“Para que todo se transforme, necesitamos primero cambiar nosotros”, sostuvo Calu Rivero.
“Para que todo se transforme, necesitamos primero cambiar nosotros”, sostuvo Calu Rivero.

Reales. Imperfectas. De carne y hueso. Con cicatrices. Cuando supo que su vocación era ser actriz, Carla Soledad Rivero quiso meterse en la piel de esas mujeres. Contar sus historias. Pero no siempre su recorrido siguió esos carriles: "Nací en Catamarca y me formé en Córdoba. Siempre me sentí atraída por contar historias, y a los 17 años elegí que iba a ser en la actuación. Me crié en un pueblo mágico. Mi mamá se ocupó de que fuera un espíritu libre. A esa edad decidí irme a Buenos Aires, para formarme como actriz. Estaba hambrienta por interpretar personajes inteligentes, complejos, imperfectos pero reales. Mujeres con cicatrices, como las que había conocido", arrancó la actriz en el Tronador Concert, donde se realiza el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata.

Noemí Frenkel, Mercedes Morán, Cecilia Barrionuevo, Mey Scapola, Muriel Santa Ana, Calu Rivero y María Alche encabezaron el Foro.
Noemí Frenkel, Mercedes Morán, Cecilia Barrionuevo, Mey Scapola, Muriel Santa Ana, Calu Rivero y María Alche encabezaron el Foro.

Allí mismo, donde se desarrolla el Primer Foro de Cine y Perspectiva de Género, siguió así: "Cuando empecé a hacer castings, me di cuenta de que los roles disponibles para las mujeres eran terribles. Los personajes que interpreté fueron una chica adolescente, malcriada, hija de millonarios o la buscona, la atrevida que rompe hogares. Un día sentí vergüenza. 'Tiene que haber otra posibilidad de roles', planteé. Y me dijeron: 'Sí, tenemos uno de drogadicta venida a menos'. Estuve cinco años sin actuar, porque me topé con una persona que no supo valorar mi entrega como actriz… Ahí vinieron el vacío y la transformación".

Ante la atenta mirada del auditorio, al que le pidió que se liberara de prejuicios antes de escucharla, la ex modelo y actriz cerró: "Para que todo se transforme, necesitamos primero cambiar nosotros. A veces, levantar una bandera en una plaza llena, dar mensajes poderosos en las redes sociales, levantar la voz en pantallas de alto rating, no alcanza. Para que esto cambie, nos tenemos que abrazar como sociedad. Esa transformación ya empezó".

Por redacción Gente.

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