El 11 de agosto se realizan las Elecciones Primarias, Abiertas, Obligatorias y Simultáneas en la provincia de Buenos Aires. Los bonaerenses eligen los candidatos para las elecciones del 27 de octubre a presidente y vicepresidente de la Nación, 35 diputados nacionales, gobernador y vicegobernador, 23 senadores provinciales sobre 46 bancas, 46 diputados provinciales sobre 92 bancas e intendentes y concejales en 135 municipios. La elección es simultánea (nacional, provincial y municipal), con boleta partidaria, sin ballotage y con 37,7% de electores del padrón nacional.

Compiten nueve fórmulas de precandidatos a gobernador y vicegobernador y ninguna de las agrupaciones presenta competencia interna. Las dos coaliciones con posibilidades de alcanzar la gobernación, que se reparten alrededor de 80% de las preferencias, según las encuestas, son: Juntos por el Cambio (María Eugenia Vidal- Daniel Salvador) y el Frente de Todos (Axel Kicillof- Verónica Magario).

Las siete agrupaciones restantes que presentan precandidatos a gobernador y vicegobernador son: Consenso Federal, el Frente de Izquierda y de los Trabajadores Unidad, el Movimiento Avanzada Socialista, el Frente NOS, el Frente Patriota, Dignidad Popular y el Movimiento Organización Democrática.

Las once fuerzas que se presentan a diputados provinciales lo hacen con lista única en todas las secciones electorales. Para senadores provinciales hay nueve fuerzas con lista única en todas las secciones electorales y una con competencia interna en la octava sección electoral (Consenso Federal). En consecuencia, no son elecciones competitivas desde el punto de vista intrapartidario, son competitivas interpartidariamente y anuncian una alta polarización para la elección general entre Juntos por el Cambio y el Frente de Todos.

Al presentar todos los partidos precandidaturas únicas, con la excepción descripta, la competencia bonaerense es similar a la competencia nacional. En relación con las PASO de 2015 es igual en Juntos por el Cambio (ex Cambiemos) y diferente en el Frente de Todos (ex Frente para la Victoria), que lleva una sola fórmula y en 2015 presentó dos fórmulas. Éstas, sumadas, obtuvieron más votos que Cambiemos en 2015, pero el ganador del FpV perdió la elección general.

La alianza Juntos por el Cambio presenta la misma fórmula a la gobernación que se corresponde con el mismo precandidato presidencial de la elección anterior en 2015, aunque ahora el precandidato a vicepresidente, Miguel Ángel Pichetto, proviene del peronismo. Así la fórmula nacional se abre hacia el peronismo y la provincial se mantiene con el radicalismo. En cuanto al Frente de Todos, se unen tres espacios: el kirchnerismo, el peronismo provincial y el massismo.

La competencia por los cargos nacionales de presidente y vicepresidente podría tener un efecto inverso en las dos fórmulas con posibilidades de conquistar la gobernación. En Juntos por el Cambio, la boleta presidencial le resta votos al provincial. En el Frente de Todos, en cambio, la fórmula presidencial sube el porcentaje de votos provinciales. Sin embargo, se da un efecto inverso en el impacto de lo provincial sobre lo nacional en Juntos por el Cambio: la boleta provincial incrementa la papeleta nacional. También cabe la posibilidad de un corte de boleta, como en 2015 y 2017, a favor de las candidaturas bonaerenses en Juntos por el Cambio en detrimento de la boleta nacional.

Ambas competencias, la nacional y la provincial, son sumamente relevantes en la discusión pública y la percepción de los votantes. Ninguna elección provincial tiene tanto impacto en las arenas nacional, mediática, partidaria y ciudadana, como la que trascurre en la provincia de Buenos Aires.

Los temas de Juntos por el Cambio son la lucha contra la inseguridad, el narcotráfico y la pertenencia provincial de la gobernadora. En el Frente de Todos, la situación económica, el incremento de la pobreza y la inflación. En el primer caso, se defiende la gestión nacional y en el segundo, se la critica.

La provincia de Buenos Aires suele celebrar elecciones simultáneas a las nacionales. Al igual que lo que sucede a nivel nacional, al no presentar competencia interna, las elecciones primarias funcionan como una primera vuelta. Sin embargo, a diferencia del nivel nacional, en la provincia no hay ballotage y, por lo tanto, las elecciones de octubre serán una segunda y última vuelta para definir quién será el gobernador o la gobernadora de la provincia.

La autora es investigadora del Observatorio Electoral Argentino (OEAR) de CIPPEC y decana de la Escuela de Política y Gobierno de la UNSAM