Vacunación: las oportunidades que el sistema de salud no puede perder

Además de preguntarnos por qué algunas personas no se vacunan, tenemos que mirar cuántas veces pasan por el sistema de salud sin que nadie revise su esquema

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Un bebé recibe una vacuna en el brazo mientras es sostenido por su madre durante una consulta médica. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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En 2024, la cobertura de la segunda dosis de triple viral en niños de 5 a 11 años llegó apenas al 46,7%, y la de triple bacteriana al 54,1%. Son valores muy por debajo del 90% que fija el Calendario Nacional como meta para lograr la inmunidad de rebaño: cuando una proporción alta de la población es inmune, la enfermedad deja de circular y quedan protegidas también las personas que no pueden vacunarse. En 2025 la triple viral mejoró hasta el 54,8%, pero todavía casi la mitad de los chicos no tiene el esquema completo.

Cuando caen las coberturas, la primera pregunta suele ser: ¿por qué algunas personas no se vacunan? La desinformación, la percepción del riesgo y la confianza en las vacunas y en las instituciones son parte importante de la respuesta. Así lo conversamos hace poco con Guadalupe Nogués y Florencia Ballarino en el encuentro “Vacunas: fortalecer la comunicación para generar confianza”, organizado por CIPPEC. Pero hay otra pregunta que nos hacemos menos y que es central para la salud pública: ¿qué pasa cuando una persona que necesita vacunarse entra en contacto con el sistema de salud?

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Una oportunidad que existió

La Organización Mundial de la Salud (OMS) llama “oportunidad perdida de vacunación” a cualquier contacto con los servicios de salud en el que una persona puede recibir una o más vacunas, pero se va sin las dosis que le corresponden.

Puede pasar en una consulta médica, en un control de salud o incluso en una internación por cualquier motivo. La persona llegó al sistema y la oportunidad existió, pero nadie la usó para revisar y completar su esquema.

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Pensar en oportunidades perdidas amplía la discusión sobre las coberturas. Las decisiones individuales y la confianza importan, pero las coberturas también dependen de que el sistema de salud pueda identificar a las personas, captarlas y vacunarlas cuando llegan a los servicios.

Por eso propongo sumar a la pregunta “¿por qué esta persona no se vacunó?” otra complementaria: “¿qué oportunidades tuvo el sistema para vacunarla y por qué no las aprovechó?”.

Convencer a más personas de que se vacunen sigue siendo necesario. Pero también tenemos que construir servicios que aprovechen cada contacto con la población para ofrecer, a tiempo y de forma integral, las intervenciones preventivas que necesita. Para alcanzar coberturas adecuadas no podemos desperdiciar ninguna oportunidad, y eso requiere que el sector salud, el Estado y la sociedad trabajen juntos.