
“Todo lo que hago se basa en información que viene de distintas áreas: producción, ventas, abastecimiento. Esa es la base de todo”, afirma Carlos. En esta entrevista, comparte su experiencia integrando logística, comercio exterior y abastecimiento en sectores tan exigentes como el energético y el de las telecomunicaciones.
¿Cómo describirías la actualidad de la logística y el comercio exterior en tu sector?
La logística hoy es una actividad muy dinámica, sobre todo en el rubro energía y telefonía, donde me desempeño. Es un ámbito desafiante, con muchos actores involucrados. Como profesional de comercio exterior, uno tiene que buscar la forma de integrarlos: transportistas internacionales, despachantes, transporte interno, depósitos fiscales. El objetivo es lograr el mejor mix posible para que todo funcione bien.
¿Observás cambios en materia de regulaciones de comercio exterior?
Sí, hubo una flexibilización muy grande respecto de años anteriores. Antes teníamos muchas trabas y regulaciones que se fueron eliminando. Hoy, si bien hay más libertad para importar, todavía hay aspectos a mejorar. Por ejemplo, la imposibilidad de realizar pagos anticipados al exterior es una desventaja. Muchos proveedores que no nos conocen dudan en embarcar sin haber cobrado previamente. También se eliminaron otras trabas, como por ejemplo ciertos permisos en el rubro textil. Se ha facilitado el comercio, aunque todavía hay restricciones que afectan la operatoria diaria.
¿Qué particularidades logísticas tienen los productos de<b> </b>energía y telefonía?
En telefonía, por las características del producto —peso liviano, poco volumen—, se suele usar transporte aéreo. En cambio, en mi caso puntual, donde trabajamos con muchos contenedores cerrados, usamos transporte marítimo. Hoy hay mucha oferta de forwarders y operadores, lo que genera una competencia que se traduce en mejores precios. Sin embargo, las empresas ya no se diferencian tanto por precio, sino por servicio. Eso cambió bastante en los últimos años.
¿Qué aspectos valorás a la hora de contratar un operador logístico?
Además del costo, para mí es clave la cercanía con el depósito fiscal. En cargas sueltas, el depósito tiene un gran peso en el costo total, porque las tarifas son por metro cuadrado y eso impacta fuerte. También valoro mucho el asesoramiento constante y la disponibilidad del operador para responder rápido.

Coordinás con distintos eslabones de la cadena: ¿qué aspectos son clave para negociar con ellos?
Depende mucho del contexto del país. A veces lo que más conviene es conseguir financiación o pagos a plazo. Pero cuando las tarifas están en dólares y hay inestabilidad cambiaria, diferir pagos puede ser riesgoso. Hay que evaluar todo el tiempo qué conviene. Hoy el costo es central, porque hay que ser competitivo frente a productos del exterior. Cada peso cuenta.
¿Hay estacionalidad en el sector energético?
Sí, hay cierta estacionalidad. Las empresas deberían invertir todo el año, pero muchas veces la mayor demanda llega en verano, cuando sube el consumo. Yo, como responsable de logística, trato de anticiparme y abastecerme con tiempo para poder responder en esos picos. La mayoría de nuestros productos se fabrican en el país, y lo que importamos suelen ser insumos o bienes de capital muy específicos.
¿Cuáles son las claves para coordinar compras, logística y producción?
La interacción con el área de ventas es clave. Ellos estiman cuánto van a vender, y en base a eso yo evalúo mis necesidades. Sin esa información, no se puede planificar ni comprar con lógica. Todo lo que hago se basa en información que viene de distintas áreas: producción, ventas, abastecimiento. Esa es la base de todo.
¿Y desde el punto de vista de la gestión de equipos y decisiones?
Para mí lo más importante es el ida y vuelta constante entre sectores. Nada puede hacerse bien si no hay comunicación fluida. En logística y compras, cada decisión tiene un impacto concreto, entonces hay que tener datos, entender el contexto, y decidir con claridad. Además, es fundamental anticiparse, porque si reaccionás tarde, los costos se disparan.
¿Qué perspectivas tenés a futuro como profesional del sector?
Es un sector cíclico y cambiante. Hoy podemos importar con relativa facilidad, pero eso puede cambiar mañana. Ya lo vivimos antes. Por eso, uno tiene que estar siempre adaptándose a las normativas y al contexto. Capacitarse todo el tiempo y estar preparado para los cambios es parte del trabajo.
Para mí, el comercio exterior fue siempre parte de mi vida. Trabajé muchos años en importaciones, exportaciones y normativa cambiaria. Y la logística es la que permite que todo eso llegue al cliente. Integra la compra, la venta y el servicio postventa. Es un proceso que lo abarca todo.
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