Fede con su incondicional Kike, el Jack Russel Terrier que perdió un ojo por un tumor y es testigo de sus andanzas desde hace once años.
Fede con su incondicional Kike, el Jack Russel Terrier que perdió un ojo por un tumor y es testigo de sus andanzas desde hace once años.

Fede Bal (29) dice convencido: "Cuando confiás en un proyecto las cosas se dan. No necesitás una tapa de revista ni ganar el Bailando", asegura  decidido a que nada empañe su verano en Mar del Plata. Es que, claro, dirige a sus padres en Nuevamente juntos, la revista de la que también participa.

"Pude darle una vuelta a la historia de mi familia y además, a la revista. Mi medalla no es que nos esté yendo bien, sino que junté a mis viejos en un escenario", y repasa cómo se reeditó la dupla Bal-Barbieri en un escenario. "Papá me dijo: 'Ahora o nunca; ya estoy grande'. Hacía tres años que tenía algo escrito. Nos juntamos a tomar un whisky en su casa y me leyó su proyecto. Me empecé a reír de los nervios. ¡No podía dejar que lo hiciera!", cuenta. Y continúa:

"Había chistes pasados de época. Se lo dije y fue un baldazo de agua fría. Pero aceptó mis ideas. Mamá quedó flasheada. Y me recalcó que quería que fuera una revista, no un musical. Hablamos con Guillermo Marín y él me dijo que yo tenía que dirigirlos. Después, Carlos Rottemberg nos dio el teatro Atlas", apunta el único hijo de Carmen y Santiago.

–¿Qué significa para vos este rol?

–Es contar una historia en tiempos de feminismo, sin cosificación ni chistes machistas. Además, dejamos de lado los escándalos. En los elencos anteriores de mamá todos querían ser famosos para llegar al Bailando. Acá me encargué de todo, excepto de las coreografías, que son de Valeria Archimó. Desde la música hasta el vestuario, el casting, las pantallas y la marquesina. Tenemos gente convocante, como el Bicho Gómez, Sol Pérez y Mica Viciconte. Estamos primeros en espectadores, mientras que los segundos (N. de R.: Sugar, de Laurita Fernández) nos ganan en recaudación.

–¿Qué balance hacés del año fuera del Bailando?

–Fue una decisión más que difícil. Primero, porque me divierte bailar. Me encanta Marcelo (Tinelli). Segundo, por la plata. Me ofrecieron un contrato que tal vez en mi vida vuelva a tener. Pero no me tembló el pulso. Aunque me duela… Además, tenía miedo de perder popularidad. "Si presento una obra en verano, no me va a venir a ver nadie", pensaba. Porque cuando estás en el Bailando sentís que sin ellos no sos nada. ¡Ojo, que es un mambo de uno! Aunque Marcelo me tire chicanas, yo le agradezco. Necesitaba dar un vuelco en mi vida. Si hacía el Bailando, mi imagen se iba a ver deteriorada al mil por ciento.

–¡¿Tanto?!
–Me iba a exponer a que me juzgue quien fue mi novia (Laurita). Ella había empezando otra relación… Entre bailar con una chica que decían que estaba conmigo (Becky Vázquez) y otra que desde que nos separamos no hizo más que hablar mal de mí (Florencia Marcasoli), elegí hacer cine con mi papá –en breve estrenaremos Rumbo al mar–. Además, hice una película de terror. Y llegué al mejor momento de mi vida, porque también supe decir que no. Estar peleando en la tele se contradice con hacer una película que va directo al corazón.

–¿Te agotó la confrontación?

–No sólo a mí, sino a la gente. Hay que renovarse.

El hijo de Carmen y Santiago es director de la revista Nuevamente juntos, que se presenta en el teatro Atlas (avenida Luro y Corrientes) de martes a domingos. a las 21 y 23.15.
El hijo de Carmen y Santiago es director de la revista Nuevamente juntos, que se presenta en el teatro Atlas (avenida Luro y Corrientes) de martes a domingos. a las 21 y 23.15.

–Pero a tu ego le habrá costado no verse en el Bailando…

–Muchísimo. Llegaba a casa y lo veía. Pero sabía que se venía algo mejor.

–¿Volverías?

–No lo descarto. Pero no en un futuro inmediato. Marcelo Tinelli es el número uno y lo adoro, pero cerré una puerta. Temí que no me llamara nadie más… ¡y mirá cómo me va! Además, con Nuevamente juntos vamos a ir al teatro Tabarís durante seis meses. Y tenemos firmado con Rottemberg para hacer acá la temporada 2020. Compraremos y haremos en la sala de arriba una comedia de texto, conmigo actuando. Además, voy a dirigir la revista en la sala de abajo. ¡Contame vos si tengo que ir al Bailando a hablar de mis romances! Sé que la gente me compró por eso, pero es momento de poner freno de mano.

