Resiliencia sobre ruedas: los desafíos del transporte de cargas en un mercado en transformación

Ricardo Cardozo, CEO de una empresa automotriz de camiones en Argentina, explica el impacto de la apertura del mercado, la profesionalización de las flotas y la tecnología en el transporte de cargas

Ricardo Cardozo es CEO de una empresa automotriz de camiones en Argentina (Foto: Movant Connection)
Ricardo Cardozo es CEO de una empresa automotriz de camiones en Argentina (Foto: Movant Connection)
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“Cualquier empresa que haga transporte logístico en Argentina, sea familiar, profesional o un cuentapropista, tiene una capacidad de adaptación a distintos escenarios que es única”. Desde la industria de camiones, Ricardo recorre los cambios que atraviesa la actividad: la llegada de nuevos competidores, las exigencias de emisiones frente a la región, el vínculo entre los nuevos motores de la economía y la demanda de vehículos, y el camino hacia combustibles alternativos y unidades autónomas.

El mercado automotriz pesado atraviesa años de cambios muy intensos. ¿Cómo describirías este momento?

En Argentina siempre tuvimos vaivenes. De pronto el mercado está abierto, de pronto está cerrado, semiabierto, semicerrado, y cada vez las reglas cambian. Hoy estamos viviendo una transformación importantísima con la llegada de muchos jugadores internacionales, ni hablar de la expansión de la industria china avanzando sobre el mundo.

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Es un contexto de una intensidad competitiva nunca vista, con productos que llegan con un nivel tecnológico altísimo. Los servicios pesan muy fuerte en la decisión de compra: no solo la postventa, sino la financiación o el paquete tecnológico, como poder controlar el camión desde el celular. Es desafiante mantenerse dentro de la ola.

Más allá de la coyuntura, el transporte se transforma con la sustentabilidad y las nuevas motorizaciones. ¿Cuál es tu mirada?

Hace un tiempo teníamos una red ferroviaria moviendo cargas. Esa red se fue achicando y el camión tomó un peso muy grande. Eso les exigió a todos los actores de la logística una reconversión importante: hubo que aumentar las flotas, profesionalizarlas, gestionarlas. Fue un salto hacia adelante en la planificación del negocio.

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Hoy Argentina tiene una norma de emisión Euro 5, cuando otros países de la región ya están con Euro 6, empezando por nuestro principal socio comercial, Brasil. Eso quiere decir que todavía hay que evolucionar hacia menores emisiones y hacia combustibles alternativos como el gas. La tecnología aún tiene camino por recorrer.

"El movimiento de mercaderías siempre va a necesitar el camión, aunque se reactiven algunos ramales ferroviarios troncales", sostiene Ricardo en relación a la complementariedad de los modos de transporte (Foto: Shutterstock)
"El movimiento de mercaderías siempre va a necesitar el camión, aunque se reactiven algunos ramales ferroviarios troncales", sostiene Ricardo en relación a la complementariedad de los modos de transporte (Foto: Shutterstock)

¿Cómo definirías al sector del transporte en Argentina en comparación con otros mercados?

Tiene una característica que no sé si se encuentra en otra parte del mundo: la resiliencia y la capacidad de adaptarse rápidamente a contextos brutalmente diferentes. Cualquier empresa que haga transporte logístico en Argentina, sea familiar, profesional o un cuentapropista, tiene una capacidad de adaptación a distintos escenarios que es única.

También tiene un gran desafío, que es la profesionalización. Cada vez más hay que tener un plan de trabajo, una estrategia de largo plazo, control de costos, acceso a tecnología, capacitación. Todo eso está en el ADN del transportista argentino. Algunos lo desarrollarán más rápido que otros, pero la adaptabilidad es la característica del sector.

En Europa y también en Argentina preocupa la escasez de conductores. ¿El foco en el confort de los camiones responde a esa necesidad?

El confort del chofer evolucionó muchísimo. Todo vehículo tiene que ser confiable y económico, pero además el que lo conduce tiene que estar a gusto: las distancias son muy largas y tiene que poder descansar. Eso es indispensable para la seguridad en ruta. Si el vehículo soporta y ayuda en la conducción, el riesgo de accidentes baja enormemente.

Por otro lado está la conectividad. El dueño de la flota ya no necesita esperar que el camión llegue para saber dónde está o a qué velocidad fue. A través de la telemetría tiene información directa de lo que pasa en el vehículo en tiempo real y puede seguir ese negocio a distancia.

Actualmente crecen con fuerza el ecommerce, el campo, el petróleo y gas y la minería. ¿Eso se refleja en la demanda de vehículos?

Claramente. La distribución urbana del ecommerce utiliza vehículos pequeños, como los furgones, que hoy representan casi el 35% de todo el mercado de camiones. El año pasado eran alrededor del 32% y antes el 29%. Es un nicho que se va desarrollando por una cuestión macroeconómica.

Lo mismo pasa con los motores de la economía. Teníamos un motor histórico, el campo, y se le sumaron dos nuevos: petróleo y gas, y después minería, que viene en tercer lugar pero con un potencial enorme. Esos sectores demandan un tipo de vehículo específico, y el mercado se va rebalanceando de acuerdo a su desarrollo.

¿Imaginás una Argentina con camiones autónomos?

Me encantaría, pero antes hay otros pasos. Hoy el transporte funciona principalmente con diésel, cuando tenemos las reservas de Vaca Muerta y una infraestructura de carga de GNC repartida por todo el país, con un combustible que contamina mucho menos. El primer paso sería que los vehículos a gas participen mucho más dentro del transporte.

Después podríamos ver el giro hacia los autónomos, quizás no al 100% en un inicio, pero sí vehículos enganchados en los corredores más importantes. La infraestructura vial tiene que prepararse, pero con rutas principales básicamente planas sería un paso natural. No en el corto plazo, pero sin duda lo vamos a ver.

Igual, el movimiento de mercaderías siempre va a necesitar el camión, aunque se reactiven algunos ramales ferroviarios troncales. Y tiene que ser cada vez más eficiente: el uptime, el tiempo que el vehículo está funcionando, es clave. El camión no es un auto, es una máquina que tiene que entregar una producción y consumir pocos recursos.

Tu carrera estuvo siempre ligada a la industria pesada, aunque desde el marketing. ¿Fue una elección o te fue llevando el camino?

Me fue llevando el camino. Lo que me apasionó siempre fue el marketing, la planificación, la estrategia. No soy un técnico, nunca lo fui, y sin embargo siempre estuve en áreas técnicas, siempre con la industria. Me gustó la idea de trabajar en lugares donde hubiese detrás una fábrica, un producto físico.

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