruroides limbatus. Todas tienen importancia médica en el país.

La crianza no aplica una fórmula única para todos los animales. La temperatura y la humedad se ajustan de acuerdo con la región de la que procede cada escorpión.

“No todos los escorpiones se cuidan igual”, señaló Barría. La encargada precisó que las condiciones dependen del área donde fueron colectados.

La alimentación también sigue un calendario definido. Los ejemplares comen cada 15 días y reciben grillos o cucarachas según el género al que pertenecen.

El propio CIIMET cría esos insectos en otra de sus áreas. De ese modo, el personal sostiene la disponibilidad de alimento para los escorpiones mantenidos en cautiverio.

Manos con guantes azules alimentan con pinzas a dos escorpiones negros dentro de un terrario transparente en un laboratorio.
Un investigador con guantes azules alimenta con pinzas a dos escorpiones dentro de un terrario en un laboratorio de estudio científico. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La limpieza de los recintos forma parte de la rutina. El personal reemplaza refugios, controla la hidratación y desinfecta las cajas de manera periódica.

Estas tareas buscan mantener condiciones adecuadas y disminuir el estrés de los animales. El cuidado no se limita a la alimentación ni a la extracción de veneno.

La asistente de laboratorio Isabel Lee indicó que nadie manipula escorpiones en solitario. El protocolo requiere la presencia de más de una persona durante las labores diarias.

El uso de guantes, mascarillas, pinzas entomológicas y otros implementos es obligatorio. Las medidas acompañan cada intervención en las cajas y en los espacios de investigación.

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