Papa Francisco
Papa Francisco

La palabra sínodo designa una institución relativamente nueva en la Iglesia católica. Cumplió 54 años desde su creación por el Concilio Vaticano II (Papa Paulo VI). Etimológicamente significa "caminar juntos". Los obispos caminando juntos, los pastores y laicos representantes del pueblo fiel de Dios caminando juntos para discernir en asamblea, ver la realidad, evaluarla y después actuar.

Antes de seguir, una pregunta sobre el "ver". ¿Quién es el sujeto que mira? ¿El que considera que la tierra y la humanidad herida son meros objetos o el franciscano? ¿El tan solo "verde" o el que cree?

Este sínodo se llevará a cabo del 6 al 27 del mes que viene en Roma y se titula "Amazonia: nuevos caminos para la Iglesia y para una ecología integral".

Será una "Asamblea especial" porque está referida a una región en particular y especial por la gravedad que afecta al "pulmón del planeta", tema al que ya nos referimos.

El papa Francisco expresa su preocupación por la Amazonia en la encíclica Laudato sí (Nro. 38) y cuando a comienzos de 2018 se dirigió a los pueblos de la región amazónica en Puerto Maldonado, Perú: "Probablemente -dijo entonces- los pueblos originarios amazónicos nunca hayan estado tan amenazados en sus territorios como lo están ahora. La Amazonía es tierra disputada desde varios frentes: por una parte, el neo-extractivismo y la fuerte presión por grandes intereses económicos que apuntan su avidez sobre petróleo, gas, madera, oro, monocultivos agroindustriales. Por otra parte, la amenaza contra sus territorios también viene por la perversión de ciertas políticas que promueven la 'conservación' de la naturaleza sin tener en cuenta al ser humano y, en concreto, a ustedes hermanos amazónicos que habitan en ellas. Sabemos de movimientos que, en nombre de la conservación de la selva, acaparan grandes extensiones de bosques y negocian con ellas generando situaciones de opresión a los pueblos originarios para quienes, de este modo, el territorio y los recursos naturales que hay en ellos se vuelven inaccesibles. Esta problemática provoca asfixia a sus pueblos y migración de las nuevas generaciones ante la falta de alternativas locales. Hemos de romper con el paradigma histórico que considera la Amazonía como una despensa inagotable de los Estados sin tener en cuenta a sus habitantes".

Algunos datos sobre la región amazónica:

– Extensión de 7,8 millones de kilómetros cuadrados, casi 3 veces el territorio argentino.

– Partes de Brasil, Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, Venezuela, Guyana, Surinam y Guayana Francesa.

– 33 millones de habitantes incluyendo 3 de indígenas de 390 grupos o pueblos.

– La cuenca del río Amazonas y los bosques tropicales de la selva que reciclan la humedad, los ciclos del agua, energía y carbono a nivel planetario.

A través de un gran proceso de consulta previo al sínodo se determinó:

– La criminalización y el asesinato de líderes y activistas defensores del territorio.

– La apropiación y privatización de bienes naturales, incluso el agua.

– Las concesiones de tala legal e ilegal.

– La caza y la pesca depredadoras, principalmente en los ríos.

– Los megaproyectos de infraestructura: concesiones hidroeléctricas y forestales, tala para la producción de monocultivos, construcción de carreteras y ferrocarriles; proyectos mineros y petrolíferos.

– La contaminación causada por toda la industria extractiva, causa de problemas y enfermedades….

– El narcotráfico.

– Los problemas sociales, tales como alcoholismo, violencia contra las mujeres, explotación sexual, trata de personas, pérdida de la cultura originaria y de la identidad, y todas las condiciones de pobreza a las que están condenados los pueblos del Amazonas (Instrumentum Laboris15).

Por la gran vía del cuidado

Dice el cardenal Oscar Ojea, participante del sínodo del Amazonas, que esta Asamblea construirá los caminos para "poner en práctica los principios de Laudato Sí, el cuidado de la Casa Común puesto en paralelo con el cuidado del pobre. Y la propuesta, que es realmente impresionante como desafío para la iglesia, de ir colaborando para que vaya cambiando el paradigma tecnocrático en la sociedad en que vivimos por un paradigma que tenga por eje al cuidado, el cuidado como un modo esencial de ser, hacia las personas y hacia nuestra Casa Común".

Entre todos y de abajo hacia arriba

Siguiendo los lineamientos que el papa Francisco dio a las asambleas sinodales, esta tiene un carácter amplio. Participan obispos, pero también otros prelados y misioneros de la región, representantes de los habitantes, sean pueblos originarios o no, sociólogos, economistas y peritos en medio ambiente u otros expertos.

Y con la práctica que tiene su antecedente en Aparecida y que se viene desarrollando desde Roma, se incorporaron encuestas realizadas en la fase preparatoria: preguntas, información y preocupaciones de los fieles, laicos o religiosos, sobre cuya base se deliberará.

Porque "una Iglesia sinodal es una Iglesia de la escucha", donde "escuchar es más que oír".

Del sínodo a la acción

Este "caminar juntos" no termina el 27 de octubre con la misa de clausura, ni con la presentación del documento final al Papa, ni con una exhortación apostólica u otros papeles. Después del "ver" y el "juzgar", el "actuar". Y así es que seguirá en la implementación de acciones concretas por parte de nuestro Pueblo de Dios. Porque solo desde la praxis iluminada por la fe es posible abrir nuevas perspectivas originales y únicas para salvar el suelo y los pueblos amenazados de la región panamazónica.