Denise Dumas (Foto Christian Beliera/GENTE)
Denise Dumas (Foto Christian Beliera/GENTE)

Denise Dumas (42) acaba de volver a la televisión con Hay que ver junto a su compañero y amigo José María Listorti (45) en lo que es el debut te Laflia, la nueva productora de Marcelo Tinelli. Está feliz y confiesa que estos años fueron de 'crecimiento' pero también de mucha reflexión.

–¿Ya sufriste la famosa crisis de los cuarenta?

–Sí, ya pasaron dos años. Estaba muy sensible. Empecé a cuestionarme todo lo que había hecho hasta ese momento. Me encanta mi trabajo, pero no lo siento como una vocación. Si no me pagaran, no haría esto. Campi, en cambio, saldría a hacer reír gratis. El sí tiene una gran vocación y amor por su profesión. Yo me di cuenta que no.

Denise Dumas (Foto Christian Beliera/GENTE)
Denise Dumas (Foto Christian Beliera/GENTE)

–¿Qué cosas te replanteaste en esta crisis?

Lo que me gustaba hacer y cuál era mi lugar en la casa. Campi tiene su taller, donde crea sus personajes. Cada uno de los chicos tiene su cuarto, pero yo no tenía un espacio propio… Hasta que inicié un viaje interno y volví a muchos lugares de mi infancia, como el Club Hípico, donde practicaba equitación. Los caballos me salvaron la vida, porque cuando tenía 11 años murió Janine, mi hermana mayor. Ahora, mi hija Isabella hace equitación. Cuando la llevo me reencuentro con mis cosas, veo la mesa donde mi papá tomaba café, y soy feliz de poder mostrarles a mis hijos los lugares que compartía con mi familia cuando era chica.

–¿Y sabés lo que te gustaría hacer?

–Sí: quedarme en mi casa, viendo crecer a mis hijos. El sentido de mi vida pasa por mi familia. Soy una mujer independiente, trabajo desde los 17 años, pero no tengo algo que me emocione tanto como escucharlos reír a ellos y a mi marido.

–Estás casada con Campi desde hace 13 años. ¿Cómo se logra mantener la pasión sin morir en el intento?
–En la pareja hay que inventar cosas nuevas todo el tiempo. Cuesta encontrar el espacio para estar solos... Aprendimos que es mejor menos, pero de calidad. Hace poco nos fuimos a Colonia. Cuando podemos, en las noches, nos quedamos un ratito tomando una copa de vino, escuchando música y hablando mucho.

Por Pablo Procopio