Cómo cuatro personas lograron salir de la calle y reconstruir sus vidas en Los Ángeles

Empleo, tratamiento, acompañamiento y acceso a vivienda fueron los pilares de las historias de Michael Mata, Marshall May, Elyse Moya y Nicole Bastiany

Chrysalis ofrece capacitación, orientación laboral y acceso a servicios para personas que buscan dejar atrás la situación de calle en Los Ángeles (Foto: Los Angeles Times)
Chrysalis ofrece capacitación, orientación laboral y acceso a servicios para personas que buscan dejar atrás la situación de calle en Los Ángeles (Foto: Los Angeles Times)
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Cuatro trayectorias muestran cómo el empleo, tratamiento y acompañamiento sostenido permitieron salir de la situación de calle y reconstruir una vida en Los Ángeles.

Michael Mata, Marshall May, Elyse Moya y Nicole Bastiany atravesaron experiencias de pobreza, adicciones, violencia, problemas de salud mental o prisión.

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En sus casos, el cambio combinó una decisión personal con acceso a rehabilitación, capacitación laboral, apoyo social y una fuente de ingresos que hizo posible sostener una vivienda.

La organización Chrysalis, con seis sedes en Los Ángeles, fue el punto de partida laboral para los cuatro. La entidad ofrece orientación para elaborar currículums, buscar vacantes en internet y afrontar entrevistas, además de conectar a sus clientes con servicios sociales.

Sus usuarios llegan de forma voluntaria, por lo general después de pasar por redes de asistencia que no lograron darles una salida estable.

Michael Mata comenzó en una cuadrilla de limpieza de carreteras de Chrysalis y ascendió hasta supervisar a seis trabajadores en el área de Glendale (Foto: Los Angeles Times)
Michael Mata comenzó en una cuadrilla de limpieza de carreteras de Chrysalis y ascendió hasta supervisar a seis trabajadores en el área de Glendale (Foto: Los Angeles Times)

El director ejecutivo de Chrysalis, Mark Loranger, explicó al Los Angeles Times que muchos de quienes llegan a la entidad ya recibieron ayuda de varias instituciones, pero sienten que necesitan ordenar su vida y conseguir un empleo.

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La organización ofrece orientación laboral y conecta a sus clientes con oportunidades de empleo en sectores como seguridad y hotelería.

También cuenta con divisiones internas, incluidas cuadrillas de limpieza de calles, que pueden funcionar como una primera experiencia de trabajo para algunos participantes.

De limpieza de carreteras a supervisor de cuadrilla

Mata llevaba años encadenando ocupaciones precarias, períodos sin vivienda y una estadía en prisión. También vivió en un vehículo recreativo.

Hace cerca de dos años, tomó a las 5.00 h un autobús desde el refugio en el que residía, en el sur de Los Ángeles, decidido a encontrar la estabilidad que le permitiera volver a mantener a su hija, según informó Los Angeles Times.

Otro residente del refugio le había avisado que las vacantes de Chrysalis se agotaban rápido. Mata llegó a la sede central a las 5:30, antes de que abriera, y fue el primero de la fila. Ese día completó dos de las cuatro clases de orientación obligatorias; dos días después terminó las restantes.

El objetivo inicial era simple. “No me importaba dónde tuviera que hacerlo. Solo quería un empleo”, dijo Mata al diario.

Se postuló incluso para puestos en McDonald’s, consciente de las barreras que enfrentaba una persona con antecedentes y sin una red económica estable.

Eligió la división de carreteras de Chrysalis porque quería mantenerse activo. La relación con su supervisor facilitó su avance: primero fue jefe de equipo y después asumió la supervisión de una cuadrilla de seis personas que recoge residuos en caminos y autopistas de la zona de Glendale junto con el Departamento de Transporte de California, conocido como Caltrans.

El empleo le permitió alquilar un estudio en Skid Row por USD 520 al mes. El espacio solo tiene cama y baño, sin cocina, pero para Mata representa una diferencia central frente a la incertidumbre de la calle. “Tienes tus propias cuatro paredes. Se trata de tener tu propia paz”, afirmó.

Tras años de adicción y encarcelamientos, Marshall May encontró en el trabajo una rutina estable y hoy supervisa el depósito Safekeeping de Chrysalis (Foto: Los Angeles Times)
Tras años de adicción y encarcelamientos, Marshall May encontró en el trabajo una rutina estable y hoy supervisa el depósito Safekeeping de Chrysalis (Foto: Los Angeles Times)

Una rutina de trabajo como ancla para dejar el consumo

May acumuló décadas de consumo de crack, robos para financiar la adicción y encarcelamientos. Hijo de un militar y una psiquiatra, pasó por moteles, programas de asistencia, automóviles, casas abandonadas y la calle antes de encontrar una rutina estable.

