[N. del E: "¿En qué momento se jodió Argentina?" es una serie de reflexiones a cargo de los más reconocidos pensadores de nuestro país que Infobae publicará todos los domingos]

El 4 de junio de 1943. A las 10 de la mañana, para ser más precisos. Que es el mismo día en que nace el peronismo. Porque el peronismo no nació el 17 de octubre de 1945, la prueba está en que los peronistas, cuando nombran los golpes militares, nombran el del 30 y pasan al del 55, el del 43 no lo nombran. El origen del peronismo fue un golpe de Estado, una dictadura militar fascista, antisemita, clerical y muy reaccionaria. El 17 de octubre no se hubiera podido realizar si Perón no hubiera estado ya formando parte del Estado. Antes del 43, Perón no había tenido el menor contacto con un sindicalista, nunca. Lo tuvo gracias a su cargo de Secretario de Trabajo. Y si bien con Yrigoyen había habido ya atisbos de populismo con Perón nacen, de modo desembozado, los rasgos que nos sumen en la decadencia: el autoritarismo, la cultura inflacionaria y la prebenda como método clientelar de captación de votos.

Acepto que, hacia mediados del siglo XX, el modelo agroexportador empezaba a exhibir sus limitaciones y era necesario un cambio. Pero el peronismo dio una respuesta completamente equivocada al problema. Se alentó una industria falsa, basada en el subsidio del Estado, totalmente ineficiente, con nula capacidad exportadora. Fue una pseudoindustrialización que no sirvió para nada. Aparecieron cuarenta fábricas de heladeras que duraron poco; una sola perduró y fue la que ya existía desde antes del peronismo, creada sin apoyo del Estado, la Siam. Era la época en que se ponía la industria en el garaje o en el patio de la casa. No sirvió al país. Y también es verdad que, desde el punto de vista político, el modelo oligárquico del 80 estaba en crisis, se advertía el fracaso del sistema de partidos, la prueba es el golpe del 30, pero ahí también el peronismo da una respuesta equivocada: inaugura una dictadura plebiscitada, un movimientismo, que erosionó la democracia.

Y tampoco desde el punto de vista social se mejoró, al contrario se empeoró. Es un gran mito que los populismos redistribuyen la riqueza. Si bien con la crisis del 30 había aparecido la que se llamaba Villa Desocupación, que quedaba en Puerto Nuevo, eso duró poco, ya con el resurgimiento económico durante el gobierno de Justo desapareció. La villa miseria en su forma actual nació justamente con los migrantes internos del primer peronismo, en el 46. Y luego, bajo dos gobiernos populistas, el de Duhalde y el kirchnerismo, hemos visto por primera vez algo peor: gente durmiendo en la calle. El último escalón al que nos llevó el populismo no fue la villa miseria, fue la calle.

El autor es escritor. Su último libro es Conversaciones irreverentes (Editorial Sudamericana)