Mariela Soledad Gallini nació y se crió en San Isidro pero vive en Palermo, la comuna porteña runner por excelencia. Seguramente eso contribuyó al éxito de su proyecto que combina cultura, running y solidaridad. Es asesora financiera, pero su pasión es correr. Hasta llegó a clasificar en una oportunidad para un campeonato sudamericano de montaña. Esta chica no sólo corre y trabaja: también destina gran parte de su tiempo para el bien de los demás.

Mariela cree que la cuarentena le puso a la sociedad completa un freno de mano. Que en un principio todos lo tomamos como un fin de semana extra largo para poder hacer lo que veníamos postergando, y a medida que se extendía tuvimos que adaptarnos a los nuevos tiempos y posibilidades. Nos encontramos con un tiempo que desconocíamos.

Tiempo para pensar, tiempo para mirarnos al espejo y preguntarnos quiénes somos, qué estamos haciendo, y hacia dónde queremos ir. En esas preguntas, Mariela descubrió sus ganás de ayudar. Así nació su movida solidaria “Cadena de Libros en 40”. Porque ella ama los libros, y además, tiene una gran  virtud: la voluntad. Es de las personas que no se quedan en la intención, que avanzan. Desde el principio supo que no iba a poder hacerlo sola. Dice que su primer paso, “el empezar”, fue chiquito, pero que se sorprendió con la dimensión que tomó la iniciativa, propagándose como una inmensa ola. “Creo que no somos conscientes de que para lograr grandes cosas se empieza con muy poco. Deberíamos recordarlo diariamente”, enfatiza Gallini, emocionada.

-¿Quiénes pueden participar y cómo?

Pueden participar todos. Por eso Mariela siempre habla en plural al referirse a la iniciativa. Cualquiera puede donar. Y quien no tenga libros para donar, puede apoyar desde la difusión o yendo a buscar libros a las casas de las personas que no cuentan con movilidad. El proyecto comparte todas sus acciones y novedades en la cuenta de Instagram @cadenadelibrosen40 para que sus participantes puedan seguir todo de cerca de manera transparente. Llevan juntados más de mil libros entre enciclopedias, cuentos, antologías, novelas, manuales, libros de poesías, interactivos, educativos, de fotografía, de idiomas, etc. La idea inicial era donar todo a través de las fundaciones Leer y Ruta 40, a quienes se les informa el inventario para responder a los pedidos de las diferentes instituciones del país que tengan necesidades puntuales. Pero viendo el aumento del volumen de las donaciones, Mariela está buscando destinos personalmente. Ella misma hace entregas a distintos lugares del interior del país. Por eso, agradece que se comuniquen con ella quienes sepan de lugares con este tipo de necesidades.

La creadora de la propuesta cultural solidaria “Cadena de Libros en 40” explica que el nombre de la iniciativa viene por la cadena de favores, que es una sumatoria de fuerzas. Porque sin la ayuda de todos no hubiera logrado ni la décima parte de lo que llegó a juntar. Y añade que el “40” es por “cuarentena”, y también porque su idea es algún día recorrer la ruta 40 repartiendo libros.

Esta fanática del running y de la lectura creé que correr y leer son dos cosas muy parecidas. Que si bien se pueden realizar tanto en compañía como en soledad, el proceso siempre es interno. Y que cada uno obtiene de la experiencia cosas diferentes, y va construyendo sobre ellas su propio mundo. Piensa que ambas actividades requieren concentración y dedicación. Hace una pausa y arroja: “Me van a preguntar quizás porqué leer requiere dedicación”. Y se responde sola: “Porque poder comprender lo que se lee presupone muchos conocimientos que sólo leyendo más, se logran. Además de disciplina. Lo mismo que precisamos para correr.”


Es una convencida de que para correr hay que ser metódico y no preguntarse si se quiere o no correr en cada momento. Más bien salir y entrenar. Con o sin ganás. Porque no todos los días son maravillosos ni dignos de selfies y publicaciones en redes. Y hay más: “Correr y leer dan lugar a la introspección. Son grandes momentos con uno mismo. Corriendo te encontrás con todos tus fantasmas, con tus propios enemigos íntimos que empujan a abandonar, o a apretar los dientes y dejar todo ahí.Leyendo te buscás y encontrás en las letras de otro. Descubrís tus mayores miserias y también las palabras justas para describir las maravillas que la vida nos pone enfrente”. Hace una pausa, se pone seria y concluye: “Es magia en ambos casos. Leer y correr te ponen los pies en la tierra y la mente en el cielo”.

Para colaborar con el proyecto: @cadenadelibrosen40 / cadenadelibrosen40@gmail.com

Fotos: Gentileza Mariela Soledad Gallini