
El comercio exterior argentino atraviesa un escenario de transición, con impactos tanto locales como internacionales en la operatoria. Desde su experiencia, Emiliano pone el foco en la logística y la planificación: “Con el contexto mundial, las rutas están complicadas y vemos demoras que antes no teníamos”. A partir de esa mirada, analiza los desafíos en costos, tiempos y eficiencia
¿Cómo ves la actualidad del comercio exterior argentino?
Hoy la actualidad viene muy cambiante. El comercio exterior en Argentina está en un proceso de recambio, donde venimos de un modelo restrictivo a un modelo de apertura. Pero todavía quedan muchas cosas, como el tema cambiario y logístico. Hoy cualquiera puede importar, pero hay puntos que no están del todo implementados. Tengo clientes que aún no pueden pagar en forma anticipada a un proveedor. Y también la parte logística: con el contexto mundial, las rutas están complicadas y vemos demoras que antes no teníamos. Si se ajustan estos puntos, el comercio exterior se va a poder asentar y funcionar como lo requiere el país.
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¿Qué rol cumple el despachante en ese contexto cambiante?
Hoy el despachante tiene que estar muy atento a todo. Tenés que dar un servicio profesional que abarque toda la operación: desde la logística, los tiempos de aduana, los tiempos de tránsito y toda la parte aduanera. Si no asesorás bien al cliente, después puede tener sobrecostos que complican la operatoria. El objetivo es que eso no impacte en sus costos.
¿Qué sectores o actividades ves con mayor proyección?
En exportación, la agroindustria, los minerales y la energía son los tres pilares fundamentales. Creo que ahí es donde hay que apostar para el crecimiento, tanto de los sectores como del país en sí.
¿Cómo está impactando la tecnología en la operatoria del comercio exterior?
En la parte operativa se está aplicando cada vez más. Por ejemplo, en los actores fundamentales de una importación, como terminales portuarias o compañías marítimas, ya tenés menos comunicación con personas y todo es más digital, más sistemático. A veces ayuda y a veces no, por los tiempos que se manejan en una operación. Pero va a seguir creciendo. La digitalización de documentos es muy importante, ya se aplica hace bastante en aduana, y cuanto menos documentación física haya, mejor para estos tiempos.
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Mencionaste el portal aduanero para operaciones terrestres. ¿Qué cambia con eso?
Eso se está aplicando más que nada para manifiestos terrestres, sobre todo en frontera. Va a agilizar los procesos de importación o exportación, según se aplique. Es algo positivo porque apunta a simplificar la operatoria.
Tenés más de 15 años en el sector. ¿Cómo viviste su evolución?
En todo este tiempo vivimos distintas políticas. El comercio exterior va evolucionando, pero todavía faltan muchas cosas que pulir y asentarse. Me gustaría que se aplique siempre el mismo criterio, más allá de los cambios políticos, porque hoy va cambiando según eso. El comercio exterior es una herramienta fundamental para el crecimiento de un país, pero tiene que funcionar bien junto con la logística para que podamos insertarnos como corresponde en el mundo.
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¿Cuáles son hoy los principales desafíos desde lo logístico?
El aspecto logístico es muy importante. Hoy los costos logísticos son un punto a analizar. Un costo portuario es muy elevado y de los más caros de la región. Y el costo logístico interno también: puede salir más mover un contenedor dentro del país que traerlo desde China. Eso impacta en toda la cadena y en el costo final de la mercadería.
¿Qué importancia tiene la coordinación entre los distintos actores de la cadena?
El despachante es un actor principal. Está en contacto con todos: el importador, el proveedor, la compañía marítima, el banco, la aduana, las terminales portuarias y la logística interna. Tiene que dar un servicio profesional para que el cliente se sienta cómodo. Más que cobrar un honorario, lo que reconforta es que el cliente vuelva a operar con vos, porque eso significa que la primera operación fue satisfactoria.
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¿Qué lugar ocupan la logística y el comercio exterior en el desarrollo del país?
El comercio exterior es el motor fundamental de la economía de un país, tanto en importación como en exportación, cuando está bien aplicado. Y eso siempre va de la mano de la logística. Sin logística, el comercio exterior es complicado. La mercadería tiene que estar en movimiento permanente, porque cuando se frena es costo para el cliente y repercute en los precios. Entonces hay que asesorar y adelantarse a lo que puede pasar. La experiencia te permite minimizar errores y lograr que el cliente quede satisfecho.
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