
Un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que el 31% de los adultos a nivel mundial no alcanza los niveles recomendados de actividad física para proteger su salud, lo que incrementa el desafío para gobiernos y sistemas sanitarios en el enfrentamiento de enfermedades relacionadas con la inactividad.
Según cifras de la OMS, alrededor de uno de cada tres adultos no cumple con las recomendaciones mínimas semanales de actividad física. Esta situación aumenta la probabilidad de padecer enfermedades crónicas, eleva la tasa de mortalidad prematura y supone una carga significativa adicional para los sistemas de salud pública.
La organización señala que la inactividad física, entendida como no lograr al menos 150 minutos de actividad física moderada o 75 minutos de intensa por semana, es una preocupación sanitaria persistente en todas las regiones.
Las tasas de insuficiente actividad física son levemente más altas en mujeres que en hombres. Además, la brecha se ensancha con la edad y existen diferencias evidentes entre regiones, lo que refleja desigualdades tanto estructurales como culturales en la promoción de estilos de vida activos.

Efectos de la inactividad física sobre la salud pública
La OMS destaca que la inactividad física está vinculada con el aumento de patologías crónicas, entre ellas enfermedades cardiovasculares, algunos tipos de cáncer, obesidad y diabetes tipo 2.
No mantener una vida activa incrementa el riesgo de hospitalización y reduce la calidad de vida de las personas.
Estas consecuencias también suponen un reto adicional para los sistemas sanitarios, debido a los costes asociados al tratamiento de las enfermedades derivadas de la falta de actividad.
Expertos en la organización insisten en que “la actividad física regular es fundamental para la salud y el bienestar de las personas”.
Recomendaciones internacionales sobre actividad física
La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que los adultos realicen al menos 150 minutos de actividad física moderada o 75 minutos de intensa a la semana.
Para obtener mayores beneficios, la entidad aconseja duplicar estas cifras y combinar ejercicios de fortalecimiento muscular con actividades aeróbicas.
En el caso de adolescentes, la recomendación es dedicar mínimo sesenta minutos diarios a la actividad física moderada o intensa.
Estas pautas incluyen tanto actividades planificadas como informales, como caminar, andar en bicicleta, practicar deportes o realizar tareas domésticas activas.
Medidas para combatir la inactividad física
La OMS insta a que los países y comunidades faciliten el acceso a espacios seguros para caminar, correr o andar en bicicleta e integren la actividad física tanto en entornos educativos como laborales.

Propone la implementación de políticas públicas que promuevan la movilidad activa y campañas informativas para fomentar la incorporación del ejercicio a la vida cotidiana.
La organización sugiere también crear infraestructuras adecuadas y programas comunitarios que eliminen barreras a la práctica regular de actividad física.
Al recordar que la falta de movimiento es un factor que pone en riesgo la salud de la población mundial, la OMS subraya la urgencia de adoptar hábitos que impulsen una mayor actividad en la vida diaria.
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