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El cierre de pasos con Chile deja menos alternativas para el transporte de cargas

Cristo Redentor lleva más de tres semanas cerrado y Pehuenche también permanece inhabilitado. La nieve demora los trabajos sobre las rutas, acumula camiones y condiciona flujos productivos

La extensión del cierre comienza a trasladar el impacto meteorológico hacia la planificación de las cadenas de suministro (Foto: Shutterstock)
La extensión del cierre comienza a trasladar el impacto meteorológico hacia la planificación de las cadenas de suministro (Foto: Shutterstock)
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Las condiciones climáticas en la Cordillera continúan restringiendo el transporte terrestre entre Argentina y Chile. El Sistema Integrado Cristo Redentor permanece cerrado desde el 14 de julio y, según el último reporte vial de este viernes, sigue con corte total en el Túnel Internacional, mientras las nevadas dificultan los trabajos necesarios para recuperar la transitabilidad.

El problema no se limita al principal corredor mendocino. El último parte de Vialidad también marca corte total en el Paso Internacional Pehuenche y en el tramo Cajón Grande-Límite Internacional de la Ruta Nacional 145. De esta manera, los dos pasos mendocinos de habilitación permanente para el transporte internacional de cargas permanecen fuera de servicio al mismo tiempo, reduciendo las posibilidades de desviar las operaciones dentro de la provincia.

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La extensión del cierre comienza a trasladar el impacto meteorológico hacia la planificación de las cadenas de suministro. Mientras algunos camiones permanecen a la espera, otros fueron desviados hacia cruces ubicados más al sur, como Pino Hachado, según información difundida desde Chile. Esto implica reorganizar recorridos y concentrar tránsito en corredores alternativos que también atraviesan zonas expuestas a las condiciones invernales.

La nieve sigue condicionando la reapertura

En Cristo Redentor, las tareas para recuperar la circulación avanzan solamente durante las ventanas que ofrece el clima. Vialidad Nacional mantiene equipos dedicados al despeje de nieve y control del hielo sobre la Ruta Nacional 7, pero el ingreso de nuevos frentes meteorológicos volvió a interrumpir los trabajos y postergó una definición sobre la reapertura.

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El pronóstico disponible este viernes anticipaba nevadas hasta la madrugada del sábado, seguidas por una posible mejora durante el fin de semana y el lunes. Sin embargo, las autoridades continúan realizando evaluaciones y todavía no existe una fecha confirmada para volver a habilitar el corredor internacional. Además, hacia el martes podrían regresar las precipitaciones en alta montaña.

Del lado chileno, la magnitud de la acumulación explica parte de las dificultades. Autoridades citadas por medios locales señalaron que la nieve caída superó los siete metros y que, en algunos sectores, las acumulaciones alcanzaron hasta 20 metros. El endurecimiento del manto generó bloques de hielo que complican la remoción y obligan a ensanchar progresivamente la brecha de circulación abierta para abastecer las instalaciones fronterizas.

El operativo argentino también tuvo que atender otras consecuencias del temporal. Más de 130 personas fueron evacuadas desde diferentes puntos de alta montaña y se realizaron intervenciones para asistir a trabajadores que habían permanecido aislados durante varios días. Mientras tanto, las cuadrillas viales continúan trabajando sobre la Ruta Nacional 7 cuando las condiciones permiten operar con seguridad.

Las autoridades fronterizas chilenas remarcaron que deberán existir condiciones seguras de transitabilidad a ambos lados de la Cordillera. Esto obliga a coordinar las tareas sobre las rutas argentinas y chilenas antes de permitir nuevamente el flujo internacional de vehículos (Foto: Shutterstock)
Las autoridades fronterizas chilenas remarcaron que deberán existir condiciones seguras de transitabilidad a ambos lados de la Cordillera. Esto obliga a coordinar las tareas sobre las rutas argentinas y chilenas antes de permitir nuevamente el flujo internacional de vehículos (Foto: Shutterstock)

Miles de camiones esperan una definición

La incertidumbre sobre la reapertura aumenta la presión sobre el transporte internacional. Desde Chile, el presidente de la Asociación Nacional de Funcionarios de Aduanas y del gremio de Los Andes advirtió que se habla de hasta 5.000 camiones a la espera de la habilitación. La cifra no constituye un conteo oficial, pero refleja la preocupación por una eventual concentración de vehículos una vez restablecido el tránsito.

La reapertura, además, no dependerá únicamente de liberar un punto del camino. Las autoridades fronterizas chilenas remarcaron que deberán existir condiciones seguras de transitabilidad a ambos lados de la Cordillera. Esto obliga a coordinar las tareas sobre las rutas argentinas y chilenas antes de permitir nuevamente el flujo internacional de vehículos.

Cristo Redentor tiene una relevancia particular dentro de esa red. El corredor conecta Mendoza con la región chilena de Valparaíso a través de la Ruta Nacional 7 y la Ruta 60 chilena, y admite vehículos particulares, ómnibus y transporte de cargas. Su interrupción prolongada repercute, por lo tanto, sobre movimientos que exceden el intercambio bilateral y forman parte de circuitos logísticos regionales.

Una cadena exportadora especialmente expuesta

Entre los flujos alcanzados por las restricciones aparece la exportación de cal desde San Juan hacia Chile, utilizada como insumo por la actividad minera. Ante cierres prolongados, San Juan implementa un esquema de información preventiva mediante el cual comunica el estado diario del corredor a las empresas de transporte antes de que las unidades comiencen el recorrido. El objetivo es evitar que camiones y conductores lleguen hasta la Cordillera y queden detenidos durante varios días a la espera de una eventual reapertura.

El escenario actual muestra así una dificultad que excede al cierre de una ruta en particular. Con Cristo Redentor y Pehuenche inhabilitados, la continuidad de las nevadas limita los cruces disponibles en Mendoza, obliga a revisar recorridos y concentra la atención sobre otras conexiones cordilleranas. Mientras el clima continúe impidiendo recuperar condiciones seguras, el transporte internacional de cargas deberá seguir operando con una red terrestre más restringida.

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