Cómo transforma el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires la experiencia cultural de los silver a través de sus programas inclusivos

Nuevas maneras de participar y vincularse con el entorno artístico invitan a descubrir oportunidades inesperadas en un espacio único de la ciudad

Guardar
Google icon
Una mujer mayor y dos niñas participan en un taller de manualidades. En la mesa, contenedores con materiales y uno que dice 'PLASTICOS NO'
El Museo de Arte Moderno de Buenos Aires desarrolla una política sostenida de integración cultural dirigida a personas adultas mayores.

El Museo de Arte Moderno de Buenos Aires ha consolidado una propuesta innovadora dirigida a los adultos mayores, que fomenta la integración, la creatividad y el sentido de pertenencia en su comunidad. Esta estrategia, según explicó Ana Clara Montini, trasciende el mero ofrecimiento de talleres artísticos para configurar un “sistema abierto”, en el que la democratización del acceso y la participación activa de los visitantes ocupan un lugar central.

El programa no solo habilita múltiples instancias de sociabilización y expresión creativa, sino que también habilita la entrada libre y gratuita para jubilados, subrayando el carácter público de la institución y su voluntad de acoger a todos los sectores, aun a quienes manifiestan dudas acerca de su vínculo previo con el arte.

PUBLICIDAD

Retrato de una mujer joven con cabello rubio, camiseta de cuello alto negra y pendientes de perlas, sonriendo frente a un fondo abstracto gris
Ana Clara Montini es responsable del programa de Bienestar Comunitario del Museo de Arte Moderno de Buenos Aires.

Licenciada en Curaduría e Historia del Arte por la UMSA, Montini cuenta además con diplomaturas en Gestión Cultural por el Centro Cultural Paco Urondo y en Performance y creación interdisciplinar por la UNSAM. En la actualidad se desempeña como curadora independiente y es responsable del programa de Bienestar Comunitario del Museo de Arte Moderno de Buenos Aires, área desde la cual articula políticas de accesibilidad y participación comunitaria.

El Museo de Arte Moderno es una institución pública dependiente del Ministerio de Cultura del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Creado en abril de 1956 por iniciativa de Rafael Squirru, su primer director, el museo se consolidó desde sus inicios como un espacio de vanguardia dedicado a la producción artística contemporánea. Su sede funciona en la avenida San Juan 350, en el barrio de San Telmo.

PUBLICIDAD

Grupo de personas en una galería de arte, observando diversas pinturas y carteles coloridos expuestos en paredes blancas; algunos toman fotos o apuntes
Las propuestas combinan talleres artísticos, visitas guiadas y espacios de encuentro que priorizan la participación activa.

En los últimos años, el museo ha reforzado el enfoque interdisciplinario y la relación con otras entidades, sustentando colaboraciones que permiten articular actividades fuera y dentro de su sede.

Montini detalló que la institución mantiene vínculos sostenidos con centros como el Centro Modelo, único centro de día de la ciudad dedicado a personas adultas mayores con afecciones cognitivas, principalmente Alzheimer y otras formas de demencia.

Allí, el museo despliega talleres quincenales de experimentación artística y espacios de contención, incorporando también a familiares de los participantes en dinámicas adaptadas.

Cinco mujeres sonrientes en una mesa con materiales de arte como papel, lápices y pinceles. Una mujer de pie al fondo
El programa de Bienestar Comunitario articula accesibilidad, creatividad y construcción de comunidad dentro y fuera del museo.

La relación, que ya lleva tres años, puso de relieve la importancia de integrar a los cuidadores dentro del proceso. “Es muy importante pensar en el rol de quienes cuidan y cómo incluirlos en las actividades para que no experimenten la carga en soledad”, aseveró Montini.

La propuesta se complementa con intervenciones en otras instituciones cercanas, como la Residencia Balcarce, donde los talleres se articulan con visitas regulares al museo. En muchos casos, quienes conocen la experiencia en uno de estos ámbitos replican su asistencia en el resto, lo que genera cruces y refuerza la comunidad.

Además, el programa se extiende hacia espacios barriales y centros comunitarios, como el del barrio Mujica, consolidando la presencia del museo en territorios tradicionalmente ajenos a la vida cultural regular.

Varias personas observan fotografías en blanco y negro colgadas en una pared oscura, mientras una mujer de cabello rojizo se para en el centro
La entrada libre y gratuita para jubilados refuerza el carácter público del Museo de Arte Moderno.

El taller Tercera Dimensión es un eje fundamental de la oferta anual para adultos mayores, con propuestas que exploran desde las artes plásticas tradicionales hasta la performance y el movimiento, involucrando técnicas de grabado, escultura y otras prácticas interdisciplinares.

El formato privilegia la generación de lazos y la construcción colectiva: “El mayor desafío es vencer el prejuicio de que ‘ya no sé dibujar’ o ‘no tengo condiciones’, pero la experiencia muestra que, al final, todos encuentran un espacio de experimentación y disfrute”, señaló la curadora al Museo de Arte Moderno de Buenos Aires.

