Neuquén concentró el debate sobre la logística que necesita Vaca Muerta para crecer

La expansión energética abre nuevas oportunidades de exportación, pero también expone desafíos en rutas, transporte, abastecimiento e infraestructura para sostener el crecimiento

Entre los proyectos destacados aparece una nueva infraestructura petrolera hacia el Atlántico asociada a una inversión cercana a 3.000 millones de dólares, con potencial para habilitar exportaciones por unos 15.000 millones de dólares anuales (Foto: AOG)
Entre los proyectos destacados aparece una nueva infraestructura petrolera hacia el Atlántico asociada a una inversión cercana a 3.000 millones de dólares, con potencial para habilitar exportaciones por unos 15.000 millones de dólares anuales (Foto: AOG)
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La expansión de Vaca Muerta ya no se discute solamente en términos de producción. Con un horizonte que plantea alcanzar los 2 millones de barriles diarios de petróleo, el desafío empieza a ser también cómo mover insumos, abastecer los yacimientos y evacuar una producción que busca operar a una escala cada vez mayor y ampliar su llegada a los mercados internacionales.

Ese cambio de escala atravesó buena parte de las conversaciones de la Argentina Oil & Gas Patagonia 2026, realizada en Neuquén. Allí, referentes del sector coincidieron en que el crecimiento ya no dependerá únicamente de la disponibilidad del recurso: infraestructura, logística, talento, financiamiento y capacidad de los proveedores aparecen como condiciones necesarias para sostener la próxima etapa.

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De producir más a poder mover más

Uno de los datos que dimensiona el cambio aparece en las proyecciones productivas. Durante las jornadas se planteó como horizonte que Vaca Muerta pueda alcanzar los 2 millones de barriles diarios de petróleo, mientras que la producción nacional se aproxima al millón. Esa expansión obliga a desarrollar al mismo tiempo infraestructura capaz de evacuar esos volúmenes.

Entre los proyectos destacados aparece una nueva infraestructura petrolera hacia el Atlántico asociada a una inversión cercana a 3.000 millones de dólares, con potencial para habilitar exportaciones por unos 15.000 millones de dólares anuales.

Pero el desafío no empieza cuando el petróleo sale del yacimiento. Antes existe una extensa cadena de abastecimiento que debe garantizar materiales, maquinaria, servicios y personal en tiempo y forma.

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En diálogo con Movant Connection durante el encuentro, Ernesto López Anadón, presidente del Instituto Argentino del Petróleo y del Gas (IAPG), puso el foco precisamente allí. “Aceitar la logística es relevante para tener los elementos just in time en el pozo cuando son necesarios”, señaló.

El caso de la arena utilizada durante la fractura permite entender el impacto. Una operación puede tener el pozo preparado y los equipos disponibles, pero si el insumo no llega cuando corresponde, la actividad se detiene y aparecen costos adicionales.

“Perforás el pozo, vienen las compañías de servicio y tienen que hacer la fractura. Si no tienen la arena, no la pueden hacer”, explicó López Anadón.

Con una producción que busca multiplicarse y proyectos exportadores que avanzan, la logística deja de ocupar un lugar secundario dentro del desarrollo energético (Foto: Shutterstock)
Con una producción que busca multiplicarse y proyectos exportadores que avanzan, la logística deja de ocupar un lugar secundario dentro del desarrollo energético (Foto: Shutterstock)

La infraestructura también define la competitividad

A medida que aumenta la actividad, las condiciones de rutas y caminos pasan a tener una incidencia directa sobre los costos. Más kilómetros, mayores tiempos de viaje o infraestructura insuficiente terminan trasladándose al costo final de la operación.

Para López Anadón, esta variable será especialmente importante si los precios internacionales dejan de acompañar al sector. “Tenemos que bajar costos en todos los aspectos y la logística es uno de los principales”, sostuvo.

La advertencia introduce un aspecto central para la próxima etapa: Vaca Muerta no solo deberá producir más, sino hacerlo de manera competitiva frente a otros grandes productores internacionales.

Por eso, el crecimiento empieza a demandar inversiones que exceden al propio yacimiento. Rutas, accesos, transporte, vivienda y servicios urbanos forman parte de la infraestructura necesaria para alojar una actividad que podría mantenerse durante décadas.

“Se necesita vivienda, transporte, educación, salud y vialidad. Todas las instalaciones que hacen a una provincia y a una ciudad”, enumeró el presidente del IAPG.

El gas y el desafío de llegar a nuevos mercados

El comercio exterior agrega otra complejidad. Mientras que el petróleo dispone de un mercado internacional consolidado y nuevas obras permitirán ampliar su capacidad de evacuación, el gas requiere una infraestructura mucho más específica para ampliar su alcance.

Argentina ya cuenta con conexiones por gasoductos hacia distintos países de la región. Sin embargo, para avanzar hacia mercados de mayor escala, el desarrollo del gas natural licuado (GNL) aparece como una de las principales alternativas.

“El gas requiere una infraestructura más importante”, explicó López Anadón. El desarrollo de esa cadena demanda inversiones de largo plazo y proyectos que integren producción, transporte, licuefacción y logística marítima.

La Argentina podría convertirse así en un proveedor relevante por su capacidad de aportar seguridad y flexibilidad de suministro desde una región alejada de los principales conflictos geopolíticos. Pero el crecimiento exportador dependerá de que la infraestructura avance al mismo ritmo que los recursos disponibles.

Una cadena logística que atraviesa el país

Otro de los aspectos que dejó la semana energética en Neuquén es que el impacto de Vaca Muerta ya desborda geográficamente a la cuenca.

Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, Mendoza y otras provincias participan a través de fabricantes, proveedores industriales, transportistas y empresas de servicios que abastecen a la actividad.

López Anadón destacó particularmente el caso de Entre Ríos, que encontró una nueva demanda para la arena utilizada en las operaciones no convencionales. “Hay un derrame de Vaca Muerta hacia otras regiones que la están aprovechando”, aseguró.

Ese recorrido permite observar la dimensión logística detrás de cada pozo: materiales que pueden iniciar su viaje a cientos o miles de kilómetros, maquinaria fabricada en otras provincias, transporte terrestre hacia Neuquén y, finalmente, hidrocarburos que deben recorrer ductos y terminales antes de ingresar al comercio internacional.

Con una producción que busca multiplicarse y proyectos exportadores que avanzan, la logística deja de ocupar un lugar secundario dentro del desarrollo energético. La próxima prueba para Vaca Muerta no será solamente extraer más recursos, sino garantizar que insumos, equipos y producción puedan moverse con la velocidad, el costo y la eficiencia que exige una industria que ya empieza a jugar a otra escala.

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