Los 10 videojuegos más decepcionantes de 2020

En el mundo de los videojuegos no todo lo que se publica es oro. A veces, los juegos más esperados por el público terminan siendo un desplante total, como estos 10 que te presentamos

La industria de los videojuegos es, básicamente, una industria -valga la redundancia- y esto es algo que no tenemos que perder de vista para entender por qué lo que conocemos como “hype” es importante para el ciclo de vida de los juegos por venir. Hype es lisa y llanamente, cuando las empresas prometen el oro y el moro con sus juegos: intentan vendernos la ilusión de que lo que vamos a jugar nos va a cambiar la vida.

Tráilers, anuncios rimbombantes, vistas previas, fotos y demás: todo sirve para alimentar la máquina y terminar “hypeados”. Los mejores casos son aquellos en los que todo sale bien, con juegos de los que esperábamos todo y nos dieron todo. Zelda: Breath of the Wild, Grand Theft Auto V y otros juegos destinados a hacer historia, y otros simplemente a ser muy buenos juegos. Pero hay otros casos en los que la cosa sale mal, muy mal.

Los juegos que mencionaremos a continuación tienen ese punto en común: fueron promocionados y vaticinados como el juego que cambiaría la industria y terminaron siendo en el mejor de los casos un juego mediocre y en el peor, un papelón.

<b>10. Disintegration</b>

Cuando se trata de videojuegos, las credenciales no pueden serlo todo. Disintegration se había promocionado como el nuevo “golpe maestro” de Marcus Lehto. Si el nombre no les suena es porque rara vez se le ha dado el crédito suficiente, pero hablamos de, ni más ni menos, el co-creador de Halo. Un juego de acción en primera persona, mezclado con mecánicas de estrategia en tiempo real y con un estilo artístico que portaba el ADN de Bungie. Pero Disintegration llegó a nuestras manos y la realidad estuvo a la vista: un título opaco, con buenas ideas pero de pobre ejecución que terminó sin contentar a nadie, ni siquiera a los fanáticos de Halo que buscaban algo del mítico creador. Una pena.

<b>9. Resident Evil 3</b>

Capcom da y Capcom quita. El año pasado rompieron todos los esquemas con la fenomenal remake de Resident Evil 2 porque tomaron el juego original y lo trasladaron a los parámetros de los juegos contemporáneos sin perder la esencia. Es decir: se tomaron sus libertades creativas, pero fue todo para sumar enteros a la experiencia. Casi como sucedía con los originales -porque el 3 está varios escalones por debajo del 2- Capcom lanzó la reedición de Resident Evil 3 con una agradable puesta en escena técnica, pero sin encontrar ese “algo” que lo haga brillar y lo ponga a la misma altura de su antecesor. Esto es así porque no sólo se mantuvieron pegados al libreto original, sino que incluso le quitaron segmentos enteros, algo que los fanáticos no perdonaron. No es para nada un mal juego -como varios de los de este listado- pero difícilmente podemos decir que estuvo a la altura de las expectativas.

<b>8. Bleeding Edge</b>

Ninja Theory es un estudio capaz de hacer maravillas en forma de videojuegos: Hellblade Senua’s Sacrifice, DmC, Heavenly Sword o incluso Enslaved hablan de lo bien que se le dan los juegos de acción. La expectativa posterior a la compra del estudio por parte de Microsoft estaba puesta en el primer juego de la casa bajo el paraguas del gigante de Redmond y no es lo que todo el mundo esperaba. Porque Bleeding Edge en parte ofrece una perspectiva singular: peleas por equipos con héroes a la usanza de Overwatch con el agregado que en lugar de combatir a los tiros, el combate es cuerpo a cuerpo. En los papeles todo cerraba, pero en la práctica nos quedamos con un juego soso, con paladines que no terminan de cerrar y con una jugabilidad que ya parece haber mostrado todo durante los primeros meses de vida del título. Hoy vive gracias a que forma parte de Xbox Game Pass, porque de lo contrario, otra sería la historia.

<b>7. Dragon Ball Z: Kakarot</b>

(Foto: Bandai Namco)
(Foto: Bandai Namco)

Con la promesa de darle a los amantes de Dragon Ball Z la oportunidad de vivir momentos de la serie animada inéditos hasta la fecha, Bandai Namco publicó Kakarot: un juego que se aleja bastante de Fighter Z, no sólo desde el punto de vista del género que aborda sino también en términos de calidad. Dragon Ball Z: Kakarot es un RPG de acción con una estructura y jugabilidad que recuerdan a los peores momentos de PlayStation 2, con un universo abierto, pero sin vida, con misiones repetitivas y con muy poco valor agregado como para revivir una serie que los fanáticos conocen de memoria. De hecho, resultó tan flojo que hasta los amantes incondicionales de Dragon Ball tuvieron sus reparos para jugarlo.