–¿Cómo manejás tu dinero?

–Lo gasto. No sé ahorrar. Me endeudo. Y vivo bien. Me compré mi departamento y mi auto. Pero cuando viajo salgo a comer a los mejores lugares y voy a ver grandes shows. Acá estoy en una casa grande con amigos y todas las semanas hacemos una fiesta. Ponemos música y baños químicos. Me gusta disfrutar de la plata.

–¿Cuánto te ayudó la fama con las mujeres?

–Bastante… Pero además soy un caradura. Siempre estuve bien acompañado. Me gustaba una bailarina y la encaraba. En el boliche, las chicas me dicen que me aman y yo les contesto que no saben quién soy, que sólo ven una imagen.

–¿Cómo dirías que sos para enamorarte? Pareciera que te pasa cada dos por tres…

–Me pierdo de amor. Si me gusta mucho una mujer… ¡quiero todo! Tener hijos y casarme. Soy muy intenso. Igual, hace un tiempo que no me pasa.

–¿No estás enamorado? Te dejaste ver con Bianca Iovenitti, bailarina de tu revista.

–No. Estoy muy bien, soltero. Me veo con Bianca. La pasamos bien. Pero no estoy de novio.

–¿No hay compromiso?

–No. Sólo la pasamos bien.

–También se te vio a los besos con Julieta Bartolomé, una instagrammer.

–Eso fue… algo fugaz. No estoy en pose. Si voy a un boliche y me gusta una chica, y ella gusta de mí, le voy a dar un beso.

–¿Qué aprendiste junto a Laurita Fernández?

–Se la jugó mucho por mí. Yo estaba muy triste. Fue una linda relación. Con ella todo fue una peli que tuvo un muy buen final. Tal vez para vos ese final sea "ahora está con Cabré"… Para mí no… Nuestro amor ya había llegado al máximo. Estuve angustiado, pero los ciclos se terminan. Por ahí sueno como un zen recién llegado de El Bolsón. Simplemente le agradezco a cada mujer que pasó por mi vida y me dio una experiencia hermosa.

–¿Incluso Bárbie Vélez, con todo lo que pasó?

–Es la relación que más experiencia me dio. Me hizo probarme como hombre. Hasta a ella le estoy agradecido. Por todo lo malo también… Ya sé qué es lo que no voy a permitir más, hasta dónde se puede hablar y cuándo no hay retorno. Les agradezco a todas las mujeres que pasaron por mi vida: me hicieron el hombre que soy.

Aseguro Fede: “Yo mentí bastante, para no lastimar. Me hizo mal. Supe ser fiel, pero también fui infiel”.
Aseguro Fede: “Yo mentí bastante, para no lastimar. Me hizo mal. Supe ser fiel, pero también fui infiel”.

–¿Cómo manejás tus celos y que te celen?

–Esta profesión es muy difícil. Los celos sanos están buenos. Pero nuestro cuerpo no es de nadie más que de uno. Es egoísta pensar que tenés que estar siempre con una persona y que ella tiene que estar siempre con vos. No creo en el poliamor… pero puede haber excepciones, algún tipo de entendimiento con tu pareja. Porque si el día de mañana me caso, no sé si querré estar toda la vida con la misma mujer. Ni ella conmigo. Somos muy primitivos en algunas fantasías.

–Entonces, la fidelidad…

–Yo mentí bastante para no lastimar. Me hizo mal. Supe ser fiel, pero también infiel… Y me fueron infieles a mí. A veces me enteré y otras no. No me dolió tanto como pensaba. Y entendí que lo que le había pasado a ella también me podía ocurrir a mí. No creo en eso de que si la mina es infiel es una guacha, y si lo es el pibe, entonces es un genio.

–¿La fama te marea?

–No. Me saco fotos con la gente y agradezco. Nunca se me va a subir a la cabeza nada de todo esto. Sé cómo la pasaron mis viejos cuando no había un mango. Por eso disfruto esta gran temporada. Hubo sólo un par de chispazos legales (N. de la R: Con Nazarena Velez), pero ya está. Quien habla mal de mí recibe un llamado de mi abogado, no mi respuesta en un móvil de la tele.
–Es mucho lo que no sabemos de lo que pasó con Barbie Vélez.
–Hay cosas que ni siquiera fueron declaradas. Yo hablé de esa noche terrible. Pero no pienso contar nunca lo que pasó antes, ni en Córdoba… Ella sabe cómo fueron las cosas. Y mi perro Kike…

Por Ana van Gelderen.
Fotos: Matías Campaya y Christian Heit.

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