Carla Quevedo habla de su historia de autosuperación

La actriz, que se lució como bailarina junto a Julio Chávez en El maestro, ya triunfó en Hollywood, compartió cartel con Dakota Johnson y Winona Ryder y actuó en El secreto de sus ojos, la película ganadora del Oscar. Íntima, revela: "Soy mega analizada. Tengo ansiedad y angustia patológicas y contarlo ayuda ".

Carla Quevedo triunfa en El Maestro Fotos: Axel Rodríguez.
Carla Quevedo triunfa en El Maestro Fotos: Axel Rodríguez.

Carla Quevedo (29) o –según ironiza ella misma en su bio de Twitter– "la actriz que triunfa poco en Estados Unidos". Atípica, primero tuvo éxito en el país del Norte y, después de ser rechazada en varios castings locales "por tener poco nombre", Suar retomó una de esas pruebas de cámara y la convocó para el unitario El Maestro.

"Sospecho que Dios y mi familia bloquean las reseñas negativas. De hecho, hasta críticos que se saben bravos y duros hicieron párrafo aparte con mi labor", dice la actriz de El secreto de sus ojos –interpretó a la joven asesinada– y de la serie en HBO Show me a hero (con Winona Ryder), resumiendo la repercusión de su personaje Luisa, esa bailarina por la que sangró una y otra vez sus pies: "No soy consciente; vivo una realidad paralela". ¿Lo que más le gusta de la respuesta del público? "Que no me pongan 'qué buena que estás, casate conmigo'".

Siempre me siento más cómoda delante de la cámara que con las personas

–¿Por qué tenías prejuicios para trabajar en la tele abierta?
–Porque es difícil que te valoren realmente por lo que hacés. Creo que era miedo a lo desconocido. García Márquez dice que el éxito no se lo desea a nadie. Y en la tele pasás del anonimato a la popularidad de modo inmediato. Parece que se abre la tierra y empezás a existir. La verdad, el ascenso fugaz me parece peligroso.

–Has rechazado muchas propuestas basada en esta idea.
–Sí. Desde los 21 vivo en Estados Unidos, y siempre me escudé con que no podía estar tanto tiempo acá. Preferí actuar en cine, porque se trabaja de un modo más profundo con los personajes. Es muy loco, porque por ejemplo para la serie Show me a hero filmamos seis episodios en seis meses, más tiempo del que se usa en una película.

–¿Y por qué esta vez dijiste que sí a una ficción argentina como El maestro?
–Sentí que ese proyecto era mi gran oportunidad, que era justo para mí y en el momento indicado. Durante ocho años estuve con un pie en NY, otro en Los Angeles y otro en Buenos Aires; por eso necesitaba algo que me obligara a estar más tiempo en un lugar. El año pasado me pasó con dos proyectos: todos decían que la protagonista era yo, y el papel terminó siendo para otra actriz. El motivo que me daban era que necesitaban más nombre, y yo me preguntaba: "¡¿Más letras?!". Hoy, los productores eligen por la cantidad de contactos que tenés en las redes sociales… ¡Y no es joda! Dicen sin tapujos: "Necesitamos gente con más de 200 mil seguidores en Instagram". Me puse re mal, porque perdí ese casting en el que no quedé, pero gracias a eso me vio Suar y se le plantó la idea de que yo tenía que ser la bailarina.

Vive en Estados Unidos desde los 21. Fotos: Axel Rodríguez.
Vive en Estados Unidos desde los 21. Fotos: Axel Rodríguez.
Fotos: Axel Rodríguez.
Fotos: Axel Rodríguez.

–Un papel que fue un desafío absoluto. Parece que bailás de toda la vida, pero no sabías ni pararte en puntas.
–Ay, sí. Fue un gran desafío actoral y físico, aprender de cero. Y mi gran oportunidad de trabajar con Julio Chávez, que es lo más. Después del casting, el 4 de enero volé a Estados Unidos y, sin saber si iba a ser elegida, me anoté en una escuela de ballet. Fue muy frustrante: todo el tiempo decía que no lo iba a poder lograr. En febrero me confirmaron el papel y me vine a estudiar con Raúl Candal, gran maestro y bailarín. Estudié desde marzo hasta hace quince días, ensayando cinco veces por semana, tres horas por jornada. Pensá que yo no me podía tocar ni la punta del pie. "No tenés fuerza. Si te subís a las puntas antes de los ocho meses te quebrás", me decían. Lo logré a los dos meses de tomar clases.

Me decían que iba a terminar quebrada si me paraba en puntas antes de los ocho meses, y a los sesenta días estaba bailando el ‘meneaíto’ y Justin Bieber en puntas

–Muy Black Swan todo. ¿Cuál fue el peor momento del entrenamiento?
–Y… me sangraron los pies, pero terminé bailando el "meneaíto" y Justin Bieber en puntas.

–Es muy la historia de autosuperación de Luisa, el personaje de El maestro.
–Sí. Y cuando me entero de que había quedado, me agarraron trastornos de ansiedad. No soy muy amiga del ejercicio, porque me agito y el corazón me late muy fuerte; está relacionado al pánico. Por eso siempre hice aqua gym con señoras y pilates. Ese pánico lo viví mucho en las clases. Cuando me enteré de que había quedado hice toda la clase llorando. Y ahí mi profesor me dijo: "La danza es que duela. No poder más y seguir".

–Acompañaste este proceso en terapia, imagino.
–Sí, soy mega analizada. Tengo ansiedad y angustia patológicas. No me molesta hablar de esto. Creo que el mensaje ayuda cuando es real. Me acompañé de terapia y también de medicación. Cuando uno necesita apoyo, hay que pedirlo. También me ayuda toda expresión artística, como escribir… Siento que me rescata. Al igual que la poesía, el perro, algunos amigos y mi familia. Aunque tengas amor, te podés seguir sintiendo solo y vacío. Y hay que aceptarlo.

–Ahora que lograste lo que querías, ¿no te sentís más feliz?
–Esto es buenísimo para mi carrera, pero no sé si cambia cómo me siento. La felicidad no pasa por el éxito. Aun siendo linda, con guita y una piel divina, podés sentirte para el orto.

“No soy muy amiga del ejercicio, porque me agito y el corazón me late muy fuerte ” Fotos: Axel Rodríguez.
“No soy muy amiga del ejercicio, porque me agito y el corazón me late muy fuerte ” Fotos: Axel Rodríguez.
Ya triunfó en Hollywood, compartió cartel con Dakota Johnson y Winona Ryder Fotos: Axel Rodríguez.
Ya triunfó en Hollywood, compartió cartel con Dakota Johnson y Winona Ryder Fotos: Axel Rodríguez.

–Veo que leés mucho, más que nada poesía, ¿por qué?
–Mucha poesía porque tengo pánico al compromiso: prefiero todo a corto plazo. Me cuesta menos leer poesía que una novela. Pero estoy escribiendo una que, si todo va bien, saldrá este año. Es una historia de amor y obsesión, que se llama Mi correspondencia con siete extraños o cómo me enamoré de Nicolas Cage. Está basada en hechos reales. Es la historia con un músico famoso, con quien estuve desde 2011 a 2016… Se van a enterar cuando lean la novela. Hemingway decía: "Agarren su primera historia de amor y háganla pedazos". El arte me sirvió como catarsis.

Por Karina Noriega. Fotos: Axel Rodríguez.

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