
Pareciera que nadie podría poner en dudas que la cultura es un derecho universal, intransferible e inalienable, concepto sostenido desde diversos organismos internacionales, tales como la Declaración universal de los Derechos humanos proclamada en París por la Asamblea General de las Naciones Unidas. (1948), donde, en su artículo 27, sostiene que toda persona tiene derecho a tomar parte libremente en la vida cultural de la comunidad, a gozar de las artes y a participar en el progreso científico y en los beneficios que de él resulten.
Asimismo, en 2001, la Declaración Universal de la UNESCO sobre la Diversidad Cultural reafirmó que “la cultura debe ser considerada el conjunto de los rasgos distintivos espirituales y materiales, intelectuales y afectivos que caracterizan a una sociedad o a un grupo social y que abarca, además de las artes y las letras, los modos de vida, las maneras de vivir juntos, los sistemas de valores, las tradiciones y las creencias”
Esto significa que todos los ciudadanos tenemos derecho a participar activamente en la vida cultural. Sin embargo, en plena campaña electoral, un candidato a concejal de la ciudad de Rosario propone reducir impuestos quitando reconocidas acciones culturales, cerrando espacios que dan lugar a los jóvenes, desarmando otros que fomentan el deporte en los barrios o vedando apoyo para mujeres vulneradas.
En contraposición a ello, sólo por mencionar un ejemplo, en la provincia de Santa Fe, hay un programa llamado “RE-SUENA”, vinculado al lenguaje musical que apuesta a la construcción de proyectos de vida para juventudes de entre 16 y 30 años y, en dos trayectos formativos, les da herramientas para el desempeño laboral en oficios artísticos y culturales.
En estas contradicciones que presenciamos a diario, me parece interesante destacar la reunión que celebró el Consejo Federal de Cultura el viernes pasado donde participaron todas las provincias y acordaron articular una política cultural auténticamente federal.
En ese marco, la Región Centro, constituida por las provincias de Santa Fe, Córdoba y Entre Ríos, plantearon que la integración, la cooperación y el fortalecimiento de las identidades regionales son claves para entender procesos futuros entendiendo que aún es aún una deuda pendiente. Es por esa razón que las provincias mencionadas acordaron algunas ideas que intentan fortalecer tales como:
- Infancias en el Centro: Realización de un encuentro anual para toda la región con el eje puesto en esta franja etaria desplegando las políticas culturales que desde las tres provincias se vienen implementando.
- Mercados Audiovisuales: articulación de los mercados ya existentes en la región en acciones de visibilización, fomento y convocatorias que los pongan en valor y les permitan desarrollar políticas de circulación, estímulo y fomento de la industria audiovisual a nivel regional.
- Mercado Editorial: con encuentro itinerante del sector editorial de la región con feria de editoriales, presentaciones de libros, convocatorias de estímulo a proyectos editoriales innovadores y conferencias de referentes nacionales e internacionales del sector editorial.
- Corredor Escena Central: líneas de fomento a la circulación y exhibición de proyectos escénicos de la región; estímulo al circuito de festivales de artes escénicas ya existentes y convocatorias para co-producciones a nivel regional que pongan en relación a los grupos y referentes del sector escénico de la Región Centro.
No es poco que, desde el interior, a veces desestimado, “se fomente la cultura del trabajo, contra la de la especulación y la apuesta, la cultura de la solidaridad, contra la del individualismo, la cultura de habitar lo público para dar tiempo y calidad de vida a las infancias, a las juventudes, a todos, sin preguntar quién es ni de dónde viene, contra la cultura del consumismo efímero”, tal como planeó la ministra de Santa Fe, Susana Rueda.
Y, como sostuvo la funcionaria, “es especialmente en estos momentos críticos donde deben sostenerse y jerarquizarse los espacios públicos, porque allí es donde se desarrolla la cultura de lo cotidiano, nuestra identidad, lo que somos como argentinos. Si se pierde lo público se pierde la ciudadanía y queda reducida a espectadores y consumidores”. No quedan dudas que cada uno de los ciudadanos debe elegir de qué lado quiere estar.
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