Después de una nueva condena en 2016, ingresó en un programa de 12 pasos con componente espiritual. El tratamiento le devolvió “la esperanza y la fe en la idea de que puedes cambiar, pero tienes que querer hacerlo”, relató al Los Angeles Times.

Mientras vivía en Skid Row, May vio trabajar a una cuadrilla de limpieza de Chrysalis y pidió sumarse. Empezó con tareas que incluían retirar heces, ratas muertas, vómito y agujas.

Más tarde pasó por otros puestos dentro de la entidad hasta convertirse en supervisor de Safekeeping, un depósito donde las personas sin vivienda pueden guardar sus pertenencias.

May lleva 10 años sin consumir drogas. Cuidó a su madre durante una enfermedad y ahora vive con una tía mayor, a quien también asiste.

Atribuye parte de su recuperación a contar con una responsabilidad diaria: “Sin un propósito, no tienes nada en qué concentrarte. Y yo necesitaba desesperadamente eso”.

Rehabilitación, empleo y custodia recuperada

Moya, de 41 años, huyó de su casa a los 14 años tras sufrir abusos de familiares. Durante años alternó períodos de calle con estadías precarias; fue acogida por integrantes de pandillas, vendió y consumió drogas y tuvo cuatro hijos.

Elyse Moya completó un tratamiento de rehabilitación, recuperó estabilidad habitacional y trabaja como gestora de casos para personas que acaban de obtener una vivienda (Foto: Los Angeles Times)
Elyse Moya completó un tratamiento de rehabilitación, recuperó estabilidad habitacional y trabaja como gestora de casos para personas que acaban de obtener una vivienda (Foto: Los Angeles Times)

El nacimiento de una hija cuando no tenía vivienda cambió su perspectiva. “Creo que el peor lugar donde tuve que dormir con ella fue cuando entré a una lavandería de un edificio de departamentos y le hice una cama encima de las lavadoras”, contó al Los Angeles Times.

Cuando el condado retiró la custodia de la niña, Moya ingresó en rehabilitación con la intención de recuperarla.

Durante siete meses recibió atención por su adicción y por el trastorno bipolar que le habían diagnosticado en la adolescencia. La disponibilidad de enfermería durante las 24 horas le ayudó a mantener el tratamiento farmacológico.

Tras la rehabilitación, Chrysalis la derivó a un trabajo que consistía en trasladar a personas de campamentos de calle a alojamientos temporales durante la pandemia.

Un supervisor advirtió que su experiencia podía ser útil en una organización de Venice enfocada en prevenir y terminar con la falta de vivienda entre adolescentes y adultos jóvenes.

Moya avanzó después a un puesto de gestora de casos en Santa Clarita para personas que acababan de obtener vivienda.

Ahora tiene departamento propio, compró un automóvil para ir al trabajo y vive con dos de sus hijos.

De la calle al trabajo de orientar a otros

Nicole Bastiany convirtió su experiencia de calle, recuperación y búsqueda laboral en una herramienta para orientar a otros clientes de Chrysalis (Foto: Los Angeles Times)
Nicole Bastiany convirtió su experiencia de calle, recuperación y búsqueda laboral en una herramienta para orientar a otros clientes de Chrysalis (Foto: Los Angeles Times)

Bastiany, especialista laboral de Chrysalis, había vivido en la calle, atravesado una adicción, una cirugía de transición y varios intentos de suicidio.

Antes trabajó en tecnología y en venta de automóviles; también tuvo un departamento cerca de MacArthur Park. Sin embargo, una recaída en el consumo la llevó a ser hospitalizada por un trastorno depresivo mayor con episodios psicóticos.

Incluso mientras trabajaba de forma temporal en la venta de electrodomésticos de Sears, no tenía vivienda y se aseaba en las duchas públicas al aire libre cercanas al muelle de Santa Mónica.

Al empezar otra búsqueda laboral a comienzos de 2024, una especialista de una agencia de salud mental insistió en acompañarla, pese a que Bastiany dudaba de que alguien contratara a una mujer trans negra con antecedentes de salud mental y consumo de sustancias.

“Probemos con esto. Hagamos esto otro”, recuerda que le decía la especialista, quien no abandonó la búsqueda.

Bastiany ingresó en Chrysalis como coordinadora de servicios para clientes en abril de 2024 y luego ascendió a especialista laboral. En su oficina reúne información sobre vivienda, rehabilitación y capacitación para quienes no saben a qué recursos pueden acceder.

Chrysalis recibe cada año a miles de personas que buscan esa oportunidad, aunque el acceso al trabajo ocurre en una ciudad marcada por alquileres altos, bajos salarios y sistemas de protección que, según Moya, muchas veces fallan antes de que alguien llegue a la calle.

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