Nai Awada. Foto: DIego Soldini/GENTE
Nai Awada. Foto: DIego Soldini/GENTE

"Las crisis te fortalecen. Yo ahora me siento mucho más empoderada", dice con los ojos bien abiertos Naiara Awada (23). Está sentada en el living de la casa de Palermo donde convive con su mamá –la bailarina Melanie Alfie– y la luz del sol rebota en su pelo de reluciente negro azabache.

"Es el mismo color que usé como Remedios de Escalada en la película El encuentro de Guayaquil", cuenta la chica que se mantuvo oculta –hasta en las redes sociales– durante tres largos meses.

¿El motivo? Baja la mirada al piso y admite: "Tenía la autoestima por el piso. Estaba angustiada, mal, triste, apagada. No quería saber nada con las críticas en la web. ¡Pero en ningún momento me encerré, eh! Lejos de eso, usé mis días para ver amigos, salir a pasear con mi papá (el actor Alejandro Awada) e ir al campo. No estuve enferma, internada, anoréxica ni nada. Simplemente tuve una crisis, colapsé y renuncié".

Nai Awada. Foto: DIego Soldini/GENTE
Nai Awada. Foto: DIego Soldini/GENTE

–¿Sucedió por la gran exposición que tenías?
–No. Todo el mundo pensó que esto me sucedió por el Bailando, pero no. ¡Era re feliz ahí! Justo antes de bailar el chachachá me agarró un ataque de pánico re feo. De repente tuve mucho miedo y la sensación de que me iba a salir todo mal y me había olvidado la coreo. Estaba mal físicamente: transpiraba, tenía la presión baja y era como si algo me oprimiera el pecho. No me lo voy a olvidar nunca.

–¿Te había pasado antes?
–Sí, una vez, a los quince, en el colegio. Fue por una situación de bullying, pero había sido más angustia que otra cosa. Esto claramente fue un ataque de pánico.

–¿Fuiste a un médico?
–No, no. Me lo diagnosticó mi psicóloga que, en este tiempo, me trató tres veces por semana. Ella me salvó.

Nai Awada. Foto: DIego Soldini/GENTE
Nai Awada. Foto: DIego Soldini/GENTE

–¿Tenés idea de cuál fue el desencadenante?
–Y, hubo un cúmulo de cosas. Escuché demasiadas voces en mi entorno que me decían "te veo flaca", "te veo mal", "no comés ni dormís"… Y soy muy influenciable y me fui cargando. Encima, un día me fueron a abuchear; otro me peleé con un personaje y sus fans me amenazaron… Y la locura de que me lleguen mensajes de una piba desconocida que me decía: "Si no me mandás una selfie, me mato". A la vez, me empecé a perseguir con que, por mis inseguridades, no estaba rindiendo en la pista. ¡Y las críticas del jurado…! A Moria la amaba. Era mi ídola máxima. Me elogiaba, hasta que un día me dijo: "Te estás desinflando; Mica Viciconte te comió". Esa frase fue para mí un "no puedo más".

–¿Es decir que el Bailando no era como imaginabas antes de entrar?
–¡No, fue mucho mejor! ¡Re! Yo siempre soñé con estar allí. A mí me costó mucho independizarme de ser "la hija de" y "la sobrina de". Entre que es un programa recontra expuesto y que yo ingresé con esas mochilas, fue mucha presión de golpe. Pero no me arrepiento, para nada. ¡Hasta tengo ganas de volver!

Nai Awada. Foto: DIego Soldini/GENTE
Nai Awada. Foto: DIego Soldini/GENTE

–¿Al Bailando 2018?
–¡Sí! Hoy estoy re bien, y te digo que, si me lo proponen, voy de cabeza. ¡Quiero revancha! ShowMatch fue uno de los lugares más lindos en los que estuve. Ojalá pueda bailar otra vez con Jorgito (Moliniers)… Me dio mucha pena obligarlo a quedar afuera, al punto que viví una especie de duelo. Honestamente, sería un lindo ejemplo regresar después de mi ataque de pánico, porque es algo de lo que nadie está exento.

–¿No te da miedo que te suceda de nuevo?
–No, porque ahora soy una persona mucho más fuerte. Aprendí que si me gusta algo me la tengo que bancar, sin escuchar lo que digan los demás, porque ésa es la locura del otro. Además, me prepararía de otra manera: pensaría las cosas antes de decirlas, dormiría más, comería mejor y no iría a mil notas. Entraría de cero, rompiéndome el alma y pasándola bien. Quiero que la gente conozca mi parte más humana. No ese personaje que me armé a principio de año. Yo no soy eso.

–¿Alguien te había dicho que tenías que hacerte un personaje?
–No, pero yo flasheaba con que te peleabas en el programa y después estaba todo bien, y entré con los tapones de punta. Hasta que me di cuenta de que era posta y la empecé a pasar medio mal. Reconozco que por momentos estuve un poco desenfrenada. Hoy mostraría mi parte más divertida, porque siento que tengo mucho para dar.

–Durante el 2017 hablaste de tu bisexualidad. ¿Te pesó exponerla?
–Sí, me hice la canchera y después no me banqué que mi vieja me preguntara… Me largué a llorar, porque tampoco es algo que me pasó tanto: fue más una fantasía que una realidad. Siempre estoy con chicos… Hoy, solterísima.

Nai Awada. Foto: DIego Soldini/GENTE
Nai Awada. Foto: DIego Soldini/GENTE

–¿Qué te llevó a reaparecer en esta nota?
–El tiempo. Tomarme este descanso hizo que reconecte con lo que realmente me gusta… ¡Y a mí me encanta la cámara! ¡Me gusta más que el dulce de leche! (ríe). Además, me siento segura y bien conmigo misma. El período de angustia ya pasó.

–¿En tu deseo de Año Nuevo pediste volver al Bailando?
–(Se ríe) Sí, pero no tanto por el programa, porque de última ya me saqué las ganas de las cámaras y todo eso. Ahora deseo darme revancha, porque esto no me tiene que ganar. Quiero mostrarle a la gente que estoy acá y puedo triunfar.

Por Kari Araujo