Las actividades incluyen salidas a otros museos, galerías y espacios culturales de la ciudad, promoviendo que los adultos mayores exploren nuevos entornos y rompan rutinas urbanas que muchas veces resultan restrictivas.

Una mujer de cabello rizado y suéter claro guía la mano de una niña con camiseta rosa mientras pegan materiales de arte en una mesa llena de artículos
Las actividades incorporan a familiares y cuidadores en dinámicas adaptadas a cada contexto.

El museo también habilita la modalidad Historias Compartidas, que brinda talleres con formato de visita para individuos, amigos o grupos familiares de distintas generaciones. Este formato —según explicó Montini— ha cobrado especial relevancia durante las vacaciones, permitiendo que los adultos mayores concurran acompañados por nietos, sobrinos u otros familiares.

Uno de los objetivos de la iniciativa es ofrecer experiencias que se adapten tanto a personas con trayectoria artística como a quienes se acercan por primera vez, brindando la posibilidad de compartir procesos y descubrir nuevas formas de creación.

En relación con el perfil de los asistentes, Montini observó dos tendencias principales: quienes tienen un pasado vinculado con el arte y encuentran en los talleres oportunidades para profundizar en técnicas o perspectivas nuevas, y quienes, tras la jubilación, se animan por primera vez a incursionar en lo artístico y logran superar su reticencia inicial.

Varias personas, de niños a adultos, sentadas alrededor de una mesa de madera, dibujando o escribiendo en papeles con marcadores y lápices de colores
Historias Compartidas permite la participación de grupos familiares de distintas generaciones.

Muchos creen que su habilidad está restringida a lo utilitario, como el bordado, el remiendo o el uso de materiales cotidianos, y luego descubren que pueden convertir esas destrezas en herramientas de expresión”, remarcó Montini.

La comunicación y el acceso son canales centrales del programa. Las inscripciones para las actividades —tanto grupales como individuales— pueden gestionarse a través del correo electrónico comunidades@museomoderno.org, disponible también en la web museomoderno.org. El personal educativo recibe a los interesados en la sede para resolver inquietudes y orientar a nuevos visitantes.

Para Montini, el museo busca posicionarse como “un refugio climático, un punto de encuentro y un espacio de sociabilización“, ofreciendo entrada libre para jubilados y la infraestructura necesaria para habitarlo con libertad.

Todos los talleres y visitas son participativos y destinados a escuchar y habilitar la voz de los mayores, nunca constituyen monólogos ni restringen la interacción. El objetivo final es que la experiencia se transforme también en el germen de nuevas amistades.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD

Últimas Noticias

Superabuelas gallegas: un pintor homenajea a quienes son labradoras, marineras, ganaderas, costureras, madres y contables a la vez

Durante décadas, estas mujeres sostuvieron el peso de una economía doméstica invisible, multiplicando sus brazos para cumplir múltiples tareas productivas y hogareñas, todo al mismo tiempo y sin que nadie llamara a aquello heroicidad

Superabuelas gallegas: un pintor homenajea a quienes son labradoras, marineras, ganaderas, costureras, madres y contables a la vez

Los hábitos diarios de Pérez Reverte para mantenerse joven y una advertencia sobre la dependencia tecnológica

Además de levantarse todos los días a la misma hora, hace gimnasia, caminatas y natación, pero también ejercita su mente escribiendo durante varias horas seguidas

Los hábitos diarios de Pérez Reverte para mantenerse joven y una advertencia sobre la dependencia tecnológica

La ONU activó un grupo intergubernamental para redactar una convención sobre derechos de las personas mayores

La resolución del 3 de abril de 2025 del Consejo de Derechos Humanos dio origen al proceso, que ahora busca incorporar experiencias de comunidades locales y sumar organizaciones globales

La ONU activó un grupo intergubernamental para redactar una convención sobre derechos de las personas mayores

Trabajo, voluntariado y salud: un estudio analiza cómo la UE redefine el rol de las personas mayores

La investigación analizó textos comunitarios de 2012 y una actualización reciente, y concluyó que la vejez se enmarca como contribución continuada y menor carga estatal

Trabajo, voluntariado y salud: un estudio analiza cómo la UE redefine el rol de las personas mayores

Julie Newmar, a los 92 años, recordó cómo la maternidad transformó su vida después de convertirse en un ícono mundial como Gatúbela

Tras el fenómeno de Batman en los años 60, la actriz contó en una entrevista con The Guardian cómo reorganizó sus prioridades lejos del set, entre una rutina centrada en John, aprendizajes prácticos para acompañarlo y una búsqueda diaria de calma, belleza y propósito

Julie Newmar, a los 92 años, recordó cómo la maternidad transformó su vida después de convertirse en un ícono mundial como Gatúbela