“Hace un mes y una semana que ando por Buenos Aires y vi de todo a nivel espectáculos. Me estoy por ir y ya quiero volver”, cuenta María Luz.
“Hace un mes y una semana que ando por Buenos Aires y vi de todo a nivel espectáculos. Me estoy por ir y ya quiero volver”, cuenta María Luz.

Tiene música María Luz Solá Oteyza. Su caminar. Su saludar. Su mirar. Su decir madrileño. Su recordar. Su sonreír. Su gesticular. Todo tiene música en esta chica de 22 años, dueña de una herencia artística y genética que no perderá ni medio segundo en discutir.

"Me llena de orgullo de dónde provengo", confía la hija de los actores Miguel Ángel Solá y Blanca Oteyza delante del último café humeante que saboreará en Buenos Aires, luego de reunirse con los representantes de una editorial interesada en sus poemas y antes de emprender el retorno a España. "Mi otro suelo junto al de la Argentina –agrega–… Porque, ¿sabías que nací aquí, verdad?".

–¡No!

–Exacto. Fue el miércoles 14 de agosto del '96 a las 17:34, en el Sanatorio Otamendi. Mi madre deseaba llamarme María; papá, Luz, porque sostenía que yo era la luz de su vida, ya que supuestamente no podía tener hijos. Entonces fui María Luz, un bebé gordote, de cinco kilos y llorón, con una gran mata de pelo negro. Recuerdo la casa de Parque Centenario, con un inmenso árbol, en la que residí hasta los tres años…

–¿Qué más recuerda?

–El sabor de las Vauquitas y los alfajores; las horas transitadas en los teatros, oliendo sahumerios que ponían mis padres tras bambalinas; y cuando volé a Europa y dormí en el piso del avión. También el regreso a los 4 y luego recién a los 19. Pero, ¿cómo es que aún no me has preguntado nada y ya te conté mi niñez? (lanza simulando sorpresa).

Junto a Miguel Ángel, su padre. “Me inventó tantas historias –cuenta María–… El día que me falte, lo sé, voy a sentirme sola en la Tierra”.
Junto a Miguel Ángel, su padre. “Me inventó tantas historias –cuenta María–… El día que me falte, lo sé, voy a sentirme sola en la Tierra”.

"ENTRE EL ARTE Y YO HAY ALGO PERSONAL". La chica diestra de 1,73 metro y ojos castaños oscuros, ahora afincada con su mamá y su hermana Cayetana (19) en Villafranca del Castillo, a 45 minutos –en transporte público– de la Puerta de Alcalá ("Pese a que he tenido meses de exiliarme. Para el caso, cuando en 2018 viví un tiempo en Budapest, Hungría)", rebobina el tiempo para hablar de una de sus grandes pasiones. Y lo hace mediante un monólogo cargado de pasión que merece no ser interrumpido:

"Escribo relatos desde los 13 años. Con 14, descubrí en los manuales de mi clase de Literatura ejercicios para estudiar las métricas de los poemas, y caí rendida. Mi impacto inicial fueron los versos de Francisco de Quevedo –'Polvo será,/ mas polvo enamorado'– que me pusieron la piel de gallina. Ya más rebelde, a los 15, 16 años, pedí las antologías de Pablo Neruda, Charles Bukowski y Arthur Rimbaud. Luego accedí a la poesía hispanoamericana: Mario Benedetti, Julio Cortázar, Jorge Luis Borges".

"Me encanta leer. Suelo realizar críticas para Anagrama. Jorge Herralde, fundador de la editorial, es mi mentor. Además le mando relatos y me devuelve pautas. Escribo con el ordenador y el celular, salvo la poesía, que siempre va a mano en libretas que me regala mi papá. Hago una poesía por día. Los poemas más románticos me salen entre la una y tres de la madrugada".

"Así nació mi primer libro (Esto será nada, como todo), publicado por Círculo Rojo. Una colección de versos que comencé a recopilar con 18, 19 años. He dedicado líneas a mis afectos personales y a mis amores, pero hay que encontrarlos…", redondea enigmática.

–¿Significa entonces que su porvenir seguirá el camino de su presente: la poesía, ser poeta?

–Ni idea. Todavía no sé qué será de mi futuro (ríe). Me cuesta decir qué soy, si bien entre el arte y yo hay algo personal. Uno es muchas cosas. A los 12 años debuté en televisión, con un pequeño papel en la serie UCO. A los 16, tras ver Cinema Paradiso, decidí seguir la carrera de Comunicación Audiovisual en la especialidad cinematográfica, para poder escribir guiones.

–¿Luego?

–A los 18 me convertí en redactora de medios de comunicación como Le Cool Madrid y Barcelona, Metal Magazine y La Crítica NYC. Fui estudiante de piano durante años y acomodadora de teatro, y ahora soy productora en Tornasol (desde ese rol sirvió como ayudante en La noche de 12 años, el filme protagonizado por Ricardo 'Chino' Darín y dirigido por Álvaro Brechner). Si me consultás…

–Sí…

–Me encantaría publicar un segundo libro y adaptar otro para teatro. Mañana quizá toque España y decida subirme a un avión y viajar a Australia para surfear. Siempre tengo la valija un poco preparada… No sé. Todos poseemos algún talento. Sólo hay que hallarlo y desarrollarlo con cierta dosis de obsesión, para que explote. Mis padres solían inspirarme: "Vos podés hacer cuanto te propongas".

De recorrida por Europa con Blanca Oteyza. Además, comparten techo en Madrid: “No sabés lo que sufría desde afuera cuando a mamá le pasaba algo malo en la ficción”.
De recorrida por Europa con Blanca Oteyza. Además, comparten techo en Madrid: “No sabés lo que sufría desde afuera cuando a mamá le pasaba algo malo en la ficción”.

"APRENDÍ QUE ME VEAN COMO A UN BICHO RARO". "Mis padres", sus padres: un tema recurrente en María, que no sólo acepta abordar, sino que disfruta. "Me dieron la libertad necesaria para tomar el camino que prefiriera, argumentándome que el resto dependía de mí y que 'jamás hay que responsabilizar al otro por no haber intentando algo'."

"Ellos ayer formaron a quien soy yo hoy –continúa–. En casa no se usaban malas palabras. Mamá nunca se negaba a comprarme un libro. A mi disgusto, logró que yo descubriera el cine independiente y los museos. Mientras antes le reprochaba 'estoy harta de tanta cultura', a la fecha se lo agradezco. Una madre ejemplar, una excelente persona. ¡¿Y qué te puedo comentar de papá?!…"

"Por él, pensé hasta mis diez años que las plantas tenían alma. Me acercaba disparadores para la imaginación. Por ejemplo, debido a su fascinación por El Señor de los Anillos, de J. R. R. Tolkien, lo adaptaba inventando personajes".

–Su especialidad en escena.

–Cada noche me contaba un capítulo diferente sobre las aventuras de Frodo, Pippin, Merry o Sam. Como, salvo Galadriel y Arwen, había pocas mujeres en la saga de la Tierra Media, para que me sintiera identificada y pudiera formar parte del relato, mi padre inventó un personaje llamado 'Luciluz', en referencia a mi segundo nombre: una niña intrépida y mágica que acompañaba a los hobbits en sus aventuras, para vigilarlos y ayudarlos."

Esto será nada, como todo, su primer libro, publicado en abril del ‘18 por la editorial española Círculo Rojo. Una editorial argentina ya está interesada en sus trabajos.
Esto será nada, como todo, su primer libro, publicado en abril del ‘18 por la editorial española Círculo Rojo. Una editorial argentina ya está interesada en sus trabajos.

"Sí, me inventaba historias motivándome a que yo volara. Y ahora lo sigue haciendo con mi hermanita de 5 (la hija de Paula Cancio, actual pareja de Miguel Ángel). De visita reciente por Punta del Este, Adriana, ansiosa, pedía acercarse a los dedos que asoman en la arena de la Parada 1 de La Brava uruguaya. '¿Por qué?', le consulté asombrada. 'Porque papá me contó que es parte de la mano de una persona enterrada'. Un canto a la fantasía…"

"Formar parte del medio al que pertenecen mis padres significa un choque cultural con quienes no pertenecen a él. Aprendí que los demás me vean como a un bicho raro, pero me encanta", arriesga una carcajada.

–¿Le encanta ser un bicho raro?

–Y adoro ser despistada, volátil, soñadora, creativa, sensible e intensa, de la misma manera que detestar la injusticia, la violencia, el machismo y la ignorancia. En realidad, adoro ser quien me tocó ser.

Por Leonardo Ibáñez.
Fotos: Alejandro Carra y álbum personal de la entrevistada.

Agradecemos a Silvia Santos (SMWPress) y a Pepe Uría.

 

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