Son muchas las personas que no pueden hacer finas disquisiciones sobre los fueros parlamentarios o la ley de extinción de dominio. Muchas porque no saben, otras porque no quieren tomarse el trabajo.

Ha provocado bronca en la sociedad cuestiones como el desfile de arrepentidos que corren como si fuera el baile de la silla, el desfile de bolsos con dinero, las cajas de seguridad y los billetes contados en una cueva con puros y whisky. En realidad, en la parte de la sociedad que no integra ese grupo de miles de fanáticos que aún apoyan a Cristina Kirchner. Para ellos, aunque aparezcan todas las pruebas del mundo, todas serán armadas por este "gobierno neoliberal" que utiliza a los jueces y fiscales para que inventen esta venganza con el gobierno anterior, mientras el actual dicta medidas contra los más pobres, favoreciendo solo a los ricos, cumpliendo las órdenes de EEUU y el FMI.

Marchas como las #21A, organizadas espontáneamente a través de las redes sociales, sin apoyos partidarios, son generalmente numerosas, pacíficas y con participantes comprometidos con la causa de que se trate. Justamente esta característica de no ser organizada por un Estado, como los municipios de la provincia de Buenos Aires, o por gremios o grupos sociales con medios económicos, obliga a la gente a ir por su cuenta, con la tarjeta SUBE, en vez de ser subidos a un micro, circunstancia por la que se acuño la frase: "vinimos con la sube".

"Queremos flan" resultó un disparador sobre lo que sigue exigiendo la ceguera de los partidarios K de una manera irracional. A ella se le sumo la otra idea, también de Alfredo Casero, del Hastag #NSB, "no somos boludos". Estamos en presencia de esas ideas claras, cortas, que tienen la característica de que todos inmediatamente entendamos qué está sucediendo o qué acción se espera de nosotros. Fueron síntesis poderosas, ilustrativas, al alcance de todos.

No todos los ciudadanos distinguen específicamente las cuestiones legales que están en juego con estas leyes del arrepentido y la extinción de dominio. No todo el mundo tiene la obligación de estar totalmente informado y comprender todos los temas, cada uno tiene su vida y sus intereses personales y legítimos.

Por esta razón, en este tipo de marchas la gente se expresa llevando un cartel casero pegado a un palo de escoba, con el que no le va a pegar a nadie, o simplemente caminando y sumándose a algún cántico que le parezca adecuado. En estas marchas, la gente expresa los más básicos sentimientos que genera todo este proceso obsceno de robo al país al que estamos asistiendo. Y para expresarlo lo reduce a dos ideas bien claras, "que vayan todos presos" y "que devuelvan la que se robaron". Nuevamente el poder de síntesis se vuelve más poderoso.

Es destacable que la primera frase relativa a "que vayan todos presos", coincide en parte con la temática de los desafueros, mientras que la segunda, relativa a "que devuelvan lo robado", remite a la Extinción de Dominio.

Einstein decía que había que poder explicar para que nos entienda nuestra abuela. Las premisas de la marcha eran comprensibles para todos.
El ciudadano común está saliendo a la calle porque percibe que las instituciones no están funcionando bien, y lo hace para exigir que las cosas cambien. Es un práctica republicana muy sana, en la medida que se lleve a cabo en orden y respetando loa opiniones de todos.

En el caso de la marcha #21A, más allá de lo que interpretemos los especialistas o informados, la gente marchó exigiendo que la Justicia actúe y se encuentre a la altura como para meter presos a todos los miembros del gobierno anterior que hayan robado, especialmente la ex presidente, y que devuelvan todo lo que se llevaron, para de ese modo restituir la dignidad de todos los argentinos y de nuestras instituciones democráticas.

El autor es Fiscal  de la Cámara Criminal.