Los negocios de Fort Lauderdale culpan a la nueva ordenanza sobre alcohol por una disminución considerable en las ventas

Un grupo de comerciantes locales señala que las restricciones vigentes limitan el consumo en la vía pública y afectan significativamente la facturación, especialmente durante la temporada vacacional de mayor flujo turístico en la zona costera

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Nueve agentes de policía uniformados están en una playa arenosa junto a un vehículo policial. Al fondo, se ven casas costeras, el océano y un muelle.
Los negocios de Fort Lauderdale registran una disminución del 30% en ventas durante las vacaciones de primavera por la nueva ordenanza sobre alcohol (Imagen Ilustrativa Infobae)

Durante la temporada de vacaciones de primavera en Fort Lauderdale Beach, en Florida, los negocios locales han reportado una disminución considerable en las ventas, situación que atribuyen directamente a la implementación de una nueva ordenanza municipal relacionada con el consumo de alcohol en la vía pública. Esta normativa, que prohíbe la venta de alcohol al aire libre y el uso de contenedores abiertos en los principales distritos de entretenimiento, ha cambiado drásticamente la dinámica comercial de la zona en una de las épocas más rentables del año.

Julie Olszewski, quien está al frente de dos establecimientos populares, Con Murphy’s y McSorley’s Beach Pub, ha sido una de las primeras en expresar públicamente el impacto de la ordenanza. Según Olszewski, la diferencia en la facturación respecto a años anteriores es notoria. Estima que aproximadamente un 30% de las ventas en su negocio provenía de bebidas para llevar, una posibilidad que ahora está vedada por la nueva regulación. La empresaria describe el inicio de la temporada como mucho más pausado en comparación con periodos previos, y se pregunta si la reducción en la afluencia y el gasto está vinculada a un mayor conocimiento entre los jóvenes sobre las restricciones que rigen este año.

El testimonio de Olszewski refleja la preocupación generalizada entre los comerciantes de la zona, quienes tradicionalmente han considerado las vacaciones de primavera como una oportunidad vital para sus ingresos anuales. La imposibilidad de vender alcohol para llevar ha obligado a muchos a replantear estrategias y asumir que parte de su clientela habitual podría optar por otros destinos o modificar sus hábitos de consumo.

Un hombre con gafas de sol y camiseta azul sostiene una lata de cerveza en una playa arenosa. Al fondo, palmeras, el océano y personas difuminadas al atardecer.
La ordenanza municipal prohíbe la venta de alcohol al aire libre y limita el uso de contenedores abiertos en los principales distritos de entretenimiento (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los propios estudiantes que han llegado a Fort Lauderdale durante el receso han notado un cambio de ambiente. Madison Broussard, estudiante de la Universidad Estatal de Ball, relató que la diferencia respecto a años anteriores resulta evidente: “El año pasado y el anterior, apenas se podía caminar por las playas, y ahora es realmente tranquilo”. La joven confesó que su grupo se sintió algo decepcionado al constatar que la animación habitual en la playa había mermado, lo que atribuyen a la aplicación de nuevas normas y a la presencia policial.

Sin embargo, la percepción entre los estudiantes no es unánime. Alex Skinner, también de la Universidad Estatal de Ball, relató que, pese a desconocer la existencia de la ordenanza, pudo consumir una copa fuera de un bar sin inconvenientes. La señalización colocada a lo largo del corredor de la AIA parece no haber sido suficiente para informar a todos los visitantes sobre las nuevas restricciones. Por su parte, Xavier Adam Kiewecz, visitante de Clarkson, Michigan, narró que, al consultar a un agente de policía sobre las reglas, recibió una respuesta flexible: “Los policías básicamente dijeron que, mientras no te portes como un tonto, no hay problema”. Estas experiencias sugieren que la aplicación de la norma puede variar según la situación y el criterio de los agentes.

Desde el punto de vista oficial, el Departamento de Policía de Fort Lauderdale emitió un comunicado en el que señala que la ordenanza tiene como fin “mejorar la seguridad pública”. Las autoridades han incrementado el número de agentes en la zona turística y afirman estar “aplicando activamente todas las ordenanzas municipales aplicables, incluyendo la normativa sobre contenedores abiertos”. La presencia policial busca no solo controlar el consumo de alcohol, sino también “promover un entorno seguro y acogedor” durante el periodo de mayor afluencia de jóvenes.

Hombre con gafas de sol y camiseta bebe de una lata en una playa arenosa. Palmeras a la izquierda, océano y torre de salvavidas a la derecha.
Comerciantes de Fort Lauderdale consideran las vacaciones de primavera un periodo clave para sus ingresos y temen perder clientela por las restricciones (Imagen Ilustrativa Infobae)

La ordenanza sobre el alcohol no es la única medida extraordinaria adoptada para las vacaciones de primavera. Las autoridades han dispuesto el cierre diario de la playa a las 17, además de la prohibición de llevar hieleras, carpas, música a alto volumen y bebidas alcohólicas, salvo en los casos en que sean adquiridas a vendedores autorizados de los hoteles. Estas regulaciones tienen como objetivo evitar incidentes y garantizar la convivencia, en un contexto en el que la masividad y el consumo desmedido de alcohol habían generado situaciones problemáticas en años anteriores.

Algunos visitantes consideran que el efecto de las nuevas regulaciones es positivo. Luke Francois, llegado desde Iowa, valoró el trabajo de la policía y la administración local, y aseguró que la vigilancia ha contribuido a mantener la playa segura y el ambiente bajo control. La percepción de seguridad y orden es compartida por parte del público, aunque el descenso en la intensidad de la fiesta no pasa desapercibido.

De cara al resto del mes, los comerciantes mantienen una actitud expectante. Julie Olszewski se muestra cautelosamente optimista y confía en que, a medida que avancen las semanas, la actividad comercial pueda recuperarse en parte. Las medidas especiales estarán vigentes hasta el 31 de marzo, dejando un periodo de ajuste en el que negocios y visitantes deberán adaptarse a la nueva realidad impuesta por las autoridades municipales.