Susana Giménez junto a su nieta Lucía Celasco y Marley
Susana Giménez junto a su nieta Lucía Celasco y Marley

No hay Mundial de fútbol para la Argentina si no está Susana en la platea. Parece ser una máxima. A veces cambia de acompañante. Esta vez fue su nieta Lucía quien viajó con ella, invitadas ambas por Marley y la producción de Por el mundo.

El periplo incluyó Moscú y San Petersburgo. Según le contó la diva a GENTE en pleno estadio del Spartak, donde debutó la Selección, "es la primera vez que vengo, y lo pasé fabulosamente bien. Es un país que me sorprendió; no imaginaba que sería tan espectacular".

En la capital, abuela y nieta se alojaron en el lujosísimo Ritz-Carlton, ubicado a cuatro cuadras de la Plaza Roja, epicentro de la fiesta mundialista.

Marley, en cambio, ya había estado. El sí notó los cambios: "Vine en el '93, siguiendo a Michael Jackson, que pasó por acá antes de viajar a la Argentina. Recuerdo que había un solo McDonald's y tenía dos cuadras de cola. Además, todo era gris y había mucha pobreza. Hoy es otro país. Moscú está maravillosa, la gente es buena onda, están todas las marcas, hay nuevos parques… Está al nivel de grandes ciudades como Berlín".

Juntos estuvieron grabando en la capital y en San Petersburgo. Allí, Susana disfrutó como nunca viendo los palacios imperiales, como el Peterhof, hogar de Pedro I, el de Catalina la Grande y el museo Fabergé, con sus fabulosas joyas.

"Fue fantástico. Y además, que lo pude hacer con Lucía. Ella es un amor y muy compinche: viajar con mi nieta es divino. Además, es muy ordenada y deja muy prolijos los cuartos", relató entre risas mientras los pedidos de selfies de los fanáticos que colmaban las butacas acolchadas de la platea del estadio.

Celia, la mamá de Leo Messi posa junto a Susana Giménez, su nieta Lucía Celasco y Marley.
Celia, la mamá de Leo Messi posa junto a Susana Giménez, su nieta Lucía Celasco y Marley.

Pero lo peor para ella fue el impiadoso sol que anticipa el verano ruso: fueron casi dos horas en que no alcanzaron las banderas, la sombrilla ni la gorra gris que le alcanzaron para cubrirse.

En esos minutos previos se le acercaron Celia, la mamá de Lionel Messi, y su hija María Sol, que llegaron acompañadas por Claudio Cosano (les diseñó los vestidos que usaron en la boda de Leo y Antonela). Ambas son fieles admiradoras de la diva, así como ésta quiere mucho a Lio.

Durante el partido, desde el asiento 12 de la fila 15, Susana fue una hincha más. Disfrutó y cantó con el gol del Kun Agüero a los 19 minutos del primer tiempo, y sufrió con el empate del islandés Alfred Finnbogason cuatro minutos después, y sobre todo, cuando le atajaron el penal a Messi a los 64.

A su lado se ubicaron Lucía, Marley, Lizy Tagliani –que estará junto al conductor de Telefe durante la primera fase del Mundial–, Eva Anderson y Martín Demichelis. Todo ellos llegaron juntos en una van.

Su y Lucía enfundadas en camperas idénticas, especialmente diseñadas por la nieta de la diva para su colección Cápsula de Lovely Denim, la firma de su tía Mariana Toledano, hermana de su papá, Eduardo.

Susana Giménez y Lucía Celasco de espaldas
Susana Giménez y Lucía Celasco de espaldas

Obviamente, no pudieron esquivar el férreo control que los rusos imprimieron al ingreso a los estadios: hay que llegar con ticket, pasaporte y FAN-ID (especie de documento del hincha), y luego, como en un aeropuerto, se pasa por un escáner, mientras los bolsos son analizados aparte.

El resultado del match dejó perplejos a todos, "Confío en la Selección. Tenemos grandes jugadores. Pero los argentinos somos muy apurados. Messi es el mejor, un ser humano súper amable y humilde. Vamos a llegar a la final y ser campeones", se esperanzó Marley. Para Susana, "con Messi todo es posible".

Susana Giménez y Marley esperando la van que nunca apareció
Susana Giménez y Marley esperando la van que nunca apareció

La salida fue algo más traumática, aunque terminó como una divertida anécdota. La combi que los llevó no aparecía por ningún lado. Así que se sentaron a esperar. Intentaron convencer a los conductores de otros micros para que los acercaran, y hasta al que llevaba a los chicos que ofician de sparrings de la Selección. Pero no hubo caso. Entonces, se zambulleron en el impresionante metro moscovita.

"Es la segunda vez que subo a un subte", le confió Susana al grupo, divertida. Tapada con la bandera, caminó casi de incógnito entre la gente. Adelante, Lizy se encargaba de llamar la atención, para que ella pasara aún más desapercibida.

"Se sorprendía con todo", dijo uno de sus acompañantes. Tras un par de combinaciones bajaron en la estación Sokólniki, ubicada justo frente al hotel donde paran Marley y su comitiva.

"Viajar con Susana es lo más –contó luego Marley–. Nos llevó a Turandot, el restaurante que Catalina la Grande le regaló a su amante. Vimos las mansiones impresionantes de la Rusia antigua. Y después del partido vino a mi hotel para ver a su ahijado. Mirko la adora, porque tiene un conejo con la voz de Su que le canta 'noni noni'… Ella se lo cantó en vivo ¡y él la miraba sin entender cómo lo podía hacer igual que su conejo!". Es un amor, mágica y gran persona. La pasamos genial".

Junto a su hijo, el conductor del exitoso envío de los domingos se prepara para encarar la última etapa de Por el mundo. Ahora llegará a París con Paula Chaves, a Madrid con la China Suárez, y a Italia, Bélgica y Asia otra vez, destinos para los cuales aún no tiene definido el partenaire.

"Viajar con Mirko es súper placentero", asegura el conductor. "Cada argentino que me cruzo acá en Rusia me pregunta por él. Ahora empezó a estirar los bracitos para que lo alce, o para pasar de brazos de una persona a otra. Estar con Mirko mientras trabajo y compartir el éxito es lo mejor del mundo".

Por Hugo Martin (desde Rusia).
Fotos: Julio C. Ruiz, AFP, gentileza TNT Sports y redes sociales.