Nicole Neumann abrió un debate sobre las propinas y contó una incómoda experiencia en Nueva York

La modelo contó un particular episodio que vivió en los Estados Unidos cuando se fue “a hacer las manos con una amiga”

Nicole Neumann compartió anécdotas personales relacionadas con el pago de propinas en el exterior y en el transporte

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Una charla sobre las costumbres cotidianas derivó en una discusión que atraviesa restaurantes, taxis, salones de belleza y distintos servicios. Nicole Neumann reavivó el debate sobre las propinas, a partir de una experiencia que vivió durante un viaje a Nueva York y de su mirada sobre la atención que reciben los clientes en algunos establecimientos gastronómicos.

La modelo compartió la anécdota en su ciclo de streaming, donde conversaba con su hermana, Geraldine, y con Juan Otero, el hijo de Florencia Peña. El intercambio comenzó con una pregunta sobre cuánto corresponde dejar como propina y si esa práctica debería depender de la voluntad de cada persona o de una regla ya instalada en determinados países.

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Nicole recordó una situación que atravesó cuando fue a hacerse las manos con una amiga en Nueva York. Según relató, ambas dejaron algo de dinero luego del servicio, aunque no alcanzaron el porcentaje que se espera habitualmente en Estados Unidos.

“Una vez me pasó en Nueva York, me fui a hacer las manos con una amiga. No sé, le dejamos, ni me acuerdo, era una propina, nos vamos”, comenzó su relato. Poco después, cuando ya se encontraban a una cuadra del local, alguien las siguió para consultarles por qué habían dejado ese monto.

La conductora describió la sorpresa que sintieron al escuchar gritos detrás de ellas. “Venía alguien corriéndonos y decimos: ‘Uy, nos olvidamos algo, ¿qué pasó?’”, recordó. La persona que las alcanzó les hizo una pregunta directa: “¿No les gustó el servicio?”.

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Nicole aseguró que no había existido ningún problema con la atención. “No, sí, rebién. Pero, ¿por qué?”, respondió. La explicación llegó enseguida: “No nos dejaron el 15% de propina”. Geraldine intervino entonces para señalar que ese porcentaje forma parte de una práctica habitual en Estados Unidos.

Nicole Neumann con gorra azul, auriculares y chaqueta vaquera habla frente a un micrófono en un estudio con una pantalla detrás
La modelo Nicole Neumann expone su postura acerca de las propinas frente al micrófono durante la grabación de su programa.

“Ah, bueno. Sorry, disculpame, no me di cuenta”, contó Nicole, quien tomó la situación con humor, aunque el episodio abrió una conversación más amplia sobre las diferencias culturales que existen alrededor de este tema.

Durante el intercambio, Nicole también contó una experiencia que tuvo con un taxista. Según explicó, en esa ocasión quiso dejarle algunas monedas que tenía como vuelto, pero el conductor no aceptó el gesto.

“Un tachero una vez me devolvió, porque yo le di unas monedas que tenía, el vuelto. Le digo: ‘No, quedátelo, todo bien’”, relató. La reacción del hombre fue inesperada: bajó la ventanilla y le devolvió el dinero.

“No, no, tomá, para esto no quiero nada”, recordó que le dijo el chofer. Su hermana entonces planteó que el criterio debería ser diferente en un taxi que en un restaurante u otro rubro vinculado a la atención personalizada.

“¿Por qué te voy a dejar propina en un taxi? O sea, me estás cobrando lo que sale. La propina es para alguien que vino, me atendió”, sostuvo Geraldine.

La conversación dejó expuestas dos posiciones frecuentes. Por un lado, quienes consideran que una propina reconoce un servicio que supera lo esperado. Por otro, quienes entienden que el monto abonado por un viaje, un corte de pelo o una comida ya debería contemplar la remuneración de quien trabaja.

El punto que despertó más comentarios fue la descripción que hizo Nicole sobre algunas experiencias en locales gastronómicos. La modelo cuestionó las demoras que, según dijo, se producen después de que los clientes terminan de comer y quieren continuar con el servicio.

“Eso me mata un poco de los restaurantes de ahora”, expresó. “Ponele que no te sirven, pero encima te dejan tres horas con el plato ya comido, que decís: ‘Bueno, ¿podés volver? Porque quiero renovar el agua, quiero que te lleves el plato’”.

Para la modelo, esa falta de presencia del personal también influye al momento de evaluar si corresponde dejar un adicional. “Te querés pedir el postre y no aparecen más. Y vos decís: ‘Pero escuchame, no quiero estar cuatro horas. ¿Podemos seguir con el servicio?’”, planteó.

Tras la difusión de las imágenes, el debate se trasladó a las redes sociales. Algunos usuarios cuestionaron que las propinas se presenten como una obligación. “La propina es un sueldo mal pagado disfrazado. Ya te estoy pagando el servicio, ya me cobrás el servicio. ¿Por qué te tengo que dar extra?”, escribió una persona.

Otra opinión apuntó a la libertad de elección del consumidor: “Me harta el tema de la propina, últimamente la están imponiendo y no tiene que ser así. La decisión la tenemos nosotros. Si no querés, no querés y punto”.

También aparecieron mensajes de quienes sí dejan dinero adicional en ciertos rubros. “Yo a la manicura, en la peluquería y depilación doy propina”, señaló una usuaria.

Del otro lado, varias personas defendieron el papel de ese ingreso para quienes trabajan en gastronomía. “Si nunca laburaron en gastronomía no lo van a entender”, sostuvo una seguidora.

Otro comentario propuso una postura intermedia: “Trabajando en gastronomía muchos completan sus sueldos con propinas. Si el servicio lo merece, da gusto dejar propina, pero si el servicio es un desastre, mejor salir rápido”. La usuaria coincidió en que el monto no debería ser obligatorio y consideró que cada cliente debe decidir de acuerdo con la atención recibida. “Si me canso de esperar y si se acercan enojados, mejor pararse e irse”, concluyó.

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