<b>6. Fast and Furious Crossroads</b>

Está bien que nunca hay que esperar nada bueno de un juego basado en una franquicia cinematográfica, porque esta relación es lo que podríamos definir como disfuncional. Pero así y todo, a veces nos topamos con casos de éxito que demuestran ser la excepción a la regla. No se hagan ilusiones: no es el caso de Fast and Furious Crossroads. Anunciado con bombos y platillos en The Game Awards 2019, el juego de acción sobre ruedas con Vin Diesel como protagonista no sólo es decepcionante sino que también es uno de los peores juegos jamás creados. Lo cual es una auténtica lástima, porque los creadores del título son los responsables de la estupenda saga de conducción, Project CARS, pero se ve que se olvidaron de todo lo bueno que aprendieron a la hora de darle forma a este lamentable videojuego.

<b>5. Mafia Definitive Edition</b>

Mafia fue un juego que brilló en tiempos en donde Grand Theft Auto no había roto esquemas con su tercera entrega. Aunque no se trate de un mundo abierto, la propuesta del original planteaba una historia digna de Martin Scorsese, con una recreación de época que, considerando las limitaciones técnicas del momento, estaba muy bien. Pero la edición definitiva del original hizo poco y nada para terminar de pulir las asperezas del original, ya que su historia no envejeció del todo bien, al igual que la estructura arcaica de la jugabilidad general. Se ve muy lindo, eso sí, pero está lejos de ser tan esencial como fue el original, sino todo lo contrario, es uno más del montón.

<b>4. Warcraft III: Reforged</b>

Poco se puede decir que no se haya dicho de Warcraft III: un juego fundacional y absolutamente mítico del que surgieron, por ejemplo, juegazos como DOTA, gracias a su profunda compatibilidad con modificaciones y contenido generado por los usuarios. Justamente lo que no tuvo el remaster subtitulado “Reforged”: una oportunidad perdida por Blizzard, que lejos de hacer brillar las bondades del juego original con mejoras técnicas, terminó por editar un título plagado de bugs, problemas de rendimiento y una moderación obtusa respecto al contenido generado por su ferviente comunidad, que no dudó en llenar de reseñas negativas a este maltrecho remaster en cuanta tienda digital se lo ofrezca. Y la verdad es que en ésta, hay que darles la razón.

<b>3. Hyper Scape</b>

Cuando una tendencia funciona -para algunos juegos, claro- es casi una fija que en la industria del videojuego varios se querrán sumar al tren del éxito para embolsar unos dólares extra. Este es el caso de Hyper Scape, el battle royale de Ubisoft que se anunció este año y salió con una agresiva campaña de marketing más un acceso beta anticipado. La premisa no estaba mal: un reality show del futuro en el que se combate en una ciudad virtual, con enfrentamientos vertiginosos y una jugabilidad signada por la verticalidad, aprovechando cada centímetro del escenario. Todo muy lindo, sólo que no logró captar la atención que esperaba gracias a su fuerte sabor genérico y su falta de balance. Si bien el juego sigue en activo desarrollo, tendrá que remar mucho para meterse en un terreno dominado por Apex, Call of Duty Warzone, Fortnite, PUBG y tantos más.

<b>2. Marvel ’s Avengers</b>

Y si hablamos de subirse al tren, tenemos que hablar de Marvel ‘s Avengers, un título que empezó sembrando polémica gracias a que no cuenta con una licencia “completa”, por lo que no se muestran los personajes de las películas. Lejos de ofrecer una aventura, Marvel ‘s Avengers apostó todo al estilo impuesto por Destiny: un juego persistente, con contenido constante basado en misiones y “loot” para equipar a nuestros personajes, más allá de volverlos cada vez más poderosos. Pero es evidente que Crystal Dynamics no tiene experiencia en el rubro, cosa que demostró con lo aburrido y sin sentido que es este Marvel ‘s Avengers, cuya base de jugadores es prácticamente nula y ya reportó pérdidas millonarias a Square Enix.

<b>1. Cyberpunk 2077</b>

El juego más esperado de este 2020 ha sentado un terrible precedente y no por las razones que uno vaticinaba, porque todo lo que podía salir mal, salió mal. ¿Por dónde empezar? Sin dejar de mencionar la oscura estrategia de CD Projekt Red para ocultar el estado real del juego en consolas, nos encontramos con un título plagado de bugs que alteran el rendimiento y que, además, arruinan muchas de las estupendas escenas que el juego plantea en su historia. Mundo abierto vacío, misiones secundarias aburridas y más, terminan por desdibujar a Cyberpunk 2077, que prometía revolucionar pero que se quedó a mitad de camino en todo.

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