Axel durante el rodaje del documental Caravana, sobre la vida en cautiverio de Pelusa, la elefanta que murió hace unos días.
Axel durante el rodaje del documental Caravana, sobre la vida en cautiverio de Pelusa, la elefanta que murió hace unos días.

La muerte de Pelusa, la elefanta con la que Axel se tomó una foto a los cuatro años en su primera visita al zoológico de La Plata, lo devastó. Lleva 18 años sin comer carne, es defensor histórico de los derechos de los animales y desde los 12 entiende, "gracias a sus abuelos", la fuerza del compromiso.

Aunque no hace hincapié en eso, por ese entonces juntaban ropa y comida para los más necesitados. Actualmente, en el auge de su carrera como cantante, mantiene y promueve una fundación que alimenta diariamente a 800 chicos, brindándoles también clases de música y cocina.

Axel con Pelusa durante el rodaje de Caravana.
Axel con Pelusa durante el rodaje de Caravana.

La relación de Axel con Pelusa se reavivó hace muy poco, cuando Posibl. –plataforma de contenidos atenta a temas de impacto social– lo convocó como activista para sumarse como voz en off de Caravana, el documental que narra el derrotero de la elefanta, nacida hace 52 años en Hamburgo, Alemania. El objetivo del film era liberarla al Santuario de Elefantes de Brasil, pero la historia es conocida: la elefanta no soportó su débil salud –agravada por una infección– y murió luego de toda una vida en cautiverio.

Pelusa murió antes de recuperar la libertad en un santuario de Brasil.
Pelusa murió antes de recuperar la libertad en un santuario de Brasil.

"El mejor modo de honrar su memoria es hacer que su muerte sirva para liberar ya a los 9 elefantes de Argentina y a los otros 40 de Sudamérica que están privados de su libertad", dice Axel, quien dice ser "un ciudadano más al que a veces se lo escucha más".

Y concientiza en charla con GENTE: "Esta noticia me indigna y me duele, porque como sociedad, creyéndonos superiores a toda manifestación de vida, tomamos decisiones sobre todo lo que pasa en la Tierra. Ejercemos poder sobre los animales, los encerramos, los torturamos, los explotamos, nos divertimos y hacemos negocios con ellos. Carecemos de sentido común y lógica o compasión, de sentido humano y amor. Durante 50 años no hicimos nada y por eso somos todos responsables. En todo ese tiempo, hasta con una mínima entrada a un zoológico alimentamos un negocio nefasto. Llegó el momento de que nos unamos y luchemos a favor de la libertad de los animales, de la no explotación y que nos hagamos eco, pidiéndoles a quienes toman las decisiones en nuestro país (independientemente de la fuerza política a que pertenezcan), que tomen medidas ya sobre este tema. Los animales en cautiverio… ¡No van mas!".

Por Karina Noriega.
Fotos: Martín Bonetto para Posibl.