Respecto de las sospechas que existen en la nueva tecnología que se utilizará durante las PASO este domingo, no se puede evaluar un sistema por una de sus partes. Por ejemplo, los motores de los aviones jet fallan, según GE, entre un 0.01 a 0.11 %. Sin embargo, esto no significa que el 0.01 a 0.11% de los aviones caen.

Para entender el problema hay que saber que de cada urna se desprenden dos documentos que son contabilizados por separado: uno por el Poder Ejecutivo llamado "escrutinio provisorio" (a través de la Dirección Nacional Electoral y en manos del Correo, que contrató para eso a la empresa Smartmatic) y otro en manos de la Cámara Nacional Electoral electoral llamado "escrutinio definitivo".

Los documentos que llegan a la Justicia Electoral no por el sistema de Smartmatic y son los únicos que tienen validez legal. El escrutinio provisorio cumple la función de informar lo antes posible los resultados de las elecciones, ya que el definitivo demora entre 15 y 20 días.

Si el factor de la incorporación de esta empresa es inocuo al resultado final, ¿por qué se generó tanto revuelo?

Porque el principal riesgo no es el hackeo o manipulación de un conteo provisorio, el problema clave sería que el sistema falle.

En noviembre 2018 el Correo envió un documento RFP (Request for Price) al mercado, algo así como "pedido de presupuesto" por un sistema que provea ciertas características para mejorar la transparencia y la velocidad del conteo provisorio.

En ocho meses cinco empresas presupuestaron, pujaron, evaluaron técnicamente el proyecto, y la ganadora Smartmatic además desarrolló y desplegó la solución.

Teniendo en cuenta la meteórica velocidad con la que se hizo el proceso, quizás hubiera moderado el riesgo si el proveedor contara con un un historial intachable. Pero lejos de esto, Smartmatic tiene un prontuario más que un antecedente de trabajos.

Consultado el Poder Ejecutivo sobre la precariedad de las credenciales de Smartmatic, la respuesta fue que esa empresa de origen venezolano pero hoy domiciliada en Londres fue la que ofertó la suma más barata.

Es como que usted pregunte cuán inteligente es su plomero y yo le responda que me dio bien el vuelto.

Peor aún. Smartmatic fue evaluada por el Correo (su cliente) y obtuvo la peor nota de las tres empresas finalistas. Si Smartmatic fuera un alumno sería el más conflictivo, el más bruto y al que menos aprecio se le tendría.

A esta compañía el Gobierno le encomendó el cambio del proceso de conteo provisorio que desde 1997 estaba en manos de otro proveedor, la empresa española Indra.

¿Para qué tomar este riesgo?

Por otro lado, la miseria de la política salió a flote: "¡No nos entregan el software!", claman algunos sectores de la oposición. Si el software se entrega en sobre lacrado a fines de preservar la prueba, ¿qué van a hacer tus fiscales informáticos?

El juego de la política tiene poco respeto por los ciudadanos que pagamos esta fiesta.

Vaya y vote. No por Smartmatic. Su voto va a ser respetado aun si Smartmatic falla en el conteo provisorio ya que lo que cuenta es el definitivo.

La pregunta, entonces, es: ¿por qué es necesario un escrutinio provisorio?

Somos el único país que tiene temperatura y sensación térmica, que tiene rating minuto a minuto y rating consolidado, que tiene déficit y déficit primario. Los Argentinos somos bichos raros en cómo percibimos los datos.

En un mundo en donde los países se fragmentan cada vez en partes más iguales, las diferencias que dan ganador a un candidato son muy estrechas. Tan estrechas que son menores al porcentaje de error normal de cualquier sistema.

Es como un termómetro que fuera diseñado para medir grados cuando la diferencia es de centígrados.

El problema es si un de los competidores en las PASO resulta ganador en el escrutinio provisorio pero el definitivo arroja otro resultado. Arderá Troya.

Y para los que dicen que no se puede esperar diez días para saber el número final, es verdad. Quizás haya que poner ahí el esfuerzo: en hacer que el definitivo tarde menos y eliminar el provisorio de una vez.