Estados Unidos logra caída histórica del tabaquismo aunque el uso de cigarrillos electrónicos sigue creciendo

Datos oficiales de autoridades sanitarias muestran una reducción sostenida impulsada por políticas públicas, campañas educativas y mayor conciencia sobre los riesgos asociados al tabaco en la población adulta

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La proporción de adultos que fuma cigarrillos convencionales en Estados Unidos cayó a un mínimo histórico por debajo del 10% en 2024, según la CDC. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La proporción de adultos que fuma cigarrillos convencionales en Estados Unidos alcanzó un mínimo histórico durante 2024, según los datos más recientes publicados por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC). Menos del 10% de la población adulta informó consumo de tabaco tradicional el año pasado, lo que constituye un nuevo descenso nacional que, de acuerdo con American Lung Association, organización de salud pública estadounidense, afecta a millones de personas en todo el país.

La cifra, resaltada en el informe divulgado en marzo de 2026 por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, se atribuye a décadas de campañas de salud pública, legislación restrictiva y una mayor conciencia sobre los riesgos relacionados con el tabaquismo.

El último informe, que utiliza datos de la National Health Interview Survey —herramienta oficial de monitoreo anual de comportamientos de salud en la población—, señala que la baja en cigarrillos tradicionales transcurre en paralelo al crecimiento del uso de cigarrillos electrónicos, cuyo impacto sanitario sigue bajo análisis de las autoridades. Según el análisis comparativo de la CDC y de American Lung Association, el porcentaje de fumadores adultos ha descendido de manera sostenida desde la publicación del informe del Cirujano General, máxima autoridad médica de Estados Unidos, en 1964. En ese momento, más del 42 % de la población adulta declaraba consumir cigarrillos, mientras que en 2024 el dato se ubica apenas por debajo del diez por ciento, conforme al informe oficial.

¿Cuáles son los principales hallazgos del informe oficial?

La CDC informó que la prevalencia de fumadores adultos en 2024 fue del 9,9%, una reducción en comparación con el 10,8 % documentado en 2023. El organismo atribuye este descenso a campañas educativas, restricciones publicitarias y políticas de control de precios. El informe especifica que es la primera vez que la proporción de adultos fumadores cae por debajo de los dos dígitos desde que se lleva registro sistemático.

El documento indica diferencias marcadas según la región. En zonas rurales, la tasa de consumo alcanzó el 15%, mientras que en áreas urbanas el porcentaje fue considerablemente menor, según la CDC. El análisis institucional destaca que, pese a los avances generales, las brechas geográficas persisten.

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Las campañas de salud pública y las políticas restrictivas han logrado una baja sostenida en la tasa de fumadores adultos en Estados Unidos desde 1964. (Imagen Ilustrativa Infobae)

¿Qué ocurre con el uso de cigarrillos electrónicos?

En contraste con la caída del tabaco convencional, los cigarrillos electrónicos muestran un crecimiento sostenido. En 2024, el 7 % de los adultos estadounidenses consumió cigarrillos electrónicos, elevándose desde el 6,5 % de 2023 y casi duplicando el 3,7 % de 2020. La CDC observa que el incremento es especialmente relevante entre adultos jóvenes.

El informe detalla que los adultos de 18 a 24 años presentan la mayor prevalencia de uso de estos productos, seguidos por el grupo de 25 a 44 años. La CDC destaca que “la mayoría de los adultos jóvenes que consumen cigarrillos electrónicos no tiene antecedentes de consumo de tabaco convencional”.

¿Cómo han evolucionado las políticas públicas en torno al tabaco?

El descenso en la tasa de fumadores adultos se asocia directamente con la implementación de políticas restrictivas progresivas a lo largo de las últimas décadas. El informe oficial subraya que el reporte del Cirujano General en 1964 representó un cambio fundamental en la percepción social del tabaco. Posteriormente, la legislación avanzó con la prohibición de la publicidad, el aumento de impuestos y la regulación del consumo en espacios públicos.

Según la CDC, campañas de prevención y programas para dejar de fumar han contribuido de forma directa al descenso del consumo. El informe destaca en negrita: “El descenso sostenido en la prevalencia de fumadores refleja el impacto de los esfuerzos continuos de salud pública”.

¿Qué diferencias existen por edad y género?

El análisis de la CDC estudia la distribución del consumo por grupos etarios y género. La prevalencia de tabaquismo es más alta entre las personas de 45 a 64 años, seguidas por el grupo de 25 a 44 años. Para los cigarrillos electrónicos, el patrón cambia: lideran los adultos jóvenes de 18 a 24 años.

En cuanto al género, los hombres siguen reportando un consumo superior al de las mujeres. El informe institucional también documenta que ciertos colectivos, como quienes se identifican como lesbianas, gais o bisexuales, y personas con malestar psicológico grave, presentan tasas de uso de cigarrillos electrónicos por encima del promedio nacional.

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El informe oficial destaca que la brecha en el consumo de tabaco persiste entre zonas rurales, con una tasa del 15%, y urbanas, donde el porcentaje es considerablemente menor. (Imagen Ilustrativa Infobae)

¿Qué riesgos y advertencias acompañan el aumento de los cigarrillos electrónicos?

La CDC emite advertencias: aunque algunos adultos utilizan cigarrillos electrónicos como estrategia para dejar de fumar, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) no autoriza estos dispositivos como herramienta segura para dejar el tabaco. El organismo advierte: “Aún no se conocen los efectos a largo plazo del uso de cigarrillos electrónicos y existen riesgos asociados a la exposición a sustancias tóxicas presentes en estos productos”.

El informe precisa que “los cigarrillos electrónicos pueden contener productos químicos, carcinógenos, metales pesados e irritantes respiratorios con potencial para causar daño inmediato y futuro”. La CDC recomienda mantener la vigilancia sobre el uso de productos de nicotina y continuar con campañas de información dirigidas a la población general.

¿Qué impacto tiene esta tendencia en la salud pública?

La disminución sostenida en el consumo de tabaco convencional ha derivado en una reducción de enfermedades vinculadas, como cáncer de pulmón y afecciones cardiovasculares. Las autoridades sanitarias atribuyen este logro a la implementación de políticas integrales y al trabajo conjunto de organismos públicos, instituciones y sociedad civil.

El crecimiento del uso de cigarrillos electrónicos plantea nuevos retos en materia de regulación e investigación científica. De acuerdo con la CDC, se requiere monitoreo constante y actualización de políticas para atender los riesgos emergentes y perfeccionar las estrategias de prevención.