Economía estable, pero con hambre: informe expone dificultades de miles de familias hondureñas

El aumento del costo de vida sigue afectando el acceso a la alimentación y otros gastos básicos, según un nuevo informe sobre la situación del país

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El ritmo de expansión de la economía de Honduras sigue siendo insuficiente para reducir la pobreza, la desigualdad y la falta de empleo.
El ritmo de expansión de la economía de Honduras sigue siendo insuficiente para reducir la pobreza, la desigualdad y la falta de empleo.

Cerca del 20% de las familias hondureñas tuvo que prescindir de al menos una comida por semana durante el último año, según el informe Estado de País 2026. El estudio también advierte que persisten la vulnerabilidad social, las dificultades para cubrir alimentos y un crecimiento económico insuficiente para mejorar las condiciones de vida.

El documento señala que una parte de los hogares se vio obligada a reducir la cantidad de alimentos consumidos por las limitaciones económicas, en un contexto de aumento del costo de vida y pérdida de poder adquisitivo.

Esta situación alcanzó a cientos de miles de hogares en distintas regiones del país y muestra que el acceso a la alimentación sigue entre las principales preocupaciones de la población.

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La investigación indica que la compra de alimentos se ha convertido en el gasto más difícil de cubrir para una parte de los ciudadanos, por encima de otros compromisos relacionados con vivienda, salud y educación.

Para muchas familias, el presupuesto mensual ya no alcanza para satisfacer todas las necesidades básicas y las obliga a establecer prioridades entre alimentación, transporte, medicamentos o servicios públicos.

La presión económica llevó a muchas personas a modificar hábitos de consumo, reducir porciones o buscar alternativas más económicas para sostener la alimentación familiar.

Crecimiento sin resultados

El informe también analiza el desempeño económico de Honduras durante las últimas dos décadas. Aunque el país registró períodos de crecimiento durante los primeros años del siglo XXI, impulsados por factores como la recuperación posterior al huracán Mitch y distintos programas de apoyo internacional, ese dinamismo perdió fuerza con el tiempo.

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Fotografía de archivo de una vista general del edificio sede del Banco Central de Honduras (BCH), en Tegucigalpa (Honduras). EFE/Gustavo Amador
Fotografía de archivo de una vista general del edificio sede del Banco Central de Honduras (BCH), en Tegucigalpa (Honduras). EFE/Gustavo Amador

Desde finales de la década pasada, Honduras enfrentó una sucesión de acontecimientos que frenaron la expansión económica. Crisis políticas, fenómenos climáticos, emergencias sanitarias y choques internacionales afectaron la capacidad de generar crecimiento sostenido y de traducirlo en mejores condiciones de vida para la población.

Aunque la economía se mantuvo en terreno positivo, el ritmo de expansión sigue siendo insuficiente para reducir de forma significativa la pobreza y la desigualdad. El análisis sostiene que el país sigue lejos de alcanzar niveles de crecimiento que permitan acelerar la creación de empleo y ampliar las oportunidades económicas.

El peso de las remesas

Otro aspecto que señala el estudio es la creciente dependencia de las remesas familiares. Los recursos enviados por hondureños que residen en el extranjero representan una de las principales fuentes de ingreso para miles de hogares y tienen un peso determinante en el consumo interno.

El crecimiento económico de Honduras en las últimas dos décadas perdió fuerza y no alcanzó para mejorar las condiciones de vida. REUTERS/Leonel Estrada
El crecimiento económico de Honduras en las últimas dos décadas perdió fuerza y no alcanzó para mejorar las condiciones de vida. REUTERS/Leonel Estrada

Los datos muestran que las remesas superan ampliamente los ingresos por exportaciones, un comportamiento que refleja tanto la importancia de esos recursos para la economía nacional como las limitaciones del aparato productivo para generar suficientes oportunidades dentro del país.

Esa dependencia también supone riesgos. Una eventual disminución en el flujo de remesas tendría repercusiones directas sobre el consumo de miles de familias que utilizan esos recursos para cubrir alimentación, vivienda, educación y otros gastos esenciales.

El estudio plantea que el país necesita avanzar hacia un modelo económico capaz de generar bienestar de manera más amplia y sostenible.

Para ello, identifica como áreas prioritarias el fortalecimiento de la seguridad jurídica, la modernización de la infraestructura, la mejora de los servicios energéticos y el impulso a la formación técnica y tecnológica para responder a las demandas del mercado laboral.

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