El coronavirus y el año nuevo judío

Este ha sido un año particular, diferente, en el cual ningún habitante de la tierra imaginó que íbamos a vivir todo lo que nos está pasando

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Están transcurriendo los últimos días del año hebreo. Esta etapa, que comienza con la llegada del mes de Elul y finaliza con el día de Yom Kipur, es conocida como la época en la que la persona debe hacer teshuba, buscando retornar a su esencia. Para lograr ese objetivo, es fundamental hacer una introspección de lo que hemos hecho durante este último año.

Este ha sido un año particular, diferente, en el cual ningún habitante de la tierra imaginó que íbamos a vivir todo lo que nos está pasando.

El coronavirus vino a nuestras vidas. Y en base a esto podemos tener muchas preguntas frente a Di.s. ¿Por qué? ¿Para qué?

Responder a la primera pregunta es muy difícil. Saber en verdad cuales son los motivos divinos para que pase todo esto no está a nuestro alcance. Sin embargo, para qué, si podemos descifrarlo.

Vivimos en una sociedad contaminada de un egoísmo y egocentrismo tan intenso que perdemos de vista nuestro verdadero objetivo.

Está escrito en los Salmos, 89:3, olam jesed ibane, un mundo de bondad se construirá. El Rey David nos enseña que este es el objetivo del mundo, ayudar a los demás.

Así como en el plano material existe la regla de causa-efecto, de la misma manera sucede con lo espiritual.

Todo este distanciamiento social impuesto a causa del virus, viene a ayudarnos a que podamos hacer teshuba, es decir, volver a nuestra esencia.

¿Y cuál es nuestra esencia?

Como dijimos anteriormente, lo principal para la humanidad es construir un mundo de bondad. Y esto solo podemos hacerlo entre todos. Utiliza la palabra construir, porque para una construcción hacen falta muchos materiales diversos y trabajo en conjunto. De la misma manera, toda la sociedad necesita del conjunto de sus individuos y que se puedan mancomunar los esfuerzos entre todos para lograr el objetivo final.

Para esto debemos eliminar todo tipo de discriminación en nuestra sociedad. Somos diversos uno del otro, tenemos ideologías distintas, afiliación política diferente e incluso varios tipos de religiones. Pero justamente el conjunto de todo eso es lo que como sociedad nos ayudará a poder construir un mundo de bondad entre todos. Debemos entender que todos los factores son fundamentales, y que de todos podemos aprender y nutrirnos unos del otro.

Tenemos que edificar entre todos el valor de la solidaridad, el compañerismo, establecerlo como base de nuestra sociedad y transmitirlo a las siguientes generaciones.

El ser humano no quiere vivir en medio de guerras y disputas políticas. No fuimos creados para sufrir.

El rabino Moshe Jaim Luzzatto, nacido en Padua, Italia, hace 300 años, afirmó que lo primero que debe tener bien en claro la persona es para que fue creado. Porque si no sabe esto no conocerá en qué obras debe invertir su tiempo y esfuerzo.

La respuesta que da es asombrosa. La persona no fue creada sino, para disfrutar de la presencia Divina. Según esta afirmación, cualquier situación que no genere disfrute a la persona será una forma inadecuada de vivir la vida.

Entonces podemos afirmar que toda situación de tensión y pelea que nos genere un mal pasar, va en contra del propósito de la creación del ser humano.

Hay una apreciación errada de lo que es ser una buena persona para la sociedad. Muchas veces se describe a una persona de bien como alguien que no le hizo mal a nadie. Esa no es la valoración de la Torá. El Rey David nos enseña en el tehilim 34:14, sur mera va ase tob. Apártate del mal y haz el bien. No es suficiente no hacerle mal a nadie, sino que para llegar a la completitud la persona debe hacer el bien, debe aportar a sus semejantes.

Y continúa el salmo diciendo, bakesh shalom ve rodfeu, busca la paz y persíguela. No solo que la persona debe buscar la paz, sino que tiene que hacer todo lo que esté a su alcance e ir tras ella hasta poder alcanzarla.

Esto que nos está sucediendo es una oportunidad para que nos replanteemos que estamos haciendo con nuestra vida, si en verdad disfrutamos de la misma, hacemos el bien y buscamos la paz.

Empecemos a ser más proactivos socialmente y no esperemos que otro empiece la tarea. Como enseñan nuestros sabios en el pire abot. No está sobre ti completar toda la tarea, pero tampoco estás libre de hacerla.

Que termine el año y sus maldiciones y comience el año y sus bendiciones

Ketiba ve jatima Toba.

El autor de la nota es rabino y director de Tora Delivery


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