
Durante 30 años de trabajo, he vivido diferentes procesos de cambio y experiencias que me mantuvieron atenta a las tendencias y mucho más a los comportamientos de las personas. Hoy la IA avanza en nuestro día a día y, aun con ventajas en su implementación, deja expuesta la necesidad de la conexión humana, espacio en el que las mujeres nos movemos con mayor comodidad.
La comunicación corporativa de negocios regulados siempre ha tenido como desafío el hecho de estar cerca de la gente. Cuando un servicio es esencial, te volvés parte de cada familia a la que llegás. Y en este contexto, la tecnología debe ser un puente de conexión; el gran desafío que tenemos es simplificarle la vida al cliente, ofrecerle los recursos para la autogestión sin despersonalizar el vínculo.
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Mi aporte como mujer en la mesa de decisión es traer el sentido común de la cercanía
En este sentido el liderazgo femenino ha tenido un rol clave. Particularmente, mi aporte como mujer en la mesa de decisión es traer el sentido común de la cercanía. Sumarnos a estos espacios no es una cuestión de “cupo” sino que implica tener la garantía de que no estamos perdiendo de vista ninguna arista ante cualquier problema al que tengamos que darle solución. La diversidad en el board no es estética corporativa; es una decisión que mejora la rentabilidad del negocio.
Cuando tengo la oportunidad de conversar con mujeres jóvenes que entran a la compañía les digo que no intenten ser un hombre más en la sala porque su valor reside justamente en ser la voz distinta en la mesa. Las mujeres en sectores técnicos aportamos una visión de red y donde hay un dato técnico, nosotras vemos una historia humana.
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Nuestra ventaja comparativa como mujeres creo que está en la gestión de las emociones propias y del resto de las personas. El desarrollo innato de competencias blandas nos permite acompañar momentos críticos y en áreas de comunicación, ello es clave.
La diversidad en el board no es estética corporativa; es una decisión que mejora la rentabilidad del negocio
En lo personal, gestionar mi carrera y ser madre fue el desafío de equilibrio más grande que enfrenté. Entiendo el sentir de cada mujer que, en silencio, sostiene sus deseos personales y a la vez se entrega a la familia.
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Después de muchos años de recorrido profesional creo que nuestro valor radica en generar los espacios para que cada vez más mujeres ocupen roles de liderazgo, le pierdan el miedo a las carreras técnicas y ocupen los lugares que la sociedad necesita.
Vengo de una cultura de esfuerzo, inspirada por una madre que me enseñó que el género no es un límite, sino una circunstancia sobre la cual uno construye su identidad profesional. Las mujeres aún tenemos mucho terreno que ganar, pero estamos impulsando el cambio cultural que sin dudas beneficiará a las generaciones que nos suceden. En el mes del Día Internacional de la Mujer, hombres y mujeres tenemos por delante el desafío de derribar barreras, rediseñar las estructuras, trazar el camino y tomar las decisiones para que la equidad no sea un KPI para mostrar sino una forma de vida.
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La autora es directora de Comunicación y Relaciones Institucionales de Naturgy Argentina
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