
El 24 de enero de 2023, Lindsay Clancy mató a sus tres hijos en el sótano de su casa en Duxbury, un suburbio de Boston (Estados Unidos), estrangulándolos con bandas de ejercicio. Cora tenía cinco años, Dawson tres, y el pequeño Callan apenas ocho meses. Después, se cortó con un cuchillo y saltó desde una ventana del segundo piso en un intento de suicidio que la dejó paralizada. Su marido, Patrick Clancy, descubrió los cuerpos al regresar de un mandado.
Clancy, enfermera de obstetricia y parto en el Hospital General de Massachusetts, no niega los hechos: alega que, en ese momento, escuchó una voz que le decía: “Esta es tu última oportunidad. Mata a los niños para poder matarte tú”. Su defensa sostiene que sufría psicosis posparto y que el sistema de salud le falló. El caso terminó en un juicio sin veredicto el 4 de septiembre de 2026 tras siete días de deliberaciones sin unanimidad, y este 29 está fijada la audiencia en la que el juez deberá definir el rumbo del proceso.
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La psicosis posparto es una afección psiquiátrica poco frecuente que puede aparecer después del nacimiento y provocar una pérdida de contacto con la realidad.

El cuadro afecta aproximadamente a una de cada 1.000 madres y requiere atención médica inmediata debido a la gravedad de sus síntomas y al riesgo que puede representar tanto para la mujer como para el bebé. A pesar de su gravedad, la psicosis posparto todavía carece de una categoría diagnóstica propia en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM).
Julia Alzoubaidi, psicóloga y directora del Programa de Psicosis Posparto de Postpartum Support International (PSI), advierte que esa ausencia “contribuye a riesgos significativos” y dificulta que las pacientes accedan a tiempo a la atención adecuada.
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En tanto, la psiquiatra perinatal Livia Martucci explicó a The Telegraph cómo identificar sus primeras manifestaciones, qué factores pueden favorecer su aparición y cuáles son las alternativas disponibles para tratarla.
El caso no está cerrado: qué pasó después del juicio nulo
Clancy enfrentó tres cargos de asesinato en primer grado —con pena de cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional— en el Tribunal Superior del Condado de Plymouth, en Massachusetts. El juicio comenzó en julio de 2026, tres años y medio después de los hechos.

La fiscalía no cuestionó que Clancy tuviera problemas de salud mental, pero sostuvo que aun así sabía lo que hacía: argumentó que envió a su marido a buscar comida y midió en su teléfono el tiempo que tardaría en volver, para actuar “de manera rápida y lograr un objetivo muy específico: matar”.
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La defensa, en cambio, presentó a una madre amorosa que llevaba meses pidiendo ayuda sin recibirla, que había sido medicada con múltiples fármacos sin resultado y que ingresó voluntariamente a un hospital psiquiátrico. Mató a sus hijos 19 días después de recibir el alta.
Durante seis semanas de testimonio, el tribunal escuchó a primeros auxilios describir la escena, a Patrick Clancy relatar el deterioro de su exesposa y a la propia suegra de Lindsay testificar que la mujer “estaba rogando que la ayudaran”. La madre de Clancy también declaró que, un mes antes de los hechos, su hija le confesó que tenía pensamientos de hacerles daño a los niños. “Esto no soy yo, nunca fui así”, le repetía, según el testimonio.
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El 4 de septiembre de 2026, tras siete días de deliberaciones y once votos a favor de la absolución por falta de responsabilidad criminal contra uno solo que bloqueó el veredicto unánime, el juez William Sullivan declaró el juicio nulo. La fiscalía del condado de Plymouth no anunció de inmediato si buscará un nuevo juicio. El fiscal Timothy Cruz fue escueto: “No habrá decisiones hoy al respecto”.
Diez días después, el abogado defensor Kevin Reddington presentó una moción para que Sullivan declare a Clancy inocente sin necesidad de un segundo juicio, un paso infrecuente pero contemplado en la legislación de Massachusetts. Argumentó que la fiscalía no presentó pruebas suficientes para condenarla por asesinato en primer grado.
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Este martes, 29 de septiembre, está fijada la audiencia de estado en la que el juez deberá definir el rumbo del caso. Clancy permanece internada en un hospital psiquiátrico, donde recibe tratamiento desde hace más de tres años.
Cuándo puede aparecer la psicosis posparto
Según distintos estudios, la psicosis posparto suele comenzar poco después del nacimiento, en algunos casos de manera inmediata y, con mayor frecuencia, durante las primeras dos o tres semanas. Martucci señaló que se trata de una emergencia médica que requiere la internación de la madre y el bebé.
Esta afección psiquiátrica se caracteriza por una pérdida de contacto con la realidad. Puede provocar creencias sin fundamento, alucinaciones y modificaciones en la forma de pensar, hasta el punto de dificultar que la persona pueda razonar o comunicarse de manera coherente.
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La Clínica Cleveland distingue tres subtipos del cuadro. El depresivo es el más frecuente (representa alrededor del 41% de los casos) y también el más peligroso: las alucinaciones o delirios que ordenan hacerse daño o dañar al bebé aparecen casi siempre en este subtipo, con una tasa de daño al hijo de aproximadamente el 4,5% y una tasa de suicidio de alrededor del 5%. Le sigue el subtipo maníaco, presente en cerca del 34% de los casos, y el mixto, que representa el 25% restante.
Entre las manifestaciones descritas por Martucci aparecen ideas delirantes relacionadas con el bebé. Una madre puede creer que su hijo posee poderes mágicos o que es un ángel capaz de volar. También pueden surgir pensamientos amenazantes, como la convicción de que hay una serpiente dentro del niño o de que el bebé murió.
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En otros casos, la mujer puede pensar que el padre quiere hacerle daño al recién nacido y actuar para protegerlo de una amenaza que no existe. La psiquiatra relató incluso haber atendido una situación en la que una madre estaba convencida de que su esposo era su bebé.
Alucinaciones y cambios bruscos de ánimo
Las alucinaciones auditivas también forman parte del cuadro. Algunas mujeres pueden escuchar voces que les indican qué hacer. Martucci explicó que estas órdenes no siempre tienen un contenido peligroso: también pueden referirse a actividades cotidianas, como lavar los platos.

Los estudios destacaron que el estado de ánimo puede experimentar modificaciones marcadas. Una mujer puede pasar de sentirse extremadamente eufórica a estar triste y llorosa, incluso en períodos muy breves. También puede presentar ansiedad, inquietud, retraimiento y alteraciones importantes del sueño y la alimentación.
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En las primeras etapas, algunas pacientes pueden advertir que algo no está bien y acudir a un médico. Sin embargo, los síntomas pueden variar durante el día y generar una percepción temporal de mejoría. Con la progresión del cuadro, el malestar puede volverse persistente.
Hay otro obstáculo menos evidente: según Alzoubaidi, quien atraviesa un episodio de psicosis puede ocultar activamente lo que le ocurre para evitar ser separada de su bebé, o porque, en su estado, interpreta cualquier intento de ayuda como una amenaza. En esos casos, un comportamiento inusual observado por quienes la rodean puede ser el único indicio de que algo va mal.
Qué factores pueden favorecer su aparición
Martucci explicó que la psicosis posparto puede aparecer de manera inesperada, aunque existen determinados factores de riesgo. El antecedente de un episodio previo es uno de los principales. En una primera gestación, también cobra relevancia la presencia de trastorno bipolar o esquizoafectivo.

Los antecedentes familiares de estas afecciones también pueden aumentar la posibilidad de desarrollar el cuadro, debido a la existencia de un posible componente genético.
Martucci señaló que los factores de riesgo más determinantes son el trastorno bipolar, los antecedentes de un episodio previo de psicosis posparto y la historia familiar de estas afecciones. Un historial de ansiedad o depresión sin diagnóstico de trastorno del ánimo grave no constituye, según la evidencia disponible, un predictor confiable del cuadro, a diferencia de lo que ocurre con otros trastornos del período posparto.
Los cambios físicos propios del puerperio también influyen. Después del parto se produce una caída brusca de estrógeno y progesterona, modificaciones que pueden afectar los mecanismos relacionados con los neurotransmisores cerebrales y el estado de ánimo.
A esto puede sumarse la privación del sueño, que tanto Martucci como la Clínica Cleveland identificaron como un factor capaz de afectar de manera importante la salud mental.

Por qué requiere atención médica inmediata
La psicosis posparto constituye una emergencia médica. De acuerdo con Martucci, cuando aparece el cuadro, la madre y el bebé deben ser trasladados a un hospital y, cuando sea posible, ingresados juntos en una unidad especializada para madres y bebés.
La alarma puede ser detectada por la propia mujer, aunque también puede surgir a partir de la observación de un familiar, una partera o un profesional de la salud.
El tratamiento incluye medicamentos antipsicóticos, que permiten reducir rápidamente síntomas como los delirios y las alucinaciones. También pueden utilizarse estabilizadores del estado de ánimo para controlar variaciones extremas, además de sedantes y fármacos para favorecer el descanso.
En situaciones excepcionales, cuando los tratamientos no funcionan o existe riesgo para la vida de la mujer, los especialistas pueden considerar la terapia electroconvulsiva (ECT).
La recuperación puede continuar después de la fase aguda

Según Martucci, la recuperación de los síntomas puede ser rápida y producirse en días o semanas, especialmente cuando se trata del primer episodio. El Servicio Nacional de Salud del Reino Unido (NHS) precisa que los síntomas más severos suelen durar entre dos y doce semanas, aunque la recuperación completa puede llevar entre seis meses y un año.
Quienes han atravesado un episodio y planean un nuevo embarazo deben saber que, según el NHS, el riesgo de recurrencia ronda el 50%, aunque con seguimiento especializado ese riesgo puede reducirse de manera significativa. El abordaje no termina con la estabilización de la psicosis: también contempla el impacto psicológico de la experiencia y la relación entre la madre y su bebé.
Por ese motivo, las pacientes pueden recibir acompañamiento de un psicólogo o de un psicoterapeuta especializado en el vínculo entre padres e hijos. El objetivo es atender las consecuencias emocionales del episodio y reconstruir la relación con el recién nacido.
En mujeres que atravesaron un episodio previo, también puede planificarse una estrategia para reducir el riesgo de que vuelva a ocurrir.
Martucci explicó que quienes consideran tener otro hijo pueden solicitar una consulta previa a la concepción para evaluar las alternativas disponibles. Entre ellas se encuentra la posibilidad de iniciar tratamiento antipsicótico durante la etapa final del embarazo o inmediatamente después del parto.
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