¿Qué es comer saludable? ¿Es comer sólo verduras? ¿Es comer solo carnes? ¿Es comer muchos lácteos descremados? ¿Es dejar los hidratos de carbono?

Muchos piensan que comer saludable es una propuesta aburrida, cara, y que requiere mucho tiempo llevarla a cabo. ¡Pero no es así!

Es muy importante para mantenernos sanos, dar prioridad a lo que ingerimos. El cuerpo precisa combustible de buena calidad y en cantidades justas para desarrollar de manera óptima sus funciones vitales.

El primer paso para el cambio a una mejor forma de comer es tomar conciencia de que la salud no se negocia, y que alimentarse mal quizás sea hipotecar nuestro futuro y el de nuestros hijos.

La licenciada Rosario Casal, directora de NDA Nutrición en acción, cuenta que son muchos los pacientes que consideran que una alimentación sana es sólo pensar en hojas verdes. Y nada más lejano a eso. La clave es encontrar alimentos naturales y de buenos precios, buscar dietéticas que queden cerca de la casa o el trabajo, opciones de preparaciones que sean fáciles y de rápida resolución, y tomar consciencia de que comer saludable no es tan difícil como aparenta. Que es sólo cuestión de organizarse y anticiparse.

Alimentarse bien es como un entrenamiento, que lleva tiempo, dedicación, y constancia, pero que se va adquiriendo como hábito, naturalizando y perfeccionando con el tiempo.

Una alimentación saludable mejora nuestro humor, los niveles de energía en el día, nuestra estética y nuestro rendimiento en todos los ámbitos: físicos , emocionales, y psíquicos. También reduce la sensación de pesadez o cansancio después de comer, las ganas de algo dulce de postre, y previene grandes ingestas de comida el fin de semana. Adicionalmente nos permite mejorar en muchas otras cuestiones que consideramos se deben a que estamos estresados o “simplemente tentados”, y que son causa de una mala elección y distribución de alimentos en el día.

Una buena alimentación se basa en:

-Incorporar alimentos fuente de energía (alimentos a base de hidratos de carbono) pero que éstos sean integrales tales como: arroz yamaní, fideos integrales, lentejas, porotos, garbanzos, quinoa, avena y pan 100 % integral. Esto no es lo mismo que alimentos que carecen del aporte de fibra, vitaminas y minerales. Este tipo de alimentos mejoran nuestra energía en el día, mejoran los niveles de azúcar en sangre y reducen las ganas por alimentos dulces y por la descompensación. Ni hablar del rendimiento deportivo.

-Ingerir verduras y frutas de todo tipo y color: aportan vitaminas, minerales, fibra y agua.

-Este tipo de alimentos también ayudan a nuestra hidratación.

-Optar por alimentos proteicos: no sólo de origen animal (carnes magras, huevos, leche, yogur quesos magros), también empezar a aumentar el consumo de legumbres (lentejas, porotos, garbanzos) y pseudocereales (quinoa, amaranto, mijo). Culturamente tenemos un consumo muy elevado de carne, la que viene acompañada de grasas saturadas, no saludables para nuestro corazón. Los alimentos de origen vegetal, aportan no sólo proteínas sino también un poco de energía y fibra, con un aporte de grasa casi nulo.

-Aportar buenas grasas en la alimentación provenientes de: frutos secos, semillas, aceite de oliva o coco, pescados grasos (atún, sardina, caballa, salmón), palta y mantequilla de maní. Ayuda a mejorar nuestro sistema inmunitario, los procesos de inflamación y la salud de nuestro cerebro.

-Distribuir de forma equilibrada las comidas principales en el día, evitando grandes ingestas de alimentos en una sola comida, para así liberar menos azúcar en sangre y secretar menos insulina en sangre (hormona Anabólica que aumenta los depósitos de grasa).

Es habitual que muchas personas exitosas en su trabajo, estudio, y demás actividades, que lideran y manejan bien un montón de espacios de sus vidas, no puedan controlar la alimentación. Para estas personas la propuesta es pensar que comer saludable también es comer rico, también es hacerlo por gusto, y no por obligación. Y sobre todo, entender e internalizar que comer saludable es quererse a uno mismo. Es estar, verse, y sentirse, mejor.

Para quienes llevan años sin poder ganar la batalla contra la comida, empiezan y abandonan una y mil veces distintos regímenes, seguramente la ayuda profesional sea la mejor opción. Un abordaje con psicólogos ademas de expertos en nutrición, y comenzar a practicar actividad física, que será determinante. Muchas veces creemos que sabemos qué comer y qué no, que es sólo cuestión de voluntad y manejar la ansiedad. Pero en la mayoría de los casos no es así. Tomar la decisión del cambio definitivo, y dejarse ayudar, puede ser quizás la solución definitiva. El paso a una vida mejor: más saludable, y más feliz.

Colaboró con esta nota: María del Rosario Casal

Lic. En Nutrición UBA-M.N.8094

Directora de NDA Nutrición en Acción



Carolina Rossi

Entrenadora Nacional de Atletismo, Running Team Leader FILA Argentina, y corredora