
En un escenario donde las operaciones de comercio exterior exigen cada vez mayor coordinación, el rol del despachante se amplía más allá de la gestión documental. La articulación con organismos, el seguimiento de certificaciones y la interacción con la logística vuelven al proceso más dinámico y complejo. En ese marco, Carlos resume: “Como proveedores de comercio exterior terminamos sabiendo de todo”.
¿En tu rol de despachante te has especializado en algún sector o industria en particular?
Me dedico principalmente a lo que es nutrición animal, alimentación humana y avícolas. Desde el estudio hace 50 años que acompaño a varias avícolas, tanto en exportación como en importación. Obviamente tenemos otros clientes, pero básicamente hemos nacido así y hoy estamos con automotrices, productos varios, electrónica, pesca, pero el origen fue ese.
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Hoy el profesional está metido en todo. En la industria avícola estamos todo el tiempo trabajando con Senasa, con Cancillería, interactuando directamente. Las certificaciones salen a nivel internacional con homologación global, entonces China u otros destinos consultan constantemente si el certificado aprueba o no la planta. Como despachante estoy atrás de toda la operativa, dando soporte tanto en el permiso de embarque como en los documentos.
¿Cómo impactan las regulaciones y qué tan integrado está el rol del despachante con la logística?
El tema de las regulaciones es día a día y va acompañando lo que el Senasa pueda aplicar. En este último año tuvimos dos gripes aviares, donde tenés contenedores en el agua y mercadería lista para salir que no puede ir al destino. Hay que reconfigurar toda la operativa, redireccionar, y es un trabajo de acompañamiento constante al exportador.
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En cuanto a la logística, es clave. Como proveedores de comercio exterior, terminamos sabiendo de todo: la tara de los contenedores, los equipos de frío, los tiempos operativos. Esta semana tenemos un trasvase porque un equipo se dañó y hay que hacer un trámite en terminal para no perder la mercadería. Trabajamos 24/7, con feriados, coordinando cierres. Es muy estresante, pero también muy interesante.

¿Cómo se estructuran los flujos logísticos y los mercados en los que operan?
Hoy el 80% es marítimo-terrestre. Muchas veces depende de cómo quedan los negocios y del tipo de cambio. Hay momentos en que Argentina está mejor y puede expandir su exportación, y otros en los que no, siempre en alineación con las regulaciones de cada país.
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En importación hoy es mucho China, mientras que en exportación depende del cliente. Hay negocios que se sostienen en el tiempo, con máquinas, repuestos, insumos, donde se genera un circuito continuo. En alimentos es más directo, con foco en China y alrededores.
En términos operativos, ¿cuáles son los puntos más críticos dentro de una operación de comercio exterior?
Lo primero es el análisis de la posición arancelaria, que define las intervenciones para el permiso de embarque. Después aparecen consultas específicas, como certificaciones adicionales. Por ejemplo, en exportaciones a Europa se pedía certificación Halal (requisitos de la ley islámica) además de la sanitaria. Ahí aparecen nichos donde el despachante termina siendo parte del negocio.
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Hoy lo más complejo es el arribo de la mercadería. La logística en la bajada del agua, los turnos, cómo se cierra el barco, esa dinámica todavía no está del todo aceitada. Es un punto donde todos los agentes pueden mejorar.
¿Qué tan dinámico es el proceso de clasificación y qué rol juega la capacitación?
La Aduana tiene una herramienta de resolución anticipada, que es muy buena, pero a veces pide documentos que el cliente no tiene al inicio. Entonces trabajamos con estudios tercerizados de químicos e ingenieros para entender el producto y darle un primer feedback. A veces algo puede clasificarse de distintas maneras según su uso, y es una de las partes más críticas del despacho. Incluso hoy vienen clientes con información de IA, pero no alcanza con eso.
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La capacitación es todo. Conocemos al cliente y el producto, pero el proceso cambia, las empresas crecen, incorporan gente. Todo el tiempo necesitan información. Hoy la información está por todos lados, pero lo importante es qué tan útil es para el comercio exterior.
¿Si tuvieras que resumir el rol del despachante hoy?
El despachante, si lo pensamos como una mesa, tiene una pata que es la logística y no la puede abandonar. Cada vez tiene que capacitarse más en ese tema.
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