
La Corte Suprema de Justicia de la Nación ordenó mantener abierta la investigación sobre Jorge Luis Gómez de Saravia, apodado como “el fiscal”, en el marco de la causa de la “megabanda” de La Plata. Se trata de una asociación ilícita integrada por exmagistrados, policías, expresos y barrabravas que era liderada por el ex juez de garantías César Melazo, condenado a 7 años y 10 meses de cárcel.
El fallo del máximo tribunal se dictó este martes y llevó las firmas de los ministros Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz y Ricardo Lorenzetti.
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La Corte declaró inadmisible un planteo de la defensa de Gómez de Saravia, que apeló una decisión previa de la Sala II del Tribunal de Casación Penal de la provincia de Buenos Aires. En esa instancia, la Justicia bonaerense había revocado -en febrero de 2022- su sobreseimiento por el delito de asociación ilícita, por lo que ordenaron seguir investigándolo.
Gómez de Saravia está señalado como parte de la banda liderada por el ex juez Melazo, quien fue declarado culpable en 2023 y renunció al Juzgado de Garantías N° 2 en 2017. La banda que manejaba hacía “escruches” -robos planificados a casas vacías-, estafas, secuestros y asaltos de distintas modalidades, que se perpetraron con la connivencia judicial y policial al menos entre 2010 y 2015.
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“El fiscal” estuvo detenido por el caso, hasta que le dictaron el sobreseimiento posteriormente revertido por la Casación bonaerense.
Gómez de Saravia tiene múltiples antecedentes penales y se ganó su apodo porque años atrás se hacía pasar por fiscal para desviar investigaciones, plantar pistas falsas o encabezar falsos allanamientos. Incluso habría llegado a llamar desde la cárcel a jueces y funcionarios judiciales para presionar por la libertad de otros presos.
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Junto al ex juez Melazo fueron a juicio varios imputados. El ex policía bonaerense Carlos Barroso Luna fue absuelto; el ex comisario mayor Gustavo Bursztyn fue condenado a 7 años de prisión; y el oficial policial Gustavo Andrés Gregorio Mena recibió 4 años de cárcel.
Además, la Justicia bonaerense absolvió a los operadores judiciales Martín Fernández y Héctor Vega, mientras que condenó a Enrique Petrullo. Por último, otros miembros de la “Megabanda” platense como Adrián Manes y Carlos Bertoni recibieron condenas por 4 años de prisión cada uno.
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Según se determinó en el juicio, los ilícitos ocurrían cuando Melazo estaba de turno y liberaba las zonas destinadas a los robos.

En esa línea, el fallo condenatorio indicó que los robos efectuados por la banda fueron “de grandes cantidades de dinero y bienes de mucho valor, que se perpetraban en viviendas y negocios cuando las víctimas estaban ausentes. (...) Los delincuentes sabían lo que iban a buscar, dónde encontrarlo, y que en el momento del golpe no se iban a encontrar con nadie. Las víctimas (...) eran en general grandes comerciantes platenses, personas vinculadas al negocio del fútbol y testaferros”.
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Desde su detención en la cárcel de Ezeiza, Melazo se defendió de las acusaciones en su contra en una entrevista con Infobae: “No soy mafioso, sino al contrario. He luchado contra las mafias en forma activa. La asociación ilícita la forman ellos, me refiero a los entonces funcionarios de la gobernación de (María Eugenia) Vidal, no yo que estoy preso hace casi dos años, sin que la fiscal me lea los cargos, y me muestre las supuestas pruebas en mi contra”, denunció.
Y siguió: “No tengo ni tuve ningún grado de participación ni conocimiento de los hechos que se me imputan, ni siquiera conozco a los otros 13 detenidos en el marco de esta causa. Es más, acá a mi lado está Carlos Bertoni, hermano de Daniel, el campeón del mundo en 1978, que le está ganando a un cáncer acá encerrado y no lo conocía antes. O acá hay gente que sobra o están faltando otros, los verdaderos delincuentes. Realmente acá se trataba del PRO, a través de sus funcionarios y senadores para elegir a la oposición. Primero me ponían a mí como de ser parte de la oposición política por ser peronista y luego, cuando se fue desvaneciendo todo ello, y vieron la independencia, y que no había ninguna cuestión política detrás de esto, me trataron de poner como jefe de una banda de chorros comunes”.
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En agosto de 2018, cuando la Policía Federal Argentina allanó su casa, encontró más de 2.000 municiones y 15 armas, entre largas y de puño, y una de ellas tenía pedido de secuestro.

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