El transporte acelera el uso de IA y pone el foco en los datos y la falta de conductores

La inteligencia artificial ya se utiliza para optimizar rutas, flotas y mantenimiento, mientras el sector debate cómo compartir información entre vehículos y enfrenta millones de puestos de conducción sin cubrir

La disponibilidad de información en tiempo real puede aportar mayor conocimiento sobre el tránsito y las condiciones operativas, con impacto sobre los tiempos de viaje, la seguridad y el uso de los recursos (Imagen: Shutterstock)
La disponibilidad de información en tiempo real puede aportar mayor conocimiento sobre el tránsito y las condiciones operativas, con impacto sobre los tiempos de viaje, la seguridad y el uso de los recursos (Imagen: Shutterstock)
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La inteligencia artificial, la automatización y el intercambio de datos ganan espacio en las operaciones de transporte por carretera, con aplicaciones que ya alcanzan la planificación de rutas, el mantenimiento de vehículos, la gestión de envíos y el consumo energético. Sin embargo, el avance tecnológico abre también nuevos desafíos vinculados con la interoperabilidad, la seguridad de la información y la disponibilidad de trabajadores.

La Unión Internacional de Transporte por Carretera (IRU) puso estos temas en el centro de dos encuentros recientes del sector. Por un lado, planteó que la expansión de los sistemas conectados requerirá estándares comunes y mecanismos claros para compartir datos. Por otro, señaló que la automatización puede ayudar frente a la escasez de conductores, aunque todavía está lejos de sustituir numerosas funciones humanas dentro de la cadena logística.

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La IA empieza a ganar terreno en la operación diaria

Las aplicaciones de inteligencia artificial ya permiten asistir a los operadores en diferentes momentos de la actividad. Entre ellas aparecen la optimización de rutas y de la utilización de los vehículos, la programación de operaciones, el control del consumo energético y la gestión de los envíos.

También crece el uso del mantenimiento predictivo, que busca detectar potenciales fallas antes de que provoquen la inmovilización de una unidad. La disponibilidad de información en tiempo real, en tanto, puede aportar mayor conocimiento sobre el tránsito y las condiciones operativas, con impacto sobre los tiempos de viaje, la seguridad y el uso de los recursos.

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Durante la Conferencia Mundial de Movilidad 2026, realizada en Seúl, el presidente de IRU, Radu Dinescu, sostuvo que la IA podría convertirse en una pieza relevante para conectar vehículos, infraestructura y operaciones logísticas.

Según el planteo de la organización, la incorporación tecnológica debería avanzar sobre cuatro ejes: estándares comunes de datos e interoperabilidad, mecanismos de gobernanza y rendición de cuentas, cooperación entre los sectores público y privado y un modelo de implementación que mantenga a las personas dentro del proceso.

El desafío aparece, principalmente, cuando estas soluciones deben pasar de aplicaciones individuales a ecosistemas completos de transporte. Para que eso ocurra, vehículos, administradores de flotas, gestores de infraestructura y plataformas logísticas necesitan intercambiar información de manera compatible y segura.

Durante la Conferencia Mundial de Movilidad 2026, realizada en Seúl, el presidente de IRU, Radu Dinescu, sostuvo que la IA podría convertirse en una pieza relevante para conectar vehículos, infraestructura y operaciones logísticas (Foto: IRU)
Durante la Conferencia Mundial de Movilidad 2026, realizada en Seúl, el presidente de IRU, Radu Dinescu, sostuvo que la IA podría convertirse en una pieza relevante para conectar vehículos, infraestructura y operaciones logísticas (Foto: IRU)

Los datos de los camiones se vuelven una pieza estratégica

Ese debate también ocupó un lugar central en una reciente reunión de la Comisión de Innovación y Tecnología de IRU, realizada en Bruselas.

Uno de los principales temas fue el acceso a los datos generados por los vehículos. El sector analiza principios para que los operadores puedan acceder, utilizar y compartir la información de las unidades que poseen, alquilan u operan, mientras se mantienen protegidos el software, los algoritmos y otros desarrollos tecnológicos de los fabricantes.

Las propuestas discutidas apuntan a que ese acceso sea seguro, interoperable, estandarizado y no discriminatorio. La cuestión resulta particularmente relevante ante el crecimiento de sistemas que dependen de grandes volúmenes de información para tomar decisiones sobre rutas, conducción, mantenimiento o utilización de las unidades.

Durante el encuentro también se presentaron aplicaciones que combinan sensores, información sobre el tránsito y tecnología predictiva para anticipar situaciones durante la conducción y optimizar variables como la aceleración, el desplazamiento por inercia o el frenado.

Estas herramientas podrían contribuir a reducir el consumo energético y mejorar la seguridad, aunque IRU advierte que su adopción a mayor escala dependerá de una colaboración más amplia entre los distintos actores del ecosistema de transporte.

A esto se suma la necesidad de que los operadores y los reguladores puedan comprender cómo los sistemas automatizados adoptan determinadas decisiones. Por ese motivo, la organización incorpora entre los aspectos prioritarios la explicabilidad de los sistemas, la ciberseguridad y la definición de responsabilidades.

La automatización frente a la falta de conductores

El desarrollo tecnológico también aparece como una posible respuesta a uno de los principales problemas que enfrenta el transporte terrestre: la falta de trabajadores.

Una encuesta de IRU correspondiente a 2025 identificó alrededor de 2,9 millones de puestos de camioneros sin cubrir en 18 mercados. El problema se combina con el envejecimiento de la fuerza laboral.

En Europa, apenas el 5% de los conductores tiene 24 años o menos, mientras que alrededor de 660.500 trabajadores podrían jubilarse hacia 2030, según las estimaciones difundidas por la organización.

La IA podría ayudar a las empresas a utilizar mejor la capacidad disponible, automatizar tareas administrativas y mejorar determinadas condiciones de seguridad. A más largo plazo, los vehículos autónomos también podrían reducir parte de la presión sobre la disponibilidad de conductores, especialmente en corredores determinados o entornos controlados.

Sin embargo, IRU considera que el despliegue masivo de camiones completamente autónomos todavía se encuentra lejos. Incluso operaciones con altos niveles de automatización continuarían necesitando personas para tareas como la gestión de cargas, el vínculo con clientes, los trámites fronterizos, el cumplimiento regulatorio y la respuesta ante incidentes.

Por eso, la incorporación tecnológica convive con otras necesidades del sector, como atraer trabajadores jóvenes y mujeres, ampliar el acceso a capacitación y licencias y mejorar las condiciones en los puntos de carga y descarga.

En ese escenario, el desafío para el transporte por carretera pasa por integrar herramientas digitales que permitan aumentar la eficiencia operativa sin perder de vista las condiciones necesarias para implementarlas en la actividad cotidiana. Datos interoperables, reglas comunes y disponibilidad de personal aparecen así como factores centrales para determinar hasta dónde y a qué velocidad podrá avanzar la automatización del sector